Agua y salud
Agua y salud Oo Columna Pamela Schellman]. Departamento Medio Ambiente Colegio Médico de Chile A. G acrisis hídrica se reconoce en todos los ámbitos, no hay discusión: los ecosistemas y todos sus integrantes, los seres humanos dentro de ellos, estamos en riesgo. Recientemente la región de Antofagasta, ha sido la primera de Chile en lograr desalar agua para abastecer en su totalidad el consumo de su población.
Esto augura seguridad en la disponibilidad de este recurso vital, en la medida que los procesos sean cuidadosos técnicamente, cumpliendo estándares que eviten la falta de suministro por fallas asociadas a cambios en las condiciones del mar (concentraciones de al gas) y en las líneas de dis“Nuestra desértica tribución(vividas previamente, dejando más de la mitad de los usuarios, incluidos centros de salud, inaguadurante varios dí 25). Como todosistemacré tico, requiere respaldosaldesalación, sin duda necesaria para sostener la demanda de agua, no es inocua. Los cambios producidos a mediano y largo plazoenlos ecosistemas costeros, debenser considerados, para tomar los resguardos correspondientes y dar continuidad y sostenibilidadal proceso.
Eneste sentido, es preciso que Chile cuente con una legislación específica en materia de desalinización (que actualmente no existe), basada en elementos científicos y técnicos, que permita implementar las plantas Pero la necesarias y distribuirlas a lo largo del territorio, con un criterio precautorio que debemos integrar en todas las decisiones: proteger la biodiversidad, es proteger la salud y la vida humana.
El agua es también fuente de salud, en la medida que multiplica la naturaleza verde, ya que los árboles son potentes su mideros de dióxido de carbono (CO?) del ambiente, el principal gas de efecto invernadero, responsable del calentamiento global. Elaporte de los árbolesescrucial para contener el cambio climático, bajar las temperaturas en las ciudades y absorber sustancias contaminantes del aire y del suelo, que afectan la salud de las personas. En nuestro desierto y en todas las ciudades deChile, podemos aumentar considerablementelassuperficies arboladas, si concretamos el uso de aguas grises parariego de áreas verdes.
En noviembre de 2024 entró en vigencia el reglamento que detalla las condiciones de utilización de aguas grises (Ley 21.075, promulgada en 2018). Ahora setrata de tomar decisiones y ejecutar acciones: si todaslas nuevas construcciones, separan sus aguas grises y las utilizan para riego de áreas verdes arboladas, estaremos contribuyendo concretamente a mitigar al cambio climático, absorber sustancias tóxicas del aire y del suelo y ofreciendo espacios de naturaleza que permiten bajar losniveles de estrés y fomentan la cohesión social.
Nuestra desértica región podría ser pionera en un manejo sostenible del agua dentro de la actual crisis hídrica, sólo se requiere tomar decisiones específicas con foco en el bienestar colectivo y la protección de los ecosistemas y trabajar colaborativamente para concretarlas. región podría ser A pionera en un manejo sostenible del agua dentro de la actual crisis o, hídrica”..