Autor: JEAN PIERRE VILLARROEL
Cómo la inteligencia artificial está revolucionando la gestión de inversiones
Cómo la inteligencia artificial está revolucionando la gestión de inversiones PFA Históricamente, gestionar un portafolio de inversión ha sido un arte que combina intuición y experiencia para tomar decisiones en el momento adecuado. Hoy, ese rol podría estar cambiando de manos.
Un nuevo actor ha entrado en escena, capaz de analizar datos en tiempo récord y libre de sesgos emocionales: la inteligencia artificial (IA). Desde el auge de ChatGPT en 2022, la IA ha revolucionado los mercados financieros, impulsando a la cima a las empresas tecnológicas que apostaron por ella. Hoy es perfectamente posible delegar la gestión de inversiones a algoritmos avanzados.
La revolución en la gestión de inversiones tiene como uno de sus pioneros a Harry Markowitz, quien introdujo en 1952 su teoría del portafolio moderno, demostrando cómo los inversionistas pueden reducir el riesgo combinando activos con distintos niveles de volatilidad y correlación. Hoy, más de 70 años después, el primer fondo mutuo chileno operado por IA es gestionado por un roboadvisor bautizado en su honor: Harry. Chile Smart Fund, de la fintech Holdo, es un fondo mutuo creado y gestionado por IA que invierte en acciones chilenas del principal selectivo local, el IPSA. “Harry” es el portfolio manager del fondo y se encarga de crear estrategias de inversión, “estudiando más de 300 variables del mercado nacional e internacional”, dice Vicente Icaza, CEO de la firma. Además, realiza ajustes periódicos automatizados y rebalanceos, sin ninguna intervención humana.
Desde su creación en septiembre de 2024, el fondo mutuo ha tenido una rentabilidad superior a la del IPSA (23,23% vs. 22,81% ). Y actualmente sus mayores participaciones dentro del portafolio son: Quiñenco (11,6% ), Banco Santander (8,6%), Bci (7,8%), Colbún (7,8%) y Banco de Chile (7,7%). “La inteligencia artificial permite procesar en tiempo real una cantidad de información que supera ampliamente la capacidad humana”, comenta Ercos Valdivieso, gerente sénior de Riesgo Financiero y Asuntos Regulatorios en Deloitte. Esto podría favorecer la identificación temprana de oportunidades y la detección de riesgos latentes. Además, “al no verse afectada por emociones o sesgos cognitivos, la IA aporta disciplina y objetividad a la hora de tomar decisiones, mejorando la consistencia de las estrategias”, agrega Valdivieso. Los roboadvisors como “Harry” gestionan las inversiones mediante procesos automatizados y el desarrollo de algoritmos. Su finalidad es crear una cartera de inversiones personalizada para cada cliente en base a sus objetivos, necesidades y patrimonio. “No están enfocados en transacciones de corto plazo”, dice Matías Humud, cofundador de Holdo. Más bien, el objetivo de estos algoritmos avanzados es “construir carteras considerando el horizonte de inversión y las características del inversionista”, añade.
“Automatizan la asignación de activos En Wall Street, en algunas grandes firmas, los analistas júnior han sido cubiertos por agentes de inteligencia artificial generativa. reas como la recolección de información financiera, la generación de reportes o el rebalanceo de carteras libera tiempo para que los gestores se concentren en decisiones de alto impacto”, dice Cofré, de EY. “La IA no viene a reemplazar a los asesores humanos, sino que viene a integrarse en el equipo para dar un mejor servicio”, dice Slebe, de Patrimore. En esa línea, según el estudio Wealth Industry Survey de Natixis IM, el 58% de los encuestados dice que las empresas que no integren IA se volverán obsoletas.
Además, el 69% de los encuestados dice que la IA mejorará el proceso de inversión al ayudarles a descubrir oportunidades ocultas y otro 62% afirma que la IA se está convirtiendo en una herramienta esencial para evaluar los riesgos del mercado. Otros aún estiman que la IA no es apta para realizar toda la gestión de inversión y solo puede complementar tareas más administrativas. “Más que en la gestión de nuestros fondos, estamos utilizando la IA para eficientar procesos”, dice Fernando Hales, portfolio manager de Silicon Fund de DVA Capital. Aunque “no cerramos la puerta a la gestión con IA, creemos que la inteligencia humana todavía tiene algo que decir”, asegura. “La preferencia por un asesor humano o un gestor experimentado persiste, sobre todo en perfiles de patrimonio elevado, que valoran la cercanía y la posibilidad de discutir decisiones concretas”, agrega Valdivieso, de Deloitte. No obstante, en Chile, la incorporación de estos actores con bajas comisiones podría cambiar la dinámica del mercado. “Muchos de los actores tradicionales han tendido a sacar series digitales de sus fondos con menores comisiones”, dice Humud, de Holdo. Riesgos Con todo, existen ciertos riesgos que la gestión de portafolios con algoritmos de inteligencia artificial podría evidenciar. “La concentración de estrategias similares entre múltiples algoritmos podría desencadenar movimientos de mercado sincronizados, exacerbando la volatilidad en situaciones de tensión”, dice Valdivieso, de Deloitte. Otros peligros van desde potenciales fallas operativas a amenazas de ciberseguridad, lo que mantiene cierta resistencia en inversionistas más tradicionales a probar este tipo de estructuras. “Una de las principales fuentes de escepticismo es la falta de transparencia y explicabilidad de muchos modelos algorítmicos, lo que genera desconfianza sobre cómo se toman las decisiones de inversión”, dice Cofré, de EY. Con ello, se refiere al concepto conocido como “caja negra” de la IA en los portafolios. No obstante, la revolución de la IA en las inversiones promete extenderse y romper con cualquier tipo de renuencia.
