Autor: Por Juan Paulo Iglesias
Elevando la discusión:
Elevando la discusión: En otro mundo En 2020, el cientista político Carlos Meléndez publicó una columna en La Terque tituló “Vengo del futuro”, en recera ferencia a la experiencia de su Perú natal que empezaba a repetirse en Chile. Casi cinco años después, podemos decir que el futuro ya está aquí.
Y no sólo por esos 22 partidos en el Congreso, sino por los más de 200 candidatos que buscan patrocinio para llegar ala Presidencia y que anuncian la elección con más nombres en la papeleta desde el retorno a la democracia. Es cierto, aún falta que alguno de esos más de 200 reúnan 35 mil firmas, pero no deja de llamar la atención la cantidad de voluntariosos aspirantes a La Moneda. “El poder desgasta, pero desgasta más no tenerlo”, decía Giulio Andreotti -que de poder sabía. Quizá hay algo de eso en la incipiente carrera al poder. Pero más allá de ello, para Ascanio Cavallo “la enorme mayoría deesos postulantes parece ignorar o pasar por alto la complejidad de un proyecto de gobierno”. Convicción tienen, eso sí. “Todos”, dice Cavallo, “piensan que las alternativas con mayores posibilidades son más de lo mismo” y que no resolverán “los principales problemas del país”. Las ideas para solucionarlos las tienen ellos. Pero más allá del voluntarismo, para Cavallo detrás del fenómeno hay también cierta devaluación de la figura presidencial y la extrema fragmentación de la política. Un cóctel explosivo. Pero como todo en la vida, en algunos casos hay muchos candidatos y en otros no hay ninguno. Eslo que sucede en parte del oficialismo, según Cristián Valdivieso. Porque “la parálisis en lo que alguna vez fue Apruebo Dignidad es evidente”, dice.
“No hay un candidato claro, no hay un relato de continuidad” y, además, “escasean las ganas de defender lo que el gobierno ha hecho”. Y ahí, apunta, la incomodidad de algunos frente a la reforma de pensiones es evidente.
Una paradoja, porque “la mayor victoria legislativa del gobierno es, a la vez, su mayor derrota simbólica”. Y quien dio la estocada final en medio de esa tensión oficialista fue el propio creador del sistema de AFP, José Piñera, “que calificó la reforma como un triunfo histórico”. Mark Twain decía que “si queremos aprender lo que realmente es la raza humana en el fondo, hay que verla en periodo de elecciones”. Habrá que estar atento entonces alo que nos enseña este año, aunque para Magdalena Browne las primeras señales no son buenas.
“Las esperanzas” que despertó en enero el acuerdo de pensiones y esa forma de hacer política, dice, “se desvanecieron con las primeras señales de la vorágine electoral”. Ahí está, dice, “la supeditación tan obvia a cálculos electorales” de la presentación de la reforma por parte una generación prematura que enfrentóal ejercicio del poder sinexperiencia”, una que hoy vuelve a mirar hacia atrás para buscar liderazgos.
El tema, dice, es que lo que se necesita no son viejos cracks, sino iniciar un nuevo proceso, “como hizo Bielsa”. del gobierno o la imposibilidad de la derecha de “actuar en torno a un proyecto común”, y “el progresivo aumento de candidatos presidenciales”, que hace difícil esperar “un debate sustantivo”. contesta hoy, pág. 24), porque, siguiendo con lo que planteaba Cristián Valdivieso, “no es sólo que no haya nadie dispuesto a levantar” sus banderas de cara a una primaria presidencial, sino que “nadie entiende ya qué queda de esos estandartes, tan coloridos, de hace tres años”. “¿En qué cree el Frente Amplio?”, se pregunta, cuyo “semillero de promesas está convertido en un cementerio de viejos cracks”. Y si para algunos, como Diego Ibáñez, aquello sea prueba de la “responsabilidad de Estado”, del FA y “del terreno institucional donde las ideas se debaten”, para otros como Sebastián Edwards no son más que pruebas de un fracaso.
