Autor: Golpe de realidad
Elevando la discusión:
Elevando la discusión: Por estos días no campea el optimismo. Tregua o no en Irán, los efectos ya están ahí. Lo sugiere Niall Ferguson en una columna en The Free Press. "Prepárate", escribe, "la recesión se viene". Es como el invierno de la Guerra de Tronos, inevitable. Por eso, más vale estar listos. Aunque hay también quienes apelan a los números para elevar el ánimo. Es el caso de Bret Stephens en su columna de The New York Times.
Pese a todo, para él el vaso está medio lleno. "La guerra", dice, "ha ido mejor de lo que se piensa". Es verdad, suena contraintuitivo si vemos el alza en el precio de la bencina, pero, según él, un valor del barril de petróleo en torno a US$ 100 está solo levemente por encima del promedio del precio ajustado por inflación desde 2001, que es de US$ 95. Sea así o no -aunque los datos están ahí-, el hecho es que por estos lados el asunto golpeó fuerte y no sólo por los $ 370 de aumento de la bencina. La realidad llegó de improviso. Y como apunta Cristóbal Osorio, "un gobierno solo demuestra su temple de 'emergencia' cuando se enfrenta a una crisis real y fuera de toda previsión". Y eso es lo que ha pasado.
Ya lo decía el presidente en la entrevista de Gloria Faúndez en LT Domingo, "vamos a tomar decisiones difíciles". El problema, según Osorio, es si el relato del gobierno ante la crisis "es un buen libreto para Kast". Y todo parece indicar que no lo es, porque "invocar la emergencia era útil mientras las cosas pudieran estar medianamente controladas", pero como lo inesperado está de moda, el plan "ya se muestra sin bencina", dice.
Como si de la ley de Murphy se tratara, siempre todo puede salir peor, y si bien, según Max Colodro, para las nuevas autoridades los primeros días fueron "de ensueño", el Ejecutivo ya debió hacer frente "a su primer imprevisto: el alza del precio del petróleo". "Un asunto", dice, "que no estaba en su planificación inicial". Y más allá que desde la oposición algunos dirán con ironía que "quien la busca la consigue", a propósito de eso del gobierno de emergencia, lo cierto, dice Colodro, es que este "puede ser un buen marco normativo, pero más temprano que tarde la opinión pública va a requerir dejar atrás el vértigo y retomar cierta normalidad". Por eso, dice, el desafío del gobierno "es tener un diseño político claro y realista". Habrá que ver.
Pero volviendo a lo del petróleo y estos tiempos imprevistos, para Gonzalo Cordero, la clave está en aquel "experimento que consistía en dejar durante un cierto tiempo a niños pequeños en una habitación con chocolates disponibles al alcance de la mano y con la instrucción de no comerlos bajo promesa de una recompensa mayor si obedecían". Y más allá, dice, de que la situación fiscal de Chile hoy es culpa de aquellos que se comieron los chocolates sin esperar la recompensa, "el experimento", agrega, "tiene mucho que ver con la política". Porque "la única forma que tienen los países de generar riqueza es invirtiendo y solo pueden invertir los que ahorran". Y eso requiere disciplina.
Nada de comerse los chocolates altiro. "A quien lo quiere celeste, que le cueste", reza el dicho. 2 Dilemas opositores Pero refranes más, refranes menos, hay cosas que siempre terminan volviendo a su cauce y arrastran con ello consecuencias.
O al menos eso es lo que sugiere Sebastián Edwards en su columna sobre Jeannette Jara y su decisión de mantenerse en el PC. "Es una mala noticia para la izquierda y para Chile", dice, porque "una democracia sana y vibrante necesita una izquierda moderna y dialogante, dispuesta a encontrar acuerdos" y "avanzar en la ruta de la prosperidad". Y, apunta, "el PC no es esa izquierda". Con su decisión, sostiene Edwards, Jeannette Jara acaba hipotecando "un futuro político relevante". Pero si de oposición se trata, lo cierto es que aún es "un modelo para armar", parafraseando el título de esa novela de Cortázar.
