RELATO CENTRALIZADO, búsqueda de control legislativo y una oposición fragmentada: las apuestas y riesgos del gabinete
RELATO CENTRALIZADO, búsqueda de control legislativo y una oposición fragmentada: las apuestas y riesgos del gabinete Con el pasar de los días, quedan pocas dudas de que el gabinete con el que José Antonio Kast asumirá el poder fue concebido como una señal política en sí misma. Un elenco mayoritariamente independiente, un núcleo reducido encargado de la relación con el Congreso y una conducción política fuertemente concentrada en La Moneda parecen ser las claves del diseño del Presidente electo.
Para algunos analistas, este esquema responde al mandato ciudadano de distanciarse de la política tradicional; para otros, en cambio, abre una serie de riesgos que no tienen que ver con ideología, sino con gobernabilidad, ejecución y manejo del poder. “Es una apuesta”, resume el exjefe del Segundo Piso durante el gobierno de Ricardo Lagos, Ernesto Ottone.
“Hay que ver en la práctica cómo esto va a resultar, porque tú no sabes cómo funciona la ejecución de un gobierno hasta que los tipos están en sus lugares y empiezan a vivir el día a día”. En su diagnóstico, el gabinete expresa una lógica clara: ministros ejecutores y poder político concentrado en el Presidente. “Es un gabinete muy Kast”, dice, advirtiendo que esa coherencia puede ser una ventaja, pero también un riesgo si la ejecución falla. Uno de los puntos más reiterados es el bajo anclaje político del gabinete. Ottone lo plantea sin rodeos: “Experiencia política propiamente tal, son poquitos los que tienen”. A su juicio, el problema no es solo de currículum, sino de oficio.
“Puede llegar un proyecto súper bien hecho, pero que no tenga en cuenta quiénes tienen que aprobarlo”, señala, aludiendo a un Congreso con mayorías estrechas y a un mundo parlamentario que, para ministros muy técnicos, puede resultar “no solo desconocido, sino un poco hostil”. Gonzalo Müller, director del Centro de Políticas Públicas de la UDD, coincide en que el diseño descansa en un equipo político concentrado. “Pareciera ser que el equipo político tiene su mirada clavada en el Congreso y en la construcción de mayorías legislativas”, afirma.
Según Müller, Interior y la Segpres estarían llamados a “subsidiar a otros ministros en su relación con el Congreso”, precisamente, porque “la mayoría de los ministros independientes no tienen experiencia legislativa ni política”. Pero ese mismo diseño abre otro flanco: la concentración del poder en La Moneda y el Segundo Piso. Müller lo describe como una estructura “deliberadamente vertical”. “Es bastante evidente la concentración del poder político en la figura presidencial”, señala. El problema, advierte, es que ese esquema puede chocar con el funcionamiento real del Estado.
“Establecer líneas de mando paralelas a los ministros siempre es complejo”, dice, recordando que el Segundo Piso “orgánicamente no existe” y que, en la práctica, “si el ministro no firma, no hay decreto”. Para el exdirector de la Secom durante el segundo gobierno de Bachelet, Carlos Correa, “los segundos pisos son siempre asesores y no protagonistas. En buen chileno, son arroz graneado y no la proteína del plato. Ese es el diseño que funciona en cualquier gobierno, y por lo que se vio en la presentación actual, está funcionando así. La cara del gobierno son siempre los ministros y ministras, y la principal responsabilidad comunicacional es de la ministra (Mara) Sedini”. La alta presencia de independientes es otro de los ejes críticos. Para Patricio Dussaillant, académico UC y miembro del directorio de Ideas Republicanas, esa composición responde a una expectativa ciudadana clara. “Los chilenos no votaron por los políticos”, afirma. “Un porcentaje importante del 58% es gente apolítica, que no confía en los partidos”. Desde su perspectiva, un gabinete copado por militantes habría sido leído como una contradicción con el mandato electoral. Sin embargo, Müller introduce un matiz: la eventual fragilidad de los ministros sin partido. “Desde el propio entorno del futuro gobierno sostienen que las figuras independientes son más fáciles de reemplazar”, explica. Y pone un ejemplo concreto: “Ante el primer problema que tuvo Santiago Montt, decidieron eliminarlo del gabinete”. Dussaillant va más allá y lo lee como una señal interna. “El que no funciona, se va nomás, sin ningún drama”, dice.
“Yo creo que ya quedaron avisados todos de que la cosa va a ser súper estricta”. Ernesto Ottone Patricio Dussaillant S E R O L F R O T C É H Desde el ángulo comunicacional, Carlos Correa refuerza esa lógica. “Los ministros son siempre fusibles en un régimen presidencial”, sostiene.
“El diseño siempre debe ser que eviten que los problemas lleguen a La Moneda; si no funciona así, debieran ser reemplazados”. En ese esquema, agrega, también operan “ministros coordinadores en áreas de emergencia que debieran actuar como cortafuegos”. El relato de “gobierno de emergencia” atraviesa todo el diseño.
