Autor: Mario Ríos Santander
Columnas de Opinión: La sensación de paz en Chile
Columnas de Opinión: La sensación de paz en Chile F ¿ Y será cierta? Hay una suerte de silencio nacional. Esto de que Kast haya viajado por varios países, recepciones de gobernante en ejercicio, primeros acuerdos conocidos por trascendidos, han mostrado un nuevo gobierno. Todo en medio de voces mundiales que alertan nuevos tiempos en muchas cosas. La principal es la libertad de los encierros políticos, revolucionarios y sociales en tierras americanas.
Fin de dictaduras eternas, con aplausos marxistas en partidos comunistas sobrevivientes de nuestro continente y particularmente Chile, que nuestro "apitutado" Carmona, presidente del PC de Chile -tiene a todos sus hijos trabajando en diversas dependencias del Gobierno-, no cesa en alabar, demostrando una lealtad que sobrepasa incluso las incomprensiones de quien lo lee o escucha en emisoras diversas.
En efecto, mientras Cuba se desespera por falta de todo, especialmente alimento para niños menores de siete años, que pide a la ONU lo apoye enviándole las toneladas necesarias, alimentos estos que están solicitados desde el año antepasado y que llegan a la isla prisión como sobrevivencia básica. El fin de Maduro y los acuerdos internacionales de México los han dejado sin combustible, sin energía eléctrica, demostrando lo increíble: un país que vive de mendigo mundial.
Otros estados, antes de que hubiese una presión por parte de EE.UU., no estaban dispuestos a venderles -Rusia, entre otrosporque simplemente no pagan sus compromisos ni tampoco estuvieron dispuestos a seguir, como décadas atrás, abasteciendo una revolución absolutamente fracasada y menos ahora que está sucumbiendo. Los "ruidos" de hoy están radicados en países europeos y otros (Australia) que se repletaron de musulmanes; algunos incluso eligieron autoridades institucionales: alcalde, primer ministro.
Surge una suerte de guerra religiosa que llega a los templos cristianos en medio de conflictivas y odiosas expresiones que anuncian una guerra en ciernes, la misma del Cid Campeador en España un milenio atrás, destruyendo templos, atacando servicios religiosos y destruyendo los cimientos de nuestra civilización.
Llegan imágenes de advertencia por YouTube, con imágenes francamente espantosas en que las mujeres de países musulmanes son esclavas modernas de una sociedad dispuesta a no aceptar ninguna otra estructura social que no sea la de una mujer sin rostro, caminando por las calles musulmanas, niños en sus brazos, temerosa y lejana a la cultura, la ciencia, lejana al conocimiento del mundo libre.
Para tranquilidad de muchos, algunas teocracias musulmanas como la de Irán, con un imán loco en el gobierno, repleto de odio, amenazando al mundo con una guerra nuclear, también, al igual que las revoluciones comunistas, están cayendo.
Sus pueblos se aburrieron y el mundo libre -una parte de él, falta Europa-, comienza a despertar de un letargo que los sumió por varias décadas en la aceptación de todo, incluido aquellas cosas que no estaban ni estarán jamás en el decálogo de Occidente. Chile, lejos del conflicto, por ahora, acoge días de paz. Los nuevos gobernantes deben valorar esta situación que nos ubica como espectadores del mundo. Enorme responsabilidad, no solo de Kast, también de todos nosotros. Autor: Mario Ríos Santander.