Autor: POR WINSTON
Columnas de Opinión: El Tomate de la discordia
Columnas de Opinión: El Tomate de la discordia GRODASTOCK Pull 7 A hablar de la posibilidad unque el editor me pidió de que Chile reemplace a Irán en el Mundial, luego de que la primera ministra de Italia desechara el ofrecimiento de Donald Trump, debo confesar una debilidad: prefiero hablar de cosas irrelevantes, de cosas que a nadie le importan. En buen chileno, me encanta cahuinear. Esto viene por herencia de mi abuela.
Mi Ita era de Limache y era conocida en el barrio por deleitar a los vecinos con su piano en las tardes y sus ricos strudels, pero también por estar atenta a todo lo que sucedía en su entorno. No era casual que los residentes la apo2 daran la señora Kravitz, personaje clásico de la serie "Hechizada" que estaba todo el tiempo espiando a los vecinos a través de su ventana. En honor a ella, y porque el cahuín que les voy a relatar surgió en sus tierras, Limache, tendré que hablar del Mundial en otra columna.
La historia es la siguiente: César Pinares, experimentado mediocampista chileno formado en Colo Colo, con recorrido internacional en Grecia, Italia, Turquía y Brasil, además de la selección de Chile, llegó al equipo de la región de Valparaíso el año nacado luego de una brillan en Universidad Católica. Con estos pergaminos, si Pinares arribaba al Tomate Mecánico, era para ser titular indiscutido, y así fue la mayor parte del tiempo.
Esto hasta que el osado y temperamental director técnico, Víctor Rivero, tuvo la mala idea de sacarlo de la cancha antes de que terminara el partido en el que perdieron contra Palestino (0-1), hace un par de semanas.
La esposa de Pinares, una de las pocas mujeres en Chile que de corazón apoya y considera bueno todo lo que hace su marido, descargó toda su ira en su historia de Instagram con un chilenismo que dejaba al entrenador como un gran huevo.
Como la venganza se sirve GRIVECAR CORDILLERA 34 PRUS-71 CHIVECAR Limache Pin-UL CASINO TRANSPORTES be food en plato frío, el director técnico de Limache decidió sacar a Pinares del plantel; no sabemos si por su bajo rendimiento o por calzonudo, usando una expresión que también le gustaba a mi abuelita.
Más tarde, el presidente del club aseguraría que la salida de César no tuvo que ver con esta publicación, sino con motivos personales del jugador, a quien agradecía "la dedicación y profesionalismo entregado". Sin embargo, como decía mi abuela, nunca confíes en los presidentes (nunca superó el suicidio de Balmaceda). Todo este pelambre y enredo sería razonable si Limache estuviera en un momento desesperado, peleando el descenso o tras una serie de derrotas; pero, por el contrario, como única vez en su historia y para felicidad de mi amiga Mary Mac Millan, está en el primer lugar de la tabla de posiciones, superando a Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica. Pinares era, además, el capitán del equipo, dueño del mediocampo, habilitador y, cuando estaba inspirado, goleador. El matrimonio de mi sobrino, que fue el sábado, me recordó un antiguo mito griego.
Eris, la diosa de la discordia, al darse cuenta de que no había sido invitada al casamiento de Peleo y Tetis, decidió vengarse del desprecio de los novios a través de un regalo: una manzana de oro que decía "para la más hermosa". Bastó ese gesto para desatar el caos entre aquellas diosas que se creían las merecedoras del presente. Los tiempos cambian.
Esta vez la culpable del caos puede ser la mujer del desvinculado César Pinares, que no se contuvo en su cuenta de Instagram y expuso lo que parecía que muchos de sus compañeros pensaban de Rivero, pero que nadie decía. A diferencia del mito griego, el fatal desenlace que se augura para Limache ya no será por una manzana, vendrá por algo más local, un tomate, el tomate de la discordia. 03 Autor: POR WINSTON. UNO NOTICIAS