COLUMNAS DE OPINIÓN: Cuando la falta de disciplina se vuelve
COLUMNAS DE OPINIÓN: Cuando la falta de disciplina se vuelve OPINIÓN Cuando la falta de disciplina se vuelve estructural Dr. Luis Castillo Director Instituto Libertad Lo expuesto recientemente ante la Comisión de Salud del Senado por la ministra de Salud, May Chomalí, podría interpretarse como una denuncia circunstancial. Sería un error. No estamos frente a hechos aislados ni a una crisis coyuntural; estamos ante una enfermedad crónica del sistema de salud chileno.
El diagnóstico es crudo y recurrente: médicos suspendidos por años con sueldo íntegro; funcionarios apartados de sus funciones mientras se contrata a reemplazos; sumarios que se dilatan hasta la irrelevancia; sistemas administrativos que duplican registros y esfuerzos; cargos directivos vacantes sin concursos oportunos; proyectos de inversión acumulados sin priorización técnica y hospitales cooptados por lógicas gremiales que asfixian la gestión. Nada de esto es nuevo. Lo verdaderamente grave no es que estos vicios existan, sino que persistan y se normalicen bajo la mirada de sucesivas administraciones. Cuando se revela que de 12.000 sumarios por licencias médicas solo se resuelve el 2,78%, el problema no es de carga laboral. Es la evidencia de un sistema que carece de capacidad -o de voluntadpara ejercer un control interno efectivo. Del mismo modo, cuando hay más de 33.000 pacientes oncológicos esperando, con retrasos que superan los 800 días, la carencia no es solo de financiamiento. Es la manifestación de un sistema que no logra transformar recursos en oportunidad de atención. Cuando los proyectos de inversión no tienen una hoja de ruta clara, el fallo es de planificación y ejecución, no de ambición. Si 1,4 millones reciben beneficios sin cotizar adecuadamente, el problema es de gestión, más allá de la normativa. En Chile se discute cuánto dinero falta en el sistema sanitario, pero se omite cómo se usa lo disponible. Esta negligencia es clave y, sin disciplina organizacional, sistemas integrados y procesos eficientes, cualquier reforma se pierde en la ineficiencia. La salud chilena no solo enfrenta listas de espera; enfrenta una lista de vicios estructurales que se han vuelto sistémicos. Aquí es donde la discusión debe volverse incómoda. La disciplina no es un concepto accesorio ni un tecnicismo; es la condición basal para que la salud sea un derecho efectivo. Implica tomar decisiones difíciles, establecer consecuencias, cerrar espacios de opacidad y profesionalizar la gestión en todos sus niveles..