Autor: Joaquín Aguirre López Doctor en Ciencias de la Educación
COLUMNAS DE OPINIÓN: Aprender a convivir en la escuela
COLUMNAS DE OPINIÓN: Aprender a convivir en la escuela OPINIÓN La convivencia es una condición para el aprendizaje, influye en la tarea pedagógica, social y relacional de los niños y adolescentes. Hay una relación estrecha entre el clima que se genera en las escuelas y el aprendizaje de los alumnos.
Una convivencia inadecuada puede causar, entre otros factores, violencia, niveles de estrés y ansiedad en los alumnos, lo que provoca bajo aprovechamiento académico y puede ser factor de deserción escolar; en cambio un adecuado ambiente en la escuela promueve un clima propicio para el aprendizaje.
La convivencia escolar es una condición constitutiva de la calidad de la educación y una base fundamental para el aprendizaje, ya que niños y niñas con tranquilidad, se concentran mejor y construyen sus conocimientos con mayor facilidad.
El trabajar la empatía, asertividad, escucha activa, resiliencia, participación, trabajo en equipo, negociación, manejo de la presión del grupo, tolerancia a la frustración, perseverancia, entre otras, son habilidades que contribuyen a ello, así como a la prevención de conductas de riesgo fortaleciendo la capacidad de los alumnos para la toma de decisiones reflexivas y asertivas.
El desarrollo de habilidades sociales, relacionales y emocionales es una oportunidad para la escuela, ya que contribuyen al fortalecimiento personal y al funcionamiento social de los alumnos, en tanto que favorecen la autoestima y la identidad; la autorregulación de las emociones e impulsos; el respeto de las reglas; el manejo y la resolución de conflictos, y el desarrollo de relaciones inclusivas, armónicas y pacíficas.
El autor español Pepe Menéndez, en su libro "Educar para la Vida" nos relata la importancia del acompañamiento escolar en edades de la adolescencia y nos plantea un desafío a través de una pregunta, ¿Acompañamos a la adolescencia o nos enfrentamos a ella? La tutoría o acompañamiento significa la voluntad de estar al lado, de caminar junto a los alumnos en su crecimiento personal.
Los profesores deben acompañar el descubrimiento del conocimiento propio ¿ Quién soy? ¿ Por qué soy así? ¿ Cómo me valoran los demás? ¿ Cómo soy reconocido en mi entorno familiar? El acompañamiento se puede formular como un meta aprendizaje, que actúa como un espejo que ayuda a reflexionar sobre lo que aprendí, cómo lo aprendí, para qué lo aprendí y como puedo utilizar lo aprendido en otra situación.
La tutoría o acompañamiento escolar puede ser realizada por un profesional en uno o varios cursos, aunque esta función debiera ser una responsabilidad compartida por los equipos docentes que se vinculan por el interés en los estudiantes. Esta tarea involucra una organización del tiempo en el horario semanal para que sea posible y disponer de docentes preparados para llevarla a cabo. El acompañamiento es el resultado de una doble inversión; la profesionalidad de los docentes que acompañan y el tiempo que se dedica en las escuelas para que la acción se realice con éxito. Aprender a convivir en la escuela Joaquín Aguirre López Doctor en Ciencias de la Educación..