Para Correa, “funcionó bien en campaña y se ha mantenido en la instalación”, con una doble cara: “Tiene lo positivo de mantener la tensión comunicacional, pero el riesgo es que se ponen plazos para las tareas que están comprometidas y algunas de ellas, como la expulsión de migrantes irregulares, tienen complejidades mayores”. Dussaillant coincide en que el marco eleva las expectativas: “Los chilenos van a esperar resultados”, advierte, y agrega que “esa expectativa hay que ir bajándola en el corto plazo”. En ese escenario, el gobierno ha optado por un diseño de vocería protegida. “El modelo es una vocera tipo speaker, como en Estados Unidos, justamente para no sobreexGonzalo Müller Z E Á B E P I L E F poner al Presidente”, explica Correa.
Mientras el mandatario mantendría una presencia activa en terreno y redes sociales, “la vocera se encargará de apagar los fuegos en La Moneda”, lo que exige dice “sangre fría para enfrentar los cuestionamientos y cuidar al Presidente”. Los flancos simbólicos, sin embargo, aparecen como una posible amenaza. “Va a ser muy difícil”, anticipa Correa.
“La razón de ser de la izquierda va a ser siempre dar una batalla tras otra”. El desafío del gobierno, añade, será “que el encuadre se centre en la emergencia y en los problemas concretos, y no en las contiendas culturales”. Y recuerda precedentes: “A Piñera le costó mucho ese tema y tuvo que sacrificar piezas, como ocurrió con los ministros (Mauricio) Rojas y (Macarena) Santelices”. La política exterior es otro punto sensible.
Ottone es enfático: “Nunca había visto una situación tan compleja como la de hoy en política internacional”. En ese escenario, pide “prudencia, prudencia y más prudencia”, y advierte que ciertos alineamientos “no corresponden a la tradición de la política internacional chilena”. Müller, en cambio, defiende la priorización económica: “La elecCarlos Correa Z E R É P A N E R A C A M ción de un canciller con capacidad para atraer inversión va de la mano con la idea de un gobierno de emergencia”, asumiendo que toda decisión implica costos. Un factor adicional es la ausencia del Partido Nacional Libertario en el gabinete. Para Ottone, que el sector liderado por Johannes Kaiser haya quedado fuera “tiene significado político”. “Si hubieran estado dentro del gobierno es una cosa; si están afuera, es otra”, advierte. A su juicio, se trata de “unos amigos que están compitiendo desde el principio contigo”, lo que obligará a una negociación permanente en un Congreso de márgenes estrechos. Müller afirma que la autoexclusión no es neutra: la unidad de la derecha queda incompleta y la presión por el flanco derecho se puede mantener activa durante todo el período. Todo esto ocurre, además, en una fase de instalación marcada por un contexto político favorable.
“La oposición está muy golpeada y todavía no sabe qué va a hacer”, observa Ottone, quien añade que “la fragmentación puede convertirse en una oportunidad para la instalación del gobierno, al menos en sus primeros meses”, antes de que el bloque opositor logre reordenarse. n S É T R O C O I D U A L C “Hay que ver en la práctica cómo esto va a resultar, porque tú no sabes cómo funciona la ejecución de un gobierno hasta que los tipos están en sus lugares”, dice Ernesto Ottone. “Ya quedaron avisados todos de que la cosa va a ser súper estricta”, asevera Patricio Dussaillant, a propósito del fallido nombramiento de Santiago Montt en Minería. “Es bastante evidente la concentración del poder político en la figura presidencial”, sostiene Gonzalo Müller.
“El modelo es una vocera tipo speaker, como en Estados Unidos, justamente para no sobreexponer al Presidente”, afirma Carlos Correa.. Con un elenco marcado por independientes, el Presidente electo apostó por un esquema que privilegia la gestión y el control del relato.
Analistas coinciden en que el diseño puede facilitar la instalación en un contexto con las izquierdas divididas, pero advierten que su éxito dependerá de la coordinación interna, la relación con el Congreso y la capacidad de evitar temas que desplacen la agenda prioritaria. | RENÉ OLIVARES ANALISTAS ANTE EL EQUIPO MINISTERIAL PRESENTADO: “Hay que ver en la práctica cómo esto va a resultar, porque tú no sabes cómo funciona la ejecución de un gobierno hasta que los tipos están en sus lugares”, dice Ernesto Ottone. “Ya quedaron avisados todos de que la cosa va a ser súper estricta”, asevera Patricio Dussaillant, a propósito del fallido nombramiento de Santiago Montt en Minería. “Es bastante evidente la concentración del poder político en la figura presidencial”, sostiene Gonzalo Müller. “El modelo es una vocera tipo speaker, como en Estados Unidos, justamente para no sobreexponer al Presidente”, afirma Carlos Correa.