Autor: Por Juan Paulo Iglesias
Elevando la discusión:
Elevando la discusión: Administrando la realidad "Todo el mundo, tarde o temprano, termina sentándose a un banquete de consecuencias". La cita es de Robert Louis Stevenson, autor de la Isla del Tesoro, El Misterioso caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde y otra serie de libros más, y la usa Pierre Lemaitre en el epígrafe de Grandes Promesas, la última parte de su monumental obra sobre la Francia de la posguerra. Y más allá de lo apropiada de la frase para lo que Lemaitre cuenta en su saga sobre la familia Pelletier, rima también con la realidad actual. Hoy estamos sentados en el banquete de las consecuencias. A nivel mundial, recordando los 10 años de aquel 2016 donde, dicen algunos, todo comenzó a complicarse. Y a nivel local, asumiendo los costos de decisiones pasadas y ajustando la carga. Nos enfrentamos al muro de la realidad, como dice Max Colodro, y el gobierno se encargó de dejarlo claro.
Y con ello sentó un precedente "que será un aprendizaje para la ciudadanía", que "el dinero público no cae del cielo". Que no sale gratis que "los países dejen de cuidar sus recursos", y sus consecuencias "afectan a todos", apunta Colodro. Responsabilidad portaliana, según algunos o simple "insensibilidad", según otros.
O incluso, como apunta Daniel Matamala, prueba de que por estos días "lo único intransable es la ortodoxia de Hacienda". Pero sea así o no, para Colodro lo sucedido no es más que "un amargo despertar a las secuelas de nuestra propia indolencia frente al uso y abuso de los recursos públicos". Al final, todo tiene efectos.
Ya lo decía Churchill, "el político tiene que tener la habilidad de adelantar lo que va a suceder la próxima semana, el próximo mes, el próximo año, y luego saber explicar por qué no sucedió". Y vale tenerlo presente en estos tiempos, donde como apunta Josefina Araos, el gobierno se quedó "sin margen para el error". Una época compleja, donde no sólo se requiere, dice, "disposición a tomar decisiones difíciles, sino también habilidad para dar razón de ellas a la ciudadanía". Ya no basta la lógica adversarial que ha caracterizado al mundo republicano, ni tampoco el copamiento de la agenda que inicialmente sirvió para mostrar eficacia.
No hay que olvidar, dice, que "la comunicación en política debe estar al servicio del gobierno y no a la inversa". Quizá es un asunto de aprendizaje -eso de la curva, que tanto persiguió al gobierno anterior. Es lo que sugiere Tatiana Klima. "Para gestionar el Estado", apunta, "no basta con tener convicciones". Otra cosa es con guitarra, como dicen manidamente.
O, como agrega Klima, "lo que este gobierno está aprendiendo es la distancia entre la tribuna y el ejercicio real del poder". Y el problema, agrega, es que mientras lo hace "enfrenta el riesgo de perder apoyos y credibilidad". Y eso de que "todo va a estar bien", que fue, como dice Óscar Contardo, "la frase con la que asumió el gobierno", está en duda y "nada indica que debamos tener confianza en que todo vaya a estar mejor". Hasta ahora, dice, "lo único seguro es que todo estará mucho más caro". 2 Tiempo de ajustes Como la memorable portada de la revista The Economist de esta semana, con la imagen de un Xi Jinping levemente sonriente mirando a un vehemente Donald Trump bajo aquella frase célebre atribuida a Napoleón que reza "nunca interrumpas a tu enemigo mientras está cometiendo un error", así estamos.
Porque eso que, como dice el semanario británico, probablemente esté pensando el líder chino vale también por estos lados para la oposición. .. , aunque en este caso, dirán algunos, los errores del gobierno le vinieron bien, porque aún está perdida y reconfigurándose.
Pero sea así o no, lo cierto es que como apunta Claudia Miralles, el gobierno está sumido en "una batalla tras otra", como si de la película de Di Caprio se tratara. "Transmite", dice Miralles, "anuncio tras anuncio, utilizando distintos medios, mientras el resto de los ciudadanos escuchamos y acatamos". Es, agrega, "un enfoque antiguo y riesgoso, que ya produjo una desafección de una parte del electorado, como lo indican las encuestas del pasado fin de semana". Y no sólo eso.