“Esta resistencia es esperable ante cualquier cambio tecnológico profundo, pero tiende a disminuir a medida que se acumulan resultados positivos verificables y se mejora la transparencia de los modelos”, sostiene. y el rebalanceo de carteras con comisiones bajas y requisitos de entrada mínimos”, complementa Valdivieso, de Deloitte. Y precisamente las bajas comisiones son una de las razones por las que en Estados Unidos los roboadvisors están explotando. Recientemente superaron el US$ 1 billón en gestión de activos, según Barrons, es decir, más de tres veces lo que produce Chile en un año.
“Estas plataformas utilizan algoritmos para construir y mantener carteras diversificadas, con rebalanceos y ajustes optimizados en función de la evolución del mercado y el perfil del inversionista”, afirma Patricio Cofré, Latam AI & data consulting leader de EY. Aunque el nivel de sofisticación varía, el principio común es reemplazar o complementar la gestión humana con sistemas que aprenden, se adaptan y responden a datos en tiempo real. Actualmente, Vanguard, la segunda mayor empresa de fondos de inversión a nivel mundial, ocupa el primer puesto en la gestión de activos con roboadvisors, con US$ 312.000 millones en activos. Le siguen Edelman Financial Engines, con US$ 271.000 millones, y MorningStar Retirement Advice, con US$ 127.000 millones.
“Otra alternativa son los Interactive Brokers, que ofrecen integraciones con asesores robóticos y sistemas algorítmicos avanzados a inversionistas sofisticados”, dice Fernando Slebe, gerente de Planificación Financiera de Patrimore, una plataforma que también entrega recomendaciones mediante un modelo de optimización basado en IA y permite una asesoría personalizada.
Otras opciones involucran el uso de un AI trader, un modelo que se diferencia de los roboadvisors porque “intenta ganarle al mercado, tomando la mayor parte posible de las subidas, e intentando evitar lo más posible las caídas”, afirma Humud, de Holdo. Este algoritmo está diseñado para hacer transacciones con una frecuencia relativamente alta, y varias transacciones diarias.
Aquí encontramos ejemplos en el mundo de los ETF (Exchange Traded Fund) como el Amplify AI Powered Equity ETF que, mediante gestión de inteligencia artificial que utiliza información de noticias y tendencias del mercado, va tomando decisiones sobre qué acciones comprar y vender. Otros ejemplos son los ETF con IA de Qraft Technologies AMOM y QRFT, que batieron al S&P 500 en 2024.
Sin embargo, estos tres ETF se han contagiado de la aversión al riesgo de Wall Street en 2025 y presentan pérdidas incluso mayores a las del selectivo de 500 corporaciones en www.elmercurio.com/inversiones el año (dada su alta exposición a las firmas tecnológicas). Poco a poco, los algoritmos se están apoderando de las transacciones financieras.
Es lo que también se aprecia en el mercado cambiario global, que supera en número de operaciones a las acciones y bonos, moviendo unos US$ 7,5 billones diarios (14 veces más que hace 30 años). Acá, los algoritmos lo que se define como una serie de pasos automatizados para resolver tareas ya gestionan más del 75% de las operaciones de divisas en los mercados al contado. A diciembre de 2024, según Bloomberg, existían 90 plataformas de negociación de divisas utilizando algoritmos en el mercado cambiario global. Esto representa un salto respecto de las 75 que había en 2018 y las 20 que existían en 2012. Convivencia entre asesores e IA Uno de los grandes temores en torno a la IA es su potencial para reemplazar a profesionales en diversos sectores. Es lo que ha estado ocurriendo, al menos parcialmente, con los analistas júnior en algunas grandes firmas de Wall Street, cuyos roles han sido cubiertos por agentes de inteligencia artificial generativa. Sin embargo, algunos analistas sostienen que la IA no eliminaría a los asesores humanos, sino que actuaría como un aliado estratégico.
“La automatización de ta-. Desde plataformas digitales automatizadas que en EE.UU. ya superan el billón de dólares en activos, hasta la creación del primer fondo mutuo chileno operado por IA, los algoritmos prometen eficiencia y menores costos. Con todo, surgen algunos riesgos en su implementación.