Autor: Por Joaquín López Barraza
«La Región de Coquimbo es clave para la ciencia mundial, pero su cielo se puede perder»
«La Región de Coquimbo es clave para la ciencia mundial, pero su cielo se puede perder» Doctora en Astronomía y académica del Departamento de Astronomía de la Universidad de La Serena, Amelia Ramírez Rivera combina su trabajo científico -centrado en el estudio de galaxiascon una participación activa en el Comité de Desarrollo Productivo Regional, instancia donde convergen el mundo público, privado y académico. Desde esa doble mirada, aborda los desafíos de pensar el desarrollo regional con base científica y de largo plazo.
Usted forma parte del Comité de Desarrollo Productivo Regional. ¿ Por qué es importante que la academia esté presente en este tipo de instancias? Porque la academia no solo forma profesionales o genera conocimiento, tambien es una institución que se mantiene en el tiempo, más allá de los gobiernos, y que acompaña de manera permanente al territorio. En el caso de las universidades estatales, además, existe un mandato de participar activamente en el desarrollo regional. Cuando se discute futuro productivo, es clave que esté presente quien forma a los profesionales locales y maneja conocimiento que viene tanto desde Chile como desde redes internacionales. Esa mirada permite pensar el desarrollo más allá de lo inmediato y proyectarlo en el tiempo. Desde su experiencia, ¿existe realmente una «fuga de cerebros» desde la región? No lo veo así. En astronomía, muchos profesionales Amelia Ramírez:académica del Departamento de Astronomía de la Universidad de La Serena ¿ Cuál fue el principal hito científico reciente para la región? Sin duda, el Observatorio Vera Rubin. Es un hito mundial. Tiene la cámara más grande jamás construida y permitirá observar todo el cielo en menos de una semana, generando una cantidad de datos sin precedentes. Eso va a permitir estusalen al extranjero o a otros centros por etapas de formación, como postdoctorados, pero varios vuelven. La región es un muy buen lugar para vivir y trabajar. Más que fuga, hay circulación de conocimiento.
Y en otras áreas ocurre algo similar: profesionales formados en la región son bien valorados dentro y fuera de ella, pero mantienen un fuerte vínculo con su territorio. diar desde la formación de galaxias hasta asteroides cercanos a la Tierra, además de avanzar en grandes preguntas como la materia oscura o la expansión acelerada del universo. Más allá de la investigación, ¿qué oportunida des se abren para la región? La divulgación científica. En el último tiempo se han anunciado iniciativas para crear centros, planetarios o espacios de divulgación astronómica. Ojalá en 2026 veamos proyectos consolidados. Eso fortalece la identidad regional y diversifica el turismo.
La astronomía permite atraer visitantes durante todo el año y educar tanto a turistas como a la comunidad local sobre el valor del cielo de la región. ¿Ese volumen de información puede cambiar paradigmas científicos? Sí, completamente. Antes, cubrir grandes zonas del cielo tomaba meses; ahora hablamos de días. Es como pasar de hacer una encuesta durante medio año a tener resultados casi inmediatos. Eso abre la posibilidad de responder preguntas fundamentales mucho más rápido. El desafío luego será analizar esa enorme cantidad de datos, y ahí también la región tiene un rol importante formando capital humano. Justamente, ¿cuáles son hoy las principales amenazas para ese cielo? La contaminación lumínica es una de las más importantes. Necesitamos cielos muy oscuros, y eso se ve afectado por iluminación excesiva en estadios, canchas, carreteras o zonas urbanas cercanas a observatorios. También está el aumento de satélites. Para la ciudadanía puede ser llamativo verlos pasar, pero para la astronomía significan pérdida de información y, a largo plazo, un cielo que deja de ser natural. A veces se asocia este conflicto a grandes proyectos productivos. ¿ Es así? No necesariamente. Cuando se explica con datos, la mayoría de las empresas entiende. No es una pelea entre ciencia y desarrollo. Muchas veces el mayor impacto no viene de una gran faena, sino de focos mal ubicados o iluminación cercana. Eso solo se puede detectar midiendo, y ahí el rol de la academia es clave. Finalmente, ¿qué expectativas tiene respecto al Comité de Desarrollo Productivo Regional? Es un espacio muy relevante. Por primera vez se están cruzando miradas desde la ciencia, la empresa y el Estado. La región tiene empresarios dispuestos a invertir en tecnología e innovación. Si logramos consolidar un ecosistema de base científica y tecnológica, especialmente incorporando a jóvenes, el impacto puede ser profundo y sostenible. Y en ese proceso, la academia no puede estar ausente. Autor: Por Joaquín López Barraza.
La astrónoma y académica de la Universidad de La Serena analiza el rol de la ciencia en el desarrollo productivo regional, el impacto global del Observatorio Vera Rubin y advierte sobre las amenazas que enfrenta uno de los principales patrimonios de la zona: la calidad de sus cielos. Finalmente, ¿qué expectativas tiene respecto al Comité de Desarrollo Productivo Regional? Es un espacio muy relevante. Por primera vez se están cruzando miradas desde la ciencia, la empresa y el Estado. La región tiene empresarios dispuestos a invertir en tecnología e innovación. Si logramos consolidar un ecosistema de base científica y tecnológica, especialmente incorporando a jóvenes, el impacto puede ser profundo y sostenible. Y en ese proceso, la academia no puede estar ausente.