Del residuo al recurso: El nuevo ciclo de las escorias de cobre
Del residuo al recurso: El nuevo ciclo de las escorias de cobre Por José Ojedo E., investigador del óreo de Producción Responsable y Optimizoción de Procesos Mineros de SMI Chile. La La reciente aprobación aprobación del reglamento que permite utilizar escorias de cobre en obras de infraestructura en espacios espacios abiertos es, sin duda, una gran noticia. Pasar de ser un residuo a un recurso, constituye un nuevo paso para la sostenibilidad minera en su desafío de circulandad. La señal es clara: la industria minera chilena avanza hacia una producción responsable responsable e integral.
Su rol en la provisión de metales críticos para la transición energótica global incorpora también la gestión de sus propios flujos minerales, con estándares que reducen pasivos y crean valor más allá del concentrado concentrado o el cátodo. En Chile, las fundiciones producen casi 5 millones de toneladas de escoria de cobre cobre al año, con un histórico acumulado que supera los 70 millones. Hasta antes de esta modificación, ese volumen volumen no podía reutilizarse fuera de procesos mineros y se acumulaba en botaderos, con impactos ambientales y territoriales relevantes. La nueva normativa abre una oportunidad concreta tanto para la minería como para la construcción, promoviendo promoviendo la circularidad entre dos sectores estratégicos para el desarrollo del país. Durante décadas, el debate sobre sostenibilidad minera se concentró en agua, energía energía y emisiones. Hoy emerge con igual fuerza otro desafío desafío estructural: el volumen y la gestión de materiales minerales secundarios escorias, relaves, estériles y finos y las implicancias ambientales, sociales y territoriales territoriales que conllevan. Sin embargo, estos flujos solían quedar atrapados en una lógica lógica binaria: disposición final o reutilización limitada y caso a caso. Este avance normativo entrega entrega certezas para superar este paradigma, al establecer establecer requisitos y condiciones de uso, que permiten pasar de iniciativas puntuales a un marco que facilita inversión, escalamiento y fiscalización. Además, incorpora criterios técnicos y ambientales exigentes, exigentes, elevando el estándar a recurso: El nuevo ciclo de las escorias de cobre. Del residuo al recurso: El nuevo ciclo de las escorias de cobre y evitando que la valorización valorización derive en soluciones rápidas sin control. En el fondo, este tipo de normas disponen una vía institucional para la sostenibilidad, sostenibilidad, con una gestión industrial verificable que ya no depende sólo de la buena voluntad.
Una de sus claves más potentes potentes es que habilita una circularidad mineríaconstrucción mineríaconstrucción a escala relevante, relevante, ya que la construcción requiere volumen, especificaciones especificaciones y continuidad, y la minería aporta ese volumen, capacidad de procesamiento procesamiento y control de material.
La conexión es natural, pero históricamente se ha frenado frenado por dos barreras: la falta de estándares para comparar comparar “equivalencias” con áridos áridos tradicionales y el temor a incorporar materiales de origen minero sin una base regulatoria robusta. Sin embargo, el siguiente paso no es sólo reutihzar residuos, residuos, sino evitar producirlos. No actuar cuando el residuo ya existe, sino generar materiales materiales útiles antes de que se conviertan en desecho.
Esa diferencia es central por tres razones: o Al recuperar y acondicionar acondicionar fracciones minerales útiles durante el proceso, antes del depósito, la solución solución es una reducción efectiva de residuos. o Cuando el material se diseña fit-for-purpose -granulometría, -granulometría, forma, control de finos y parámetros químicos-, químicos-, en vez de ser un residuo “aprovechado”, es un coproducto con especificación. especificación. o El sistema productivo permite permite mejores controles, continuidad y trazabilidad que los esquemas de recuperación recuperación desde depósitos.
Existen experiencias en esa Sostenibilidad del proceso Ahora, esta actualización de estándares empuja exactamente en la dirección dirección correcta: no importa si el árido es natural, artificial o reciclado; lo relevante es que cumpla los requisitos y demuestre su desempeño.
Esa lógica es la que hace posible hablar de circularidad circularidad real: con exigencias comparables, trazabilidad y control, la valorización deja de ser una excepción y puede convertirse en una práctica industrial. dirección, como la solución OreSand, desarrollada por investigadores del Global Centre for Mineral Security Security de la Universidad de Queensland, y que aborda el “desafío de la arena” reduciendo reduciendo residuos en origen mediante etapas adicionales de procesamiento. Premiada Premiada por el Foro Económico Brasil, y está en proceso de validación con Newmont, Australia.
Así, vemos como las nuevas nuevas normas no sólo abren oportunidades comerciales, sino que elevan el estándar de responsabilidad minera y proyectan una economía circular más ambiciosa para Chile. mch 1) J__ Mundial, esta innovación José Ojeda, inresbgodordel área de Producción Responsable genera coproductos de yoptimlzacióndeProcesos valor como alternativa Mineros de SMI Chóe sostenible a la arena, y ya fue implementada con éxito por la minera Vale, en Con exigencias Comparables, trazabilidad y control, la valorización deja de ser una excepción y puede convertirse en una práctica industrial”.