Editorial: Rediseño del gabinete
Editorial: Rediseño del gabinete Para reemplazar a las cuestionadas ministras de Seguridad y de la Secretaría General de Gobierno, el Presidente Kast no recurrió a nuevos rostros.
Se inclinó, en vez, por llevar a Seguridad al anterior titular de OO.PP., entregando, a su vez, esa cartera al también ministro de Transportes y Telecomunicaciones, y la vocería, al titular de Interior, transformando así a estos dos últimos en biministros.
Con ello, el mandatario ha evitado incorporar nuevas figuras a un gabinete donde predominan independientes y no hay mayor consideración hacia los equilibrios partidistas, conformando un equipo que responde más a su confianza que a las colectividades que lo apoyan. Esta fórmula ha sido cuestionada por analistas, argumentando que el gabinete resultante no contaría con la experiencia necesaria para lidiar con la opinión pública, o la relación con el Parlamento y los partidos. Pero, por otra parte, le permite a Kast dirigir su gobierno con menos restricciones y más apego a sus convicciones. Esta separación más nítida del Ejecutivo respecto del Congreso pues la conformación de este último no incide en la estructuración de los equipos del mandatario es en principio algo propio del sistema presidencial. Sin embargo, en los hechos, la tradición chilena no ha sido esa; sin ir más lejos, el Presidente Piñera, en su primer gobierno, cuando intentó algo similar, debió abandonarlo a mitad de camino.
Ahora, el hecho de que el nuevo titular de Seguridad sea destacado militante republicano y de que el titular de Interior y vocero tenga una dilatada trayectoria política puede entenderse como una corrección parcial de un diseño cuyas líneas generales se mantienen.
En cuanto a la figura de los biministros, tampoco ha sido utilizada con frecuencia, entre otras razones, porque los presidentes han querido aprovechar la profusión de ministerios para balancear con mayor facilidad la representación que los partidos tengan en el gabinete, otra vez más a tono con un régimen parlamentario que con uno presidencial. Nuevamente, la propuesta de Kast se aleja de ello. Por otro lado, puede parecer controversial que el ministro del Interior asuma la vocería, pues agrega aún más responsabilidades a una cartera ya de por sí absorbente. Pero la vocería es una actividad crucial y delicada, por el intenso escrutinio que los medios y las redes sociales hacen de cada una de sus intervenciones. Su titular debe manejar con un sentido estratégico la visión del Gobierno, más allá de las escaramuzas de la coyuntura; el biministro Alvarado cumple con ese requisito.
Finalmente, para su nueva responsabilidad en Obras Públicas, que se añade a las tareas de Transportes, el biministro De Grange cuenta con el importante apoyo del subsecretario de OO.PP., quien dispone de los conocimientos y el aplomo requeridos. De este modo, la decisión del Presidente encuentra fundamentos, pero no está exenta de riesgos. Esta ha sido una corrección parcial de un diseño cuyas líneas generales se mantienen.. Esta ha sido una corrección parcial de un diseño cuyas líneas generales se mantienen.