Autor: Yennifer Vallejos Meriño Docente y archivera
Columnas de Opinión: Escuela de Minas, 169 años de historia
Columnas de Opinión: Escuela de Minas, 169 años de historia n 11 de abril de 1857 se firma el decreto presidencial que crea en Copiapó la primera escuela de minas de Chile, bajo el nombre de "Colegio de Minería". La formación U minera en el país ya había comenzado años antes en el Liceo de Hombres de La Serena, al alero del polaco Ignacio Domeyko, quien daba clases en este establecimiento, pero, aún no existía en Chile ni en Sudamérica, una institución autónoma que formara profesionales del área de la minería. La Escuela de Minas nace como respuesta a la necesidad de tener en Atacama profesionales calificados que pudieran insertarse laboralmente en la pujante industria minera del siglo XIX.
Los requisitos de ingreso eran: ser varón, con 13 años de edad, saber leer y escribir, manejar correctamente las 4 operaciones básicas matemáticas, tener buen comportamiento y el sacramento de la primera comunión, Chile aún no era un Estado laico. El camino para las mujeres aún no estaba trazado, faltaban algunos años para que se firmara el Decreto Amunategui que permitió la formación académica de mujeres. La instrucción en la Escuela de Minas duraba tres años, luego de egresar, debían hacer una práctica profesional de seis meses y finalmente dar un examen para obtener el título de mayordomo de minas.
Muchos acontecimientos marcaron la historia de este establecimiento, uno de los más significativos fue el incendio que arrasó sus instalaciones, ubicadas en la ex quinta de la familia Gallo en el sector La Chimba, en el año 1929 o el ingresó en 1955 de la primera mujer, Laurentina Riquelme Barahona, que provenía del Liceo de Niñas de Copiapó.
Hoy sus herederos naturales son dos: la Escuela Técnico Profesional de Copiapó, popularmente conocida como "ETP" y la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Atacama, ambas instituciones mantienen vivo el legado minero de un establecimiento que nunca murió, más bien fue incorporado por la Universidad Técnica del Estado y posteriormente por la Universidad de Atacama.
En la ciudad algunas calles nos recuerdan a personajes relevantes de la Escuela de Minas, un patio de la Universidad de Atacama lleva el nombre de su primer director, también en medio de los pasillos de la carrera de Ingeniería en Minas se levantan iniciativas que buscan poner en valor algunas colecciones patrimoniales que aún custodian de la escuela y en esas mismas aulas un sello patrimonial se ha instaurado en las prácticas profesionales de algunos académicos de esta Alma Mater, como es el caso de la docente Leticia Campos, quien ha logrado mantener viva la memoria de la gloriosa Escuela de Minas de Copiapó, que, a pesar de no existir, sigue latiendo en cada veta encontrada en Atacama. Autor: Yennifer Vallejos Meriño Docente y archivera. C Columna