Autor: VÍCTOR FUENTES BESOAÍN
Las claves que impulsan al “espíritu solidario” chileno para levantarse tras cada catástrofe
Las claves que impulsan al “espíritu solidario” chileno para levantarse tras cada catástrofe L a imagen de rutas colapsadas por la solidaridad de los chilenos, que se volcaron en masa a la localidad de Lirquén, en Penco, y Punta de Parra, en Tomé, en cuanto se conoció el impacto del incendio en la provincia de Concepción, llevó a que las autoridades, tanto políticas como militares, agradecieran la ayuda, pero pidieran que los particulares no siguieran intentando llegar hasta la “zona cero”, porque impedían los trabajos urgentes para limpiar y retirar escombros.
Se había cumplido la primera semana desde el siniestro que dejó, a lo menos, 20 fallecidos y miles de viviendas destruidas o con daños, y los camiones y vehículos pequeños con agua, alimentos, enseres o baños químicos viajaban desde todo el país.
Sociólogos, antropólogos y expertos en el comportamiento de los chilenos coinciden en que tanto la recurrencia de catástrofes que sufre el país como la lenta reacción del Estado ante estas emergencias son elementos que incentivan el carácter solidario. “Somos una geografía de terremotos, desastres, incendios y eso hace que haya una predisposición a que seamos un país muy resiliente”, plantea Alfred Hinrichsen, director del Magíster en Estudios de la Sociedad, de la U. Gabriela Mistral. El académico afirma que la reiteración de estos episodios queda ratificada en el hecho de que “cada generación tiene, al menos, una emergencia que resolver. Y eso es parte de la identidad nacional”. Luis Gajardo, sociólogo y docente de la U.
Central, expresa que “aquí estamos frente a una situación histórica, porque, cada cierto tiempo, la naturaleza nos maltrata y se nos viene abajo el país”. Como consecuencia de esto, prosigue, “los chilenos han aprendido a ser solidarios y a ponerse en el lugar del otro, porque sienten que también les puede pasar”. “Solidaridad en desastres” El antropólogo Alejandro Flores, de la U. de Concepción, coincide en que “la solidaridad se manifiesta de manera más evidente en los desastres naturales que afectan a un gran número de personas”. Radicado en México, considera que “en Chile ese valor ha debido hacerse muy evidente desde los tiempos coloniales al enfrentarse a desgracias por fenómenos naturales”. De igual manera, argumenta que “probablemente fueron los primeros medios de comunicación masiva los que fueron creando o reforzando la idea de que los chilenos son destacadamente solidarios, para incentivar la cooperación en tiempos de crisis nacionales o regionales”. Consultado respecto de cuándo se habría originado esta definición de los chilenos, Hinrichsen considera que “es muy difícil decir eso, porque esos rasgos de solidaridad son tradicionales y vienen desde la época de la Colonia”. Y prosigue: “Hay muchos ejemplos donde la comunidad se organiza para resolver sus problemas de manera autónoma.
Por ejemplo, la minga que se mantiene en Chiloé, que significa pedir ayuda, una forma tradicional de hoy por mí, mañana por ti”. Y agrega que “en el siglo XIX, otro ejemplo de sociedad civil que se organiza es la fundación de Bomberos en 1851 en Valparaíso.
Acá se demuestra cómo las comunidades, en este caso inmigrantes, formaron esta institución, que se mantiene con sus miembros voluntarios para resolver emergencias”. Plantea que “la organización de la sociedad civil con fines solidarios o para pedir ayuda se ha extendido hasta la fecha”. Entre otros ejemplos, menciona las fundaciones Teletón y Techo.
El antropólogo Flores también señala que “es difícil determinar cuándo se comienza a postular que los chilenos son solidarios”. Afirma que “la solidaridad se asocia con sentimientos universales como la compasión o valores específicos como la cooperación”. Ausencia estatal Si la lentitud del Estado para reaccionar incentiva el rol activo de la ciudadanía, Hinrichsen hace notar que “el Estado siempre es burocrático y eso hace que muchas veces tarde en actuar para resolver una emergencia”. Pero defiende que “el Estado es imprescindible para solucionar cualquiera de estos problemas, a corto o largo plazo”. Gajardo agrega que “cuando el Estado llega muy tarde a una tragedia, la gente reacciona ante la precariedad de nuestra sociedad”. Para ilustrar, menciona que frente a emergencias y falta de recursos “las comunidades organizan bingos, rifas, completadas y otros eventos benéficos para ayudar a los vecinos en problemas”. Sobre el colapso vial que generó la ayuda masiva, Hinrichsen considera que “ese fenómeno no es inédito”, ya que “en el terremoto del 27-F y en diversos incendios ocurrió algo parecido.
Había demasiados voluntarios y ese exceso de espíritu solidario terminaba siendo un obstáculo más que una ayuda, sin una organización y una canalización de la ayuda previa”, destaca. n NOTA Cuando el Estado llega muy tarde a una tragedia, la gente reacciona ante la precariedad de nuestra sociedad”. LUIS GAJARDO Sociólogo de la U. Central Autor: VÍCTOR FUENTES BESOAÍN.
Masiva presencia de personas que viajaron para apoyar a damnificados por recientes incendios en el Biobío colapsó las rutas de acceso a la “zona cero”. RECURRENCIA DE TRAGEDIAS Y LENTA REACCIÓN DEL ESTADO, ENTRE LOS FACTORES: Cuando el Estado llega muy tarde a una tragedia, la gente reacciona ante la precariedad de nuestra sociedad”. LUIS GAJARDO Sociólogo de la U. Central Limpieza Los escombros para despejar las viviendas afectadas por el incendio fueron trasladados a un centro de acopio en Lirquén.