El actual gobierno, dice Edwards, “es uno donde el todo es menor que la suma de las partes”. Y “lo más curioso”, agrega, “es que en los últimos días las autoridades, el Presidente incluido, han estado celebrando supuestos logros que para ser crecihonestos no lo son”, como el miento de 2,6%. Pero al margen de ello, apunta, si de un fraCaso se trata, puede servir para aprender. Pero si sucederá esoo no, “por ahora no hay respuesta”. Estamos como en el fútbol, sinrenovación, o al menos eso sugiere Cristóbal Osorio.
Porque al ver el partido ante Ecuador el martes pasado, apunta, “no era difícil hacer el símil con la política chilena”, que “sin haber formado escuela, deambula también en la intrascendencia”. “La generación quea principios delos 70 lefue arrebata la democracia”, escribe, “la recuperó” logrando “integrar el aprendizaje traumático”. Sin embargo, “olvidó queno estaría para siempre”. Nocreó escuela y “fue reemplazada por Deudas políticas Y si deseñales confusas se trata, la elección de la nueva mesa del Senado esta semana es prueba del actual desorden. Nadie sabe para quién trabaja. Literalmente, ni unos ni otros. Porque eso de la orden de partido parece tema de otra época. Cada uno en lo suyo. Nada de cultura de los acuerdos. En parte, dirán algunos, porque todo se desordenó y se perdieron las convicciones. Y ahí la fragmentación del sistema político contribuye.
Como dice Max Colodro, “hoy estamos en el peor de los mundos, con partidosque proliferan para disputarse franjas de representación” y “con la gobernabilidad en manos de minorías que descubrieron, además, que las aventuras electorales son un buen negocio”. Por eso, para Colodro, avanzar en un cambio del sistema político es urgente, porque “sin él, el actual ciclo de deterioro institucional sigue siendo irreversible”. Pero pareciera que poca convicción hay en ello, a la luz del lento avance del tema.
Como poca convicción hay también, según Daniel Matamala, en el Frente Amplio (a quien Giorgio Jackson le NEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com Tiempos desafiantes Que el mundo está cambiando nadie lo duda.
Ya sea por las amenazas de la democracia iliberal de la que escribe Marisol Peña esta semana o por los riesgos del avance en el uso de la tecnología en las nuevas generaciones, a los que apunta Óscar Contardo en referencia a la serie del momento, Adolescencia.
En el primer caso, dice Peña, existe el riesgo de que “líderes elegidos en las urnas tuerzan la aplicación de las leyes y de los mecanismos institucionales”, socavando “los cimientos democráticos”. En el segundo, que una tecnología, como las redes sociales, “desarrollada para acelerar las comunicaciones” y hábitat habitual de las nuevas generaciones, “termine apurando la barbarie”. Pero más allá de esos desafíos globales, que no son pocos, por acá también tenemos lo propio. “Mejorar es cambiar, ser perfecto es cambiar a menudo”, decía Churchill. Habrá que ver si eso se aplica también en estos tiempos. Pero más allá de ello, uno de los temas que han concentrado el debate por estos lares es la economía, tras la entrega de las cuentas nacionales.
Un debate que, según Carlos Ominami, “muchas veces deja de lado las complejidades y se apoya en prejuicios y estereotipos”. Pero el hecho, dice, es que “el estancamiento es incontrovertible” y “en este tiempo deimportantes definiciones electorales las razones y las propuestas para superarlo deberían estar en el centro del debate”. Habrá que ver si es posible.
Un camino, según escribe Sylvia Eyzaguirre, es hacerse cargo de áreas del aparato público “sumamente ineficientes”. Es una apreciación, dice, “que comparten todos los que han pasado por el Estado, pero que nadie se atreve a cambiar”, pero “dada nuestra estrechez fiscal, debiera ser perentorio para los candidatos presidenciales revisar el gasto fiscal en pos de generar holguras que permitan financiar sus propuestas”. El problema es que faltan incentivos, según Juan Ignacio Brito, porque el Fisco parece haberse convertido en un barril sin fondo al que se le pueden dar manotazos de forma impune. “Los políticos saben que al final les tocará su turno”, dice. Por eso, nada de reforma al Estado. Y todo, mientras nos vamos poniendo viejos, como reveló el Censo.. Los debates que marcaron la semana