No hay que olvidar, dice, que "el éxito electoral de la candidatura del Presidente Kast fue que sintonizó con las demandas de las personas, que requerían más seguridad y una mejora en las condiciones económicas, apelando a vivir una vida mejor". "Generó una sensación ciudadana de ser cuidados", apunta. Pero el problema es que las emergencias no generan eso, sino "miedo e incertidumbre". Conviene considerarlo en cualquier estrategia. Quizá todo es cuestión de foco, como escribe Óscar Guillermo Garretón. Más allá de que digan eso de que lo importante es el viaje y no el destino, siempre es preferible conocer el destino. La opción es perderse. Y algo de eso hay, según Garretón, en gobierno y oposición.
Si bien es cierto, dice, que "la coyuntura hace más dificultosos los desafíos" de unos y otros, "les haría bien no perder el foco en lo prioritario para cada uno". En el primer caso, el del gobierno, este pasa "por recuperar credibilidad de que traería prosperidad a las mayorías e impecabilidad al enfrentar la inseguridad ciudadana". Y para la oposición, su desafío es "superar una incapacidad de 15 años para dar respuesta real a las demandas populares más sentidas". De eso se trata. Pero si de rumbo o foco hablamos, quizá todo el problema radica ahí. Falta claridad o, más bien, abunda la confusión.
Como apunta Alfredo JocelynHolt, Chile es "un país que cree buscar su destino ideológico y anda de tumbo en tumbo desde hace más de 60 años". Él lo dice en referencia a la pregunta NEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com de otro columnista sobre "qué Chile se quiere restaurar desde el balcón", pero vale igual. Es un país hamletiano, no sabe si ser o no ser o, más bien, qué ser.
Y ahora, apunta Jocelyn-Holt, "llega Kast y los columnistas no parecen saber qué hacer con él". 3 El origen de las cosas Y si de consecuencias se trata, volviendo a lo que decía Stevenson en aquella cita recordada por Lemaitre, lo de Calama también forma parte de eso mismo. Señales hubo. Para Cristóbal Osorio, por ejemplo, algo empezó por allá por 2008 cuando María Música le arrojó el agua de un jarrón a la ministra de Educación.
Fue el inicio de la "democracia de la impugnación". Un "jarrazo" que simbolizó "la rebelión contra un sistema de educación de mercado y la rigidez de un modelo segregador", y al que se suma ahora la "descomposición profunda" que revela el crimen de Calama.
Corregir el asunto no es fácil. "Sin una restauración de la autoridad pedagógica", apunta, "y una política de Estado que aborde las raíces sociológicas del conflicto, el aula seguirá siendo el espejo de nuestra propia descomposición civilizatoria". Resultado todo de un fenómeno social, según Gonzalo Cordero, "que viene desarrollándose e incubándose desde hace años". Lo sucedido, apunta, es en buena medida resultado de ese "discurso que deslegitima la autoridad, que ve las normas como un sistema opresivo y que desprecia la disciplina". "Las agresiones a carabineros, a médicos y personal de los centros de salud, así como los estudiantes que paralizan el Metro y los que destruyen la ciudad con sus bombas molotov", son, según él, "expresiones de este mismo fenómeno". Uno que acaba alimentando la violencia y el matonaje y que confirma que al final, "donde no impera un sistema de normas, la fuerza se convierte en la única regla". Y si de normas se trata, Antonia Urrejola las aborda, pero desde otra perspectiva, la del Estado de Derecho en estos tiempos donde la democracia está desafiada.
Estado de Derecho que no es otra cosa, dice, que "una arquitectura institucional viva que se cuida todos los días, con independencia judicial, con pesos y contrapesos reales, con derechos que alcanzan a todos por igual". Y que se basa en aquello que decía Aristóteles en su Política, es siempre "preferible el gobierno de las leyes al gobierno de los hombres, porque la ley es 'razón desprovista de pasión'". Y eso, "en esta era de hombres fuertes" que parecen querer llevar al mundo de vuelta al siglo XIX, como decía Nicholas Hopton, exembajador de Reino Unido en Irán, más vale recordarlo. Autor: Por Juan Paulo Iglesias. Los debates que marcaron la semana