“El Estado tiene la obligación de reparar a las víctimas”
“El Estado tiene la obligación de reparar a las víctimas” " Mario Rodríguez Órdenes "El Estado tiene la obligación de reparar a las víctimas" La sociedad chilena tiene problemáticas no resueltas. En "La vida después de la lucha", Gemita Oyarzo, "invita a la izquierda chilena a repensarse como un actor político central de las luchas colectivas del siglo XX.
Así como repasar las luces y sombras de su pasado para entender su rol en el siglo XXI" La vida después de la lucha" (LOM, 2025), de Gemita Oyarzo, es un trabajo académico que se inscribe en una reflexión de sociología política. Pero aspira también "a ser difundido en círculos más amplios, para constituirse en una reflexión política útil para enfrentar los grandes desafíos que exigen estos años de cambios y reflujos. Espera, en definitiva, ser un libro que contribuya a la reflexión crítica sobre los últimos 30 años de democracia", precisa Oyarzo.
Gemita, después de la crisis de 1973, ¿está fracturada la sociedad chilena? "Desde una primera impresión y considerando el detalle del debate público en el año 2023 respecto a la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado, podría responder fácilmente que sí existe una fractura en la sociedad chilena, sobre todo a nivel de las elites políticas. Los partidos de derecha, herederos de la dictadura siguen justificando el golpe de Estado como un evento inevitable. Siguen culpando a Allende, a la Unidad Popular y la izquierda de la crisis política desatada en 1973. Por su parte, los familiares de las víctimas y el mundo de los derechos humanos en general, siguen clamando por verdad, justicia y reparación. Le exigen a la derecha que reconozca su responsabilidad política no sólo en la ruptura democrática, sino también en las violaciones a los derechos humanos durante toda la dictadura. Sin embargo, si consideramos la evaluación que tienen hoy las nuevas generaciones, muchos jóvenes ignoran el detalle de las violaciones a los derechos humanos y parecen indiferentes al sufrimiento de los familiares de detenidos desaparecidos. En varias encuestas aplicadas en 2023, había gente que respondía que le daba igual vivir en un régimen democrático que uno autoritario. Las referencias a este periodo de la historia del país son vagas para los jóvenes. Yo hago clases en la universidad y noto esa ausencia de narrativa histórica.
Por cierto que, en las carreras de Ciencias Sociales, los estudiantes tienden a ser más sensibles con este tema, pero no sé si pasa lo mismo con el resto de la sociedad". ¿Cómo sanan las sociedades las consecuencias sociales de la violencia política? "Esa es una pregunta muy compleja. Algunos expertos que han trabajado los horrores del nazismo y del franquismo, por ejemplo, sostienen que el daño transgeneracional de las violaciones a los derechos humanos tarda al menos cuatro generaciones en sanarse. De ahí que sea un error suponer que cuando mueren las víctimas directas de las dictaduras el conflicto se acaba para siempre. Si no hay verdad, justicia ni reparación, siguen los hijos, los nietos, los bisnietos buscando verdad y justicia. El caso español es bien interesante en este sentido. En España nunca hubo una Comisión de Verdad que investigara los crímenes del franquismo. Hasta hoy hay un pacto de silencio que fue la condición de posibilidad de la transición española.
Sin embargo, han sido los nietos y bisnietos quienes han iniciado empresas para desenterrar a los muertos que todavía están en las fosas. ¡Estamos hablando de 100.000 muertos! Entonces, si la pregunta es cómo sanan las sociedades: sanan con el reconocimiento del dolor de las víctimas, con verdad, con justicia, con actos reparatorios. Tanto el reconocimiento, como la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición son una responsabilidad del Estado. El Estado tiene la obligación de reparar a las víctimas". La batalla por la memoria Carmen Gemita Oyarzo Vidal (Punta Arenas, 1978) es socióloga por la Universidad de Concepción. Doctora en Estudios Americanos del Instituto de Estudios Avanzados, IDEA, de la Universidad de Santiago de Chile. Actualmente es directora del doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma.
