Autor: Osvaldo Urrutia Consejero regional, presidente de la comisión de Puertos
Columnas de Opinión: Valparaíso en su hora decisiva
Columnas de Opinión: Valparaíso en su hora decisiva ay momentos en que las ciudades no pueden seguir discutiendo indefinidamente aquello que define su destino. La ampliación del puerto de Valparaíso paH rece haber llegado a ese punto y se encuentra hoy en su hora decisiva. Durante años, el debate ha transitado por múltiples planos: impacto urbano, patrimonio, mitigaciones ambientales, integración ciudad-puerto. Todo ello es legítimo y, en muchos casos, necesario.
Para eso existe una institucionalidad ambiental y procedimientos claros, como los que administra el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). La evaluación rigurosa no es un obstáculo; es una garantía de que los proyectos pueden hacerse mejor. Sin embargo, cuando un proceso estratégico se prolonga más allá de lo razonable, la discusión comienza a perder eficacia. No porque falten antecedentes técnicos, sino porque el tiempo mismo pasa a ser un factor determinante. En materia portuaria, la oportunidad es tan decisiva como el diseño. Valparaíso ha vivido largos períodos de reflexión sobre su identidad y su vocación. Esa reflexión ha sido parte de su riqueza cultural y patrimonial. Pero también ha tenido costos económicos silenciosos que, en definitiva, terminan pagando los porteños. Las inversiones no se detienen; simplemente se trasladan de ciudad o país. Las cadenas logísticas no esperan, se reconfiguran. Y las ciudades que no definen oportunamente su rumbo terminan resignándose al estancamiento y la decadencia. A ello se suma un elemento que no siempre se dimensiona: el puerto no sólo pertenece a Valparaíso, sino que forma parte de la competitividad del país entero. Lo que aquí se decide impacta las exportaciones, la logística nacional y la capacidad de Chile para integrarse eficientemente al comercio global. Por eso, la discusión local debe entenderse también como una definición estratégica de alcance nacional. La pregunta ya no es si el desarrollo debe convivir con la protección ambiental. Esa es una condición asumida por toda democracia moderna. La pregunta es si la ciudad está preparada para cerrar un ciclo de debate y abrir uno de ejecución responsable. Toda decisión relevante implica tensiones. Pero la ausencia de decisión también es una forma de resolver, y suele ser la más onerosa.
Valparaíso se acerca a un momento en que deberá elegir entre prolongar la discusión o asumir su vocación portuaria con reglas claras, mitigaciones exigentes y una mirada de largo plazo que apunte a un futuro más próspero. Las ciudades que permanecen en la historia no son aquellas que evitaron definir su rumbo. Son aquellas que supieron reconocer cuándo había llegado su hora. Autor: Osvaldo Urrutia Consejero regional, presidente de la comisión de Puertos. C Columna