La izquierda afila la oposición antes del 11 de marzo: rastrean tuits y entrevistas de los futuros ministros de Kast
La izquierda afila la oposición antes del 11 de marzo: rastrean tuits y entrevistas de los futuros ministros de Kast A semanas de que José Antonio Kast asuma la Presidencia el 11 de marzo y en medio de la expectación por la confirmación oficial del gabinete de 25 ministerios, en la izquierda se instaló una rutina silenciosa pero persistente: seguir de cerca cada nombre que se comenta, revisar su huella digital y reconstruir declaraciones pasadas para anticipar el tono de la oposición que debutará en el nuevo ciclo político.
Dirigentes de distintos partidos han reconocido que, aunque no existe necesariamente una estrategia formal coordinada entre colectividades -marcada además por la crisis de convivencia interna que ha tensionado al oficialismo-, sí se ha desplegado un trabajo paralelo en equipos y bancadas: rastreo de tuits, revisión de entrevistas, recopilación de frases y análisis de perfiles. La idea es llegar al cambio de mando con un mapa claro de fortalezas y vulnerabilidades de quienes podrían conducir las carteras más sensibles. Uno de los sectores que asoma mejor preparado para la ofensiva es el Frente Amplio.
Si bien sus dirigentes descartan un "comando" dedicado a ese fin, admiten que varios de sus cuadros se han dado el tiempo de revisar antecedentes públicos de futuros ministros, en especial aquellos con historial polémico o declaraciones críticas hacia Kast y el Partido Republicano. En esa línea, se reconoce que el material acumulado servirá para marcar contradicciones, presionar por definiciones tempranas y encuadrar el debate público en los primeros meses de gobierno. Entre los nombres que más atención concita en la izquierda aparece el de Iván Poduje, quien -según la versión que circulaasumiría como ministro de Vivienda. Su perfil mediático, cultivado en redes sociales y espacios televisivos, es descrito por sus críticos como confrontacional, con episodios de enfrentamientos en programas de debate y cruces con figuras de la derecha tradicional.
En el sector apuntan a que su estilo lo convierte en un blanco preferente para la oposición, no solo por el tono, sino por declaraciones pasadas durante el proceso constituyente de 2023, cuando habría cuestionado públicamente a Kast y a Republicanos. La izquierda, aseguran, ya guarda esas intervenciones para utilizarlas cuando el escenario lo requiera. A Poduje se suma un perfil que, en la lectura del oficialismo, comparte un flanco similar: Louis de Grange, quien asumiría Transportes. En la oposición miran con atención frases previas atribuidas al académico sobre la propia cartera, interpretadas como una señal de distancia con el diseño institucional del ministerio que deberá encabezar. Para el bloque opositor, ese tipo de antecedentes abre espacio a cuestionamientos sobre consistencia programática y conducción política. También figura en el radar la senadora Ximena Rincón, proyectada para Energía.
En el oficialismo se comenta que la crítica buscará instalarse por dos vías: por un lado, poniendo en duda su expertise sectorial; por otro, subrayando que la propia presidenta de Demócratas ha tenido una relación pública de choques con Kast.
En la memoria reciente quedan discusiones en redes sociales que escalaron a acusaciones cruzadas, un antecedente que la izquierda considera útil para tensionar la narrativa de "unidad" del nuevo gabinete y evidenciar contradicciones en alianzas y respaldos.
En esa arremetida, se anticipa además que la Democracia Cristiana buscará un rol protagónico, en parte por las heridas abiertas desde la salida de Rincón del partido en 2022, episodio que todavía genera resquemor interno y que podría traducirse en críticas directas desde sectores que, aunque no forman parte del núcleo duro del actual oficialismo, se mueven en el eje opositor. Los cuestionamientos más persistentes, sin embargo, se concentran en el futuro ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.
Desde la campaña, su nombre ha sido objeto de críticas por asesorías a empresas sancionadas por colusión, un flanco que la oposición considera especialmente sensible por el componente ético y por la posibilidad de instalar el tema como símbolo de conflictos de interés.
En el sector adelantan que mantendrán vigilancia sobre eventuales incompatibilidades o decisiones que puedan ser interpretadas como beneficios a privados, no solo en Hacienda, sino en otras carteras donde los nombramientos han sido leídos como de fuerte impronta empresarial. En esa línea aparece también Francisco Pérez Mackenna, proyectado como canciller.
Desde el oficialismo se ha planteado que su experiencia se asociaría principalmente al mundo corporativo, lo que -en la lectura críticaabriría interrogantes sobre redes de contacto, visión de política exterior y capacidad de manejo diplomático en un momento en que Chile enfrenta desafíos comerciales, regionales y multilaterales. Un capítulo aparte, por su carga institucional, es el caso de la ministra de Seguridad que ha comenzado a circular como el último gran nombramiento: Trinidad Steinert.
En la izquierda, especialmente en sectores del PS, se ha instalado una crítica por el "rápido paso" desde la Fiscalía a un cargo político, observando la delicadeza de transitar desde un rol persecutor a una cartera del Ejecutivo.
Aun así, dentro del bloque admiten que se trata de un nombre con experiencia específica en la materia, lo que complejiza el relato opositor: cuestionar el tránsito institucional sin desconocer que su trayectoria está ligada al combate del crimen organizado. Más allá de los nombres propios, la oposición mira con recelo el modo en que se ha configurado la antesala del gabinete.
En particular, se critica que Kast haya retrocedido en su idea original de instalar "biministros" y que el diseño haya sufrido ajustes de última hora, con nombres que fueron confirmados informalmente y luego descartados, lo que alimenta la idea de un proceso tensionado por vetos, presiones y dificultades para cerrar equipos.
En esa misma línea, se menciona el rechazo de figuras que habrían sido sondeadas para sumarse al gobierno, lo que la oposición interpreta como señales de desgaste previo incluso antes del inicio formal de la administración. No obstante, la izquierda no se mueve en bloque con una sola melodía.
En el PPD, por ejemplo, hay dirigentes y parlamentarios que insisten en una postura más gradual: observar el desempeño una vez que los ministros asuman, evaluar medidas concretas y evitar una ofensiva inmediata basada únicamente en declaraciones pasadas. Esa aproximación apunta a construir una oposición "constructiva", con énfasis en fiscalización y alternativas, más que en la confrontación anticipada.
Frente Amplio y otros partidos revisan el historial público de los nombres que asoman para el gabinete, preparando flancos por conflictos de interés, cambios de última hora y el paso de la Fiscalía a un cargo político.. Frente Amplio y otros partidos revisan el historial público de los nombres que asoman para el gabinete, preparando flancos por conflictos de interés, cambios de última hora y el paso de la Fiscalía a un cargo político.