Autor: MATÍAS ARANCIBIA, CIENTISTA POLÍTICO
Entre definiciones urgentes y promesas de cambio
Entre definiciones urgentes y promesas de cambio La columna de. .. Al momento de publicarse esta columna, ya se conoce la nómina completa del gabinete que acompañará al Presidente electo José Antonio Kast, tras el anuncio realizado la noche de este martes. Con ello, se despeja una de las principales incógnitas del período postelectoral y se abre formalmente una nueva etapa política: la del tránsito desde la campaña y las consignas hacia la gestión concreta del poder. El nombramiento de ministros no es un mero trámite administrativo. Es, probablemente, la primera gran señal política de un gobierno entrante. En los nombres escogidos se reflejan prioridades, equilibrios internos, apuestas ideológicas y, sobre todo, la lectura que el futuro Mandatario hace del momento que vive Chile. En ese sentido, el gabinete de Kast llega precedido de expectación, polémicas, filtraciones y ajustes de última hora, síntomas de un proceso que no estuvo exento de tensiones. Los desafíos que enfrentará el nuevo gobierno son múltiples y complejos. En el plano económico, la ciudadanía espera señales claras de estabilidad, crecimiento y control del costo de la vida. La desaceleración, la presión inflacionaria y la necesidad de recuperar la inversión obligarán al equipo económico a actuar con rapidez, pero también con prudencia. Aquí, más que discursos, se demandan certezas y capacidad técnica. Ni hablar en materia de seguridad pública, donde el desafío es aún más sensible. La delincuencia y el crimen organizado se han instalado como una de las principales preocupaciones ciudadanas. Aqui no solo se deberán coordinar fuerzas policiales y mejorar la gestión del Estado, sino también reconstruir confianzas y demostrar que el control territorial es posible dentro del Estado de derecho. No habrá luna de miel en este ámbito: los resultados serán exigidos desde el primer día. En lo social, el gobierno de Kast enfrentará un escenario de altas expectativas y profundas desconfianzas. Salud, educación, vivienda y pensiones siguen siendo áreas donde amplios sectores sienten que el Estado llega tarde o no llega. Gobernar con una mirada de orden, como ha prometido el nuevo Mandatario, exigirá también sensibilidad política y capacidad de diálogo, especialmente en un Congreso fragmentado y con una ciudadanía alerta. Otro eje clave será la política exterior y la imagen internacional del país. Chile ha construido, por décadas, un prestigio basado en el respeto a los acuerdos, la apertura al mundo y la estabilidad institucional. Mantener ese capital, en un contexto global incierto, será una tarea estratégica para el nuevo gabinete. Finalmente, está el desafío más intangible, pero no menos relevante: gobernar un país cansado de la confrontación permanente. El tono, las prioridades y la forma en que este gabinete ejerza el poder marcarán si el gobierno de Kast logra ampliar su base de apoyo o se repliega sobre sus convicciones iniciales. Autor: MATÍAS ARANCIBIA, CIENTISTA POLÍTICO.