COLUMNAS DE OPINIÓN: Arturo Prat: Un legado que trasciende la historia
COLUMNAS DE OPINIÓN: Arturo Prat: Un legado que trasciende la historia FRANCISCO DARMENDRAIL, MAGISTER EN HISTORIA ECONÓMICA Y EMPRESARIAL Arturo Prat: Un legado que trasciende la historia En la noche del 3 al 4 de abril de 1848 nació Arturo Prat Chacón en la Hacienda San Agustín de Puñual, cerca de Ninhue, en la actual región de Ñuble.
Su nombre quedó grabado para siempre en la historia nacional por su heroica participación en el Combate Naval de Iquique, el 21 de mayo de 1879, una acción de valentía que marcó el espíritu espíritu de nuestra nación. Empero, más allá de la imagen inmortalizada inmortalizada en la epopeya naval, Prat encarna valores que hoy, más que nunca, necesitamos reivindicar y aplicar en nuestra sociedad. No fue solo un mártir de guerra, sino un hombre de principios, un profesional íntegro y un ciudadano ciudadano ejemplar. Su formación como abogado y su profundo sentido del deber reflejan un liderazgo liderazgo basado en el conocimiento, la disciplina y la entrega desinteresada al servicio de los demás. En un tiempo donde el liderazgo suele verse empañado empañado por intereses personales y ambiciones de poder, su ejemplo se erige como un faro de integridad integridad y compromiso. El arrojo que demostró en Iquique no fue un acto impulsivo, sino la consecuencia natural de una vida guiada por la valentía y la coherencia con sus principios. No dudó en enfrentarse a lo imposible, imposible, demostrando que el honor y la dignidad pueden sobreponerse a cualquier adversidad.
En un presente marcado por la desconfianza en las instituciones, la falta de compromiso ciudadano y la erosión de valores esenciales, su legado nos recuerda la importancia de actuar con rectitud y entrega por el bien común. Recordar a Arturo Prat en su natalicio no es sólo un mero acto conmemorativo, sino un llamado llamado a aprender de su ejemplo y proyectar su legado en nuestra realidad. La valentía, el honor y la vocación de servicio son valores atemporales atemporales que, si los asumimos como propios, pueden contribuir a la construcción de un país más justo justo y solidario. Más que una estatua o un nombre en los libros de historia. Arturo Prat nos enseñó enseñó que, aunque la contienda sea desigual, nunca hay que arriar el pabellón. Ese es el mejor homenaje homenaje que le podemos dar.. -