Editorial: Nunca es solo una cifra
Editorial: Nunca es solo una cifra Un incendio forestal nunca es solo una cifra.
Las 2.800 hectáreas arrasadas en un mes en la Región del Maule no representan únicamente suelo quemado o vegetación perdida: son ecosistemas dañados, fauna desplazada, aire irrespirable y comunidades que vuelven a convivir con el miedo. Cada incendio es una tragedia ambiental, social y humana, aunque muchas veces se intente reducir a un parte técnico o a un número en un informe. La evidencia es clara y reiterada: la mayoría (por no decir el 99,9% ) de los incendios forestales en Chile son provocados por negligencia, imprudencia o derechamente intencionalidad. Fogatas mal apagadas, quemas ilegales, colillas arrojadas desde un vehículo o actos delictuales conforman un patrón que se repite cada temporada, como si no hubiésemos aprendido nada de los veranos anteriores. El Maule, con su vocación agrícola, forestal y rural, es particularmente vulnerable. Aquí el fuego no solo devora cerros y campos, sino también fuentes de trabajo, suelos productivos y un equilibrio ambiental ya tensionado por la sequía y el cambio climático. Cada hectárea que se quema es una herida que tardará años -cuando no décadasen cicatrizar. Pero esta tragedia no puede seguir abordándose únicamente desde la emergencia. Si bien el trabajo de brigadistas, bomberos y equipos de apoyo merece reconocimiento permanente, el foco debe estar también en la prevención, la educación y la responsabilidad individual.
No basta con reaccionar cuando el humo ya cubre el cielo; es imprescindible actuar antes, con fiscalización efectiva, sanciones ejemplares y una conciencia colectiva que entienda que el fuego mal utilizado es una forma de violencia contra el territorio. Los incendios forestales no son una fatalidad inevitable. Son el resultado de decisiones humanas equivocadas. Asumir esa verdad es incómodo, pero necesario. Porque mientras no entendamos que el principal enemigo está en la irresponsabilidad cotidiana, seguiremos lamentando hectáreas perdidas, veranos en alerta y una región que arde una y otra vez..