La pregunta sigue siendo, como escribe Javier Sajuria, ¿qué oposición queremos? Es verdad que eso depende de quien responda a la pregunta, pero el hecho, según Sajuria, es que "una oposición efectiva es algo vital en una democracia". Es cierto, dice, que desde la derecha"cualquier movimiento que se parezca a movilización social genera ansiedad y tiene suficientes antecedentes para suponerlo", pero eso, apunta, "también asume que el aprendizaje de los últimos cuatro años ha sido nulo". Y si bien se podría agregar que la carga de la prueba la tiene hoy la oposición, lo cierto es que, pese a estar fragmentada y aún buscando sus espacios, "ello no debería detenerla en su función de control democrático". Y en eso, en su función de control democrático, Gonzalo Blumel levanta un punto. "La oposición tiene todo el derecho a oponerse a la agenda de Kast", dice.
Y para ello, agrega, "tiene múltiples herramientas", desde "votar en contra de las leyes que se presenten" hasta "recurrir a la Contraloría" o "escribir columnas". Pero lo que no es legítimo, dice, "lo que rompe el fair play, es tentar el destino mediante el chantaje del caos". Una historia, apunta, "que ya conocemos y que casi se lleva nuestra democracia". Y como para bailar un tango se necesitan dos, "el gobierno", dice, "tiene que poner lo suyo". Parafraseando a Unamuno, "no solo debe vencer, también convencer". ¿Algo de batalla cultural habrá en todo eso? ¿ O son simplemente las viejas lógicas de la política? Sea una cosa u otro, lo cierto, según apunta Claudio Alvarado, es que "hay que poner paños fríos respecto del persistente intento de cierNEWSLETTER DE OPINIÓN Suscríbase al newsletter de Opinión, Elevando la discusión, los debates que marcaron la semana, para conocer los temas que fijaron agenda y las columnas de la semana. latercera. com to establishment de denunciar cualquier iniciativa contraria a sus agendas como retroceso civilizatorio". Porque, dice, se ha instalado que "sólo ciertos sectores están legitimados para avanzar en sus agendas". Por ejemplo, añade, "el gobierno de Boric puede presentar sin decir agua va un proyecto que busca legalizar el aborto", pero durante un gobierno de Kast "sería un retroceso" abstenerse "de suscribir una declaración promovida por círculos LGTB". Las dos caras del espejo. 3 De la incerteza a la educación Pero volviendo a eso del escaso optimismo, vivimos tiempos donde el horizonte parece haberse oscurecido.
Es al menos lo que sugiere Daniel Zovatto al escribir sobre el último informe del Instituto V-Dem de la U. de Gotemburgo, cuyo título no es muy auspicioso: "El desmoronamiento de la era democrática". Pero razones tiene.
No sólo porque hoy el 74% de la población mundial vive bajo regímenes autocráticos, sino también porque la premisa de que "pese a sus retrocesos ocasionales, la expansión democrática conservaba una lógica de largo plazo", ya no se sostiene. La democracia dejó de ser un horizonte natural. Es un régimen en disputa y habrá que ver, dice, si logra imponerse. Y si de cambios se trata, el acelerado cambio demográfico es, según Sylvia Eyzaguirre, uno de los principales desafíos que enfrenta Chile. Una transformación, apunta, que ya es notoria en la población infantil. Y, dice, el sector de la educación "será el primero en recibir el impacto". Menos niños, menos aulas, menos colegios.
Hay que optimizar la oferta, pero eso, que "conlleva enormes beneficios, tiene costos políticos que hasta ahora nadie ha querido asumir". Y "resulta desconcertante", agrega, "que la primera prioridad del gobierno en educación sea dar urgencia a un proyecto de ley que flexibiliza la creación de nuevos colegios". Pero más allá de ese punto, en la educación el problema se cruza también con el cortoplacismo -ese de la recompensa inmediata del que hablaba Cordero -. O al menos eso sugiere Soledad Hormazábal, porque, según ella, "la tendencia preferente de los gobiernos es priorizar políticas públicas con resultados visibles en el corto plazo por sobre aquellas cuyos beneficios se materializan en el mediano o largo plazo". Es lo que sucede con la distribución de los recursos en educación, donde el presupuesto de la educación terciaria "es el triple que el de educación parvularia". Un problema, apunta, si aspiramos "a una sociedad genuinamente meritocrática". Para eso, es indispensable "nivelar la cancha desde el principio". Un asunto de prioridades. Al final, siempre "es la educación, estúpido". Por Juan Paulo Iglesias Autor: Golpe de realidad. Los debates que marcaron la semana Por Juan Paulo Iglesias