Gemita, ¿comparte que el debate social y político sobre las violaciones a los derechos humanos nunca debe darse por superado? "¡ Por supuesto que lo comparto! Si algo demostró la vergonzosa conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Chile es que las batallas por la memoria nunca pueden darse por ganadas. Hacer memoria y disputar las narrativas negacionistas del terrorismo de Estado es un trabajo permanente.
En este sentido, los investigadores que hemos estudiado estos temas tenemos una enorme responsabilidad ética y política con la defensa de los Derechos Humanos". ¿Qué significa reflexionar éticamente sobre el pasado? "Es una pregunta un tanto abstracta, pero bonita a la vez. Intentaré poner este debate en términos simples: para mí, reflexionar éticamente sobre el pasado es tomar una posición frente al terrorismo de Estado y las violaciones a los derechos humanos. Significa entender que las violaciones a los Derechos Humanos no tienen justificación. Son indefendibles siempre y en todo lugar. ¿Dónde se ve el peso de esta reflexión ética? En nuestros vínculos sociales. Por ejemplo: alguien puede ser hijo, hija o familiar de un perpetrador de violaciones a los derechos humanos y no tienen la culpa de ser quienes son. Ningún hijo o hija eligió ser criado por un criminal de lesa humanidad. En otras palabras: nadie les puede pedir a los hijos de los perpetradores que abandonen a sus padres que están presos por crímenes de lesa humanidad, por ejemplo. Esos hijos pueden mantener el vínculo con su padre, pero eso no significa que justifiquen los horrores y los crímenes que el padre cometió. Ser de derecha no implica justificar las violaciones a los derechos humanos. Esa es una posición ética. No elegiste ser hijo de un perpetrador, pero sí puedes elegir qué haces cuando te enteras de esta verdad terrible y vergonzosa. Puedes negarlo, puedes justificarlo. Decir que tu padre es un héroe o puedes elegir conocer toda la verdad Para Gemita Oyarzo la próxima elección presidencial "no está para nada definida. Será la expresión de la recomposición del voto de centro izquierda y centro derecha".. “El Estado tiene la obligación de reparar a las víctimas” sobre el pasado y solidarizar con el dolor de las víctimas.
Lamentablemente, Chile está lejos de poner el debate ético en estos términos". Posiciones extremas ¿ Qué significa que una parte de la derecha y de la ultraderecha se haya atrevido a relativizar públicamente los crímenes de la dictadura? "Bueno, es evidente que después de la crisis que generó el estallido social y, sobre todo, durante el proceso constituyente (2021-2022), las derechas sintieron que estaban a punto de perder el poder. Quedaron en el banquillo de los acusados, porque además fueron minoría en ese proceso constituyente. La descomposición de los bloques en el poder los llevó a defender su legado hasta el final. Creo que, en realidad, la derecha siempre ha estado anclada a su pasado dictatorial. Sigue atrapada al pinochetismo fundacional. Siempre han justificado el golpe, pues le deben a la dictadura todo su poder. Sus partidos no existirían sin dictadura. Creo que, tras la derrota del proceso constituyente, creyeron que estaban las condiciones para dejar de ser políticamente correctas. Se sintieron libres de decir lo que siempre han pensado. Que el golpe de Estado salvó al país del caos marxista. Había un ánimo de revancha también. Querían humillar a las izquierdas. Algunos llegaron incluso a mofarse de las víctimas de la dictadura 50 años después". ¿Amenaza la convivencia democrática del país? "Por supuesto. Es muy peligroso que se pierdan los límites de la convivencia democrática y que se naturalicen los discursos de odio y el negacionismo. El límite entre la difusión de discursos de odio y los crímenes de odio es muy fino. Deben hacer sanciones legales al negacionismo. En Alemania, por ejemplo; si usted profiere discursos de odio o justifica el horror del holocausto es un delito. Va preso simplemente. Y si usted está en las fuerzas armadas y le escuchan un comentario racista, se va de baja.
