Editorial: Cuando Chile se une
Editorial: Cuando Chile se une En los momentos más difíciles, Chile vuelve a mostrar de qué está hecho.
Mientras los incendios forestales arrasan con miles de hectáreas y amenazan comunidades completas en el sur del país, los Bomberos de la Región de Coquimbo respondieron sin titubeos, dejando familias, trabajos y rutinas para ponerse al servicio de una causa mayor: proteger vidas. No es un gesto aislado ni improvisado. Es la expresión más genuina de una vocación que no entiende de cálculos ni conveniencias, y que se activa cuando el país más lo necesita.
La partida de más de 100 voluntarios desde la región no solo refuerza el combate del fuego en terreno, sino que envía una señal potente: frente a la emergencia, Chile se organiza, coopera y avanza unido. Ese mismo espíritu ha comenzado a reflejarse también en el plano institucional. El trabajo coordinado entre el Presidente Gabriel Boric y el Presidente electo José Antonio Kast marca un punto de inflexión relevante. Dejar de lado diferencias políticas para enfrentar una tragedia nacional no es solo un gesto simbólico; es una responsabilidad con el país y con quienes hoy lo están perdiendo todo. Las emergencias no esperan consensos perfectos ni discursos elaborados. Exigen acción, colaboración y humildad. Y en eso, los bomberos han dado nuevamente una lección. Su despliegue, sumado a la solidaridad de municipios, organizaciones y ciudadanos que han levantado puntos de acopio, recuerda que la fuerza de Chile no está solo en sus instituciones, sino en su gente. Cuando el fuego amenaza, la unidad se vuelve imprescindible. Ojalá esta coordinación, nacida al calor de la tragedia, no se apague cuando las llamas cedan. Porque un país que sabe unirse en la emergencia también puede hacerlo para prevenirlas y reconstruir con mayor justicia y responsabilidad. EDITORIAL.
Más de un centenar de voluntarios de la Región de Coquimbo se sumó al combate de los incendios forestales en el sur del país, reflejando un espíritu solidario que vuelve a emerger con fuerza en medio de la tragedia y que ha traspasado incluso las fronteras políticas. EDITORIAL