Autor: Yanira Zúñiga Profesora Instituto de Derecho Público, Universidad Austral de Chile
Columnas de Opinión: Bachelet y la ONU
Columnas de Opinión: Bachelet y la ONU A poyar o no apoyar a Bachelet, he ahí el dilema para el próximo gobierno. Su candidatura a la Secretaría General de la ONU ha levantado anticuerpos en la derecha, especialmente en su ala más dura. Las razones son variadas. La más obvia -y también la más inconfesableparece ser simple: Bachelet es una adversaria política. Y no es cualquier adversaria. A diferencia de otros expresidentes, ella es aún muy popular y ha combatido activamente el proyecto político del gobierno entrante. Por eso, ha sido foco regular de campañas de desacreditación. Pero -y en parte aquí reside el dilemacuestionar sus credenciales para dirigir la ONU no es tarea fácil. Tal cargo parece ser un guante hecho a su medida. No por casualidad lideró la encuesta, hecha en 2025, por PassBlue (un medio especializado en la ONU), para reemplazar al saliente Secretario General. Bachelet reúne dos cualidades, tan raras como fundamentales, para desempeñar ese cargo: ha sido jefa de Estado y, además, alta funcionaria de la ONU. Por consiguiente, conoce bien los gajes de la política interna y de la política internacional. Por si esto fuera poco, encarna -como adujo el Presidente Boric al anunciar su candidaturael ethos pasado, presente y futuro de la ONU.
Su nombre no solo resuena ahora cuando es el turno del bloque de América Latina y el Caribe para liderar la ONU, también -como han destacado Pedro Sánchez y Claudia Sheinbaumporque pareciera ser la hora de que las riendas del multilateralismo global las lleve una mujer. Todo indica que la ONU requiere reinventarse sin traicionar sus principios fundacionales: la búsqueda de la paz, la igualdad soberana, el respeto de los derechos humanos y la sujeción al derecho internacional. Esos pilares están siendo socavados a vista y paciencia de todo el mundo. El orden internacional basado en normas se triza cuando las grandes potencias ya no fingen que respetan sus normas y los otros Estados pretenden que su soberanía consiste en aceptar resignadamente la sumisión como estatus. Así razonaba el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, en un alabado discurso.
Pues bien, el Presidente de EE.UU. ha declarado que no necesita al derecho internacional, que solo se rige por su propia moralidad y por los intereses de su país; también ha convocado a un foro multilateral alternativo (el "Consejo de la Paz") y tomado represalias contra órganos y funcionarios de la ONU. Argumentar que para dirigir la ONU se debe contar con el beneplácito de Trump (argumento usado para sugerir la inviabilidad de la candidatura de Bachelet) equivale a abrazar esa lógica. Una cosa es el pragmatismo, otra distinta es el vasallaje como política exterior. "Yo tengo mis principios y no me vendo", ha dicho Bachelet recientemente. En sus reportes denunciado las violaciones de derechos humanos en Venezuela y China dio buena cuenta de ello. Esa es su mejor carta de presentación. Resta por ver cuál será la presentación internacional del nuevo gobierno. Autor: Yanira Zúñiga Profesora Instituto de Derecho Público, Universidad Austral de Chile.