No hay espacio para eso". ¿Qué lectura hace del fracaso del proceso constituyente del año 2022? "Bueno, ahora estoy cerrando un proyecto de investigación que estudia las transformaciones de la movilización social por el proceso constituyente. La respuesta es larga, pero intentaré simplificar: el fracaso tiene dos explicaciones, en mi opinión. La primera es que los movimientos sociales que alcanzaron una posición en el órgano constitucional creían que representaban una mayoría política. El voto obligatorio, el rechazo del texto por casi 8 millones de electores les mostró que sus demandas no eran mayoritarias. Y ese fue el sabor más amargo de la derrota. Darse cuenta de que eran minoría. Sin embargo, los movimientos no son los responsables del fracaso. Los pequeños núcleos de activistas que defendieron el proceso constituyente no tenían ni la gente ni los recursos organizativos para llevar adelante una campaña electoral tan compleja. Era la lucha de David contra Goliat. Esa era la arena de los partidos políticos que llegaron a la Convención en la bancarrota total.
El éxito del proceso dependía más de un acuerdo previo entre elites políticas y económicas que de los movimientos. ¡Ese acuerdo nunca existió en Chile! En este sentido, las razones del fracaso son fáciles de explicar: el proceso constituyente fracasó porque las elites políticas y económicas no querían los cambios e hicieron todo para sabotear el proceso. Al no existir un consenso mínimo de la magnitud de las reformas que había que hacer, el proceso les generaba mucha incertidumbre a las personas. Otra cosa hubiera sido la campaña si las elites les hubieran ofrecido certezas a las personas en base a un acuerdo político amplio. Pero no tenían ni un interés. Basta con ver cómo quedó la reforma previsional recién promulgada. La ley fortalece la capitalización individual y le entrega a las AFP toda la cotización extra. Las deja más poderosas que antes.
Ahora controlarán el 16% de las cotizaciones". ¿Cuál es la solución a las encrucijadas que deja la derrota electoral del proceso constituyente y el fortalecimiento de los sectores más reaccionarios de la sociedad chilena? "¡ Uf! Eso no parece tener una solución inmediata ni en Chile ni en el mundo. Las derechas han invertido mucho dinero en difundir noticias falsas y en administrar los miedos. Han tenido espacio político debido al debilitamiento de las democracias y sobre todo, de los valores democráticos. Sin embargo, en Chile, las últimas elecciones han mostrado que se ha recompuesto el bloque centro izquierda y centro derecha. No es tan fácil que la ultraderecha obtenga mayorías políticas. Los republicanos pensaron que iban a arrasar en las municipales 2024 y obtuvieron apenas 8 municipios. Ninguno importante". ¿Cómo visualiza la próxima elección presidencial? "No está para nada definida. Será la expresión de la recomposición del voto de centro izquierda y centro derecha.
Carolina Tohá es una buena candidata para competir con Evelyn Matthei, que está desesperada por quitarle terreno a la ultra derecha". ¿Ve posible un país más fraterno? "La buena convivencia democrática y, por tanto, la fraternidad, dependen de reformas políticas y económicas que las elites no quieren hacer. Mientras exista la sensación de que el sistema me roba o que no tengo la protección social que debería, se seguirá acumulando frustración.
En el caso de las violaciones a los derechos humanos, necesitamos de una política nacional de memoria que difunda una narrativa oficial de condena a los crímenes de la dictadura, que sancione el negacionismo y que repare a las víctimas. Necesitamos una política de educación en Derechos Humanos. Pero esa política de memoria requiere también de un acuerdo civilizatorio básico que en Chile no existe. Al menos no en este momento.
Mientras las derechas sigan justificando el Golpe de Estado, negando o minimizando los crímenes de la dictadura nunca tendremos una política de memoria que avance en la difusión de valores democráticos universales entre las futuras generaciones"..