Columnas de Opinión: Chile se fortalece en democracia: balance de un ciclo transformador
Columnas de Opinión: Chile se fortalece en democracia: balance de un ciclo transformador La columna de. .. ARTURO DÍAZ, CONSEJERO REGIONAL El próximo 11 de marzo, cuando el Presidente Gabriel Boric entregue la banda presidencial, no solo se concretará un acto republicano; se cerrará un ciclo político que asumió el desafío de gobernar en uno de los momentos más complejos de nuestra historia reciente. Lo haremos con la tranquilidad de haber actuado siempre dentro de la institucionalidad, fortaleciendo la democracia y ampliando derechos, incluso en medio de un escenario económico internacional adverso y una ciudadanía legítimamente exigente. Recibimos un país tensionado por el estallido social, con profundas desigualdades y un proceso constituyente en marcha. Optamos por canalizar esas demandas por la vía democrática: aumentando el salario mínimo, avanzando en una reforma previsional, fortaleciendo la política de cuidados y consolidando una agenda ambiental que mira el desarrollo con responsabilidad intergeneracional. Gobernar fue equilibrar transformación con responsabilidad fiscal, diálogo político con convicción programática. Sabemos que la seguridad pública se transformó en la principal preocupación de las familias. Por eso reforzamos presupuestos, modernizamos herramientas y coordinamos al Estado para enfrentar al crimen organizado. Entendimos que el derecho a vivir tranquilos no es patrimonio de un sector político, sino una condición básica de la dignidad. Frente a ello, la idea de un "gobierno de emergencia" promovida por José Antonio Kast plantea un diagnóstico de crisis permanente que justificaría priorizar la excepcionalidad y la concentración de decisiones. Respetamos esa mirada, pero creemos que Chile no necesita gobernarse desde el miedo. La historia reciente demuestra que los desafíos estructurales no se resuelven con atajos, sino con acuerdos amplios y políticas sostenidas en el tiempo. El país que entregamos no está exento de problemas, pero es un país que reafirmó su vocación democrática, que debatió con intensidad y que fortaleció sus instituciones. El desafío del próximo ciclo será cuidar esa base común. Porque Chile no avanza retrocediendo en derechos ni reduciendo la política a consignas de urgencia. Avanza cuando conjuga libertad y justicia social en un mismo horizonte compartido..