Editorial: Tongoy frente a un verano en pausa
Editorial: Tongoy frente a un verano en pausa El cierre preventivo de la bahía de Tongoy por presencia de marea roja vuelve a poner en evidencia la fragilidad de las economías locales que dependen directamente del mar.
Si bien la medida sanitaria es indispensable y busca resguardar la salud de la población, su impacto inmediato se traduce en un duro golpe para pescadores artesanales, recolectores de orilla, restaurantes, pequeños comerciantes y a toda una cadena turística que tiene en el verano su principal fuente de ingresos. Tongoy no es solo un balneario, sino también un reconocido polo gastronómico y productivo, que sustenta a cientos de familias que viven de la extracción, comercialización y preparación de productos del mar.
El cierre de la bahía en plena temporada alta implica pérdida diaria de ingresos, suspensión de reservas y una disminución significativa del flujo de visitantes, afectando no solo al presente inmediato, sino también la proyección económica de los próximos meses. Frente a este escenario, se hace indispensable que el Estado vaya más allá de la sola aplicación de medidas restrictivas y despliegue apoyos concretos y oportunos para los sectores afectados. Bonos de emergencia, subsidios transitorios, programas de empleo y apoyo financiero a pequeños emprendimientos gastronómicos y turísticos aparecen como herramientas urgentes para amortiguar un impacto que no fue provocado por quienes hoy enfrentan sus consecuencias. La marea roja se ha transformado en un fenómeno recurrente en las costas del país, por lo que las respuestas públicas no pueden seguir siendo improvisadas. Se requiere una política permanente de apoyo a las zonas costeras ante cierres sanitarios, que proteja el empleo local y la sostenibilidad económica de comunidades como Tongoy. Proteger la salud es prioritario, pero también lo es respaldar a quienes viven del mar y sostienen el turismo regional. EDITORIAL.
El cierre sanitario de la bahía por presencia de marea roja, aunque necesario para resguardar la salud pública, genera un fuerte impacto económico entre pescadores artesanales, comerciantes y el sector turístico local, lo que refuerza la urgencia de apoyos estatales para mitigar los efectos. EDITORIAL