Autor: Marcela Momberg A. Rectora Universidad Católica de Temuco
Columnas de Opinión: Desafíos de la sustentabilidad para las universidades
Columnas de Opinión: Desafíos de la sustentabilidad para las universidades Por n un contexto global marcado por la urgencia climática y por crecientes demandas sociales, las universidades se ven hoy interpeladas a transitar hacia modelos de deE sarrollo más sostenibles. Esta tarea no es únicamente técnica ni instrumental, sino también ética y formativa. En la Universidad Católica de Temuco comprendemos la sustentabilidad como una responsabilidad institucional coherente con nuestra identidad católica, nuestro compromiso público y nuestra vocación regional. Un avance significativo en este camino ha sido la creación y consolidación del Comité de Sustentabilidad de la UCT, concebido como un espacio transversal de reflexión, coordinación y proyección institucional.
Este comité ha permitido instalar la sustentabilidad como una preocupación compartida, integrando diversas miradas y estamentos de la comunidad universitaria, y favoreciendo un abordaje sistemático y con una perspectiva integral que considera las dimensiones ambiental, social y económica del quehacer universitario.
Junto con este progreso, uno de los retos más relevantes para las instituciones de educación superior es avanzar desde la medición de la huella de carbono hacia la implementación concreta de acciones de mitigación y adaptación. En nuestro caso, este proceso se ha asumido con una mirada situada, reconociendo las particularidades del territorio en el que estamos insertos.
La UCT ha comenzado a desarrollar planes de eficiencia energética y reducción de emisiones, asumiendo además un compromiso activo frente a las necesidades que emergen en la región ante eventos climáticos extremos, como los incendios forestales. En estas situaciones, la participación solidaria de estudiantes y equipos universitarios expresa una comprensión de la sustentabilidad estrechamente vinculada al cuidado de la vida y del entorno. Otro ámbito clave dice relación con la transformación de los campus universitarios en espacios que promuevan prácticas sostenibles en la vida cotidiana. Avanzar hacia campus concebidos como "laboratorios vivos", donde la gestión del agua y otros recursos sea una prioridad, implica un esfuerzo sostenido en el tiempo.
Iniciativas como la captación de aguas lluvias, el riego inteligente y la educación práctica en gestión hídrica han comenzado a desarrollarse y a proyectarse hacia el territorio mediante el trabajo con escuelas, municipios y organizaciones sociales, contribuyendo a la construcción de una cultura de sostenibilidad compartida. La sustentabilidad interpela también a la formación universitaria y a su incorporación transversal en los planes de estudio. Integrar competencias asociadas al desarrollo sostenible en las distintas carreras permite que los estudiantes enfrenten, desde sus prácticas y experiencias formativas, problemáticas reales del territorio. En este ámbito, la colaboración con actores del sector público y privado resulta fundamental para la formación de profesionales comprometidos con el bien común y con una visión de desarrollo responsable. Finalmente, la universidad ha asumido un rol activo en la conservación de la biodiversidad y la protección de humedales, como parte de su compromiso con el territorio. Este trabajo articula investigación, docencia y vinculación con el medio, incorporando saberes locales y la participación de pueblos originarios, y promoviendo una conversación social permanente que permita definir y evaluar metas de manera colaborativa. La sustentabilidad en la educación superior es, en definitiva, una tarea colectiva y de largo plazo.
En la Universidad Católica de Temuco la asumimos como comunidad, reconociendo los avances alcanzados y conscientes de los ámbitos que aún requieren profundización, con la convicción de que este compromiso contribuye al desarrollo humano y sostenible de La Araucanía y del país, y al cuidado de nuestra casa común. · Autor: Marcela Momberg A. Rectora Universidad Católica de Temuco. Opinión