Autor: ANDRÉS BARRIOS Human Development Lab, Universidad de los Andes SEBASTIÁN OTERO Profesor asistente, Columbia University
Dogma de la paridad
Señor Director: En su columna del viernes, el profesor Marinovic propone tres explicaciones posibles para la subrepresentación femenina en carreras STEM (aquellas relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas): discriminación, aptitudes y preferencias. En un estudio reciente abordamos exactamente estas tres causas, aprovechando dos particularidades metodológicas importantes. Primero, analizamos sistemas centralizados de admisión universitaria, como el que se usa en Chile, donde no existe discriminación directa: dos estudiantes con idénticas aptitudes (puntajes) y preferencias (postulaciones) tienen iguales oportunidades de acceso. Esto nos permite entender la contribución de las diferencias en aptitudes y preferencias a la subrepresentación femenina.
En segundo lugar, examinamos esta pregunta en diez países —Australia, China, Brasil, Chile, España, Grecia, Finlandia, Taiwán, Suecia y Uganda—, lo que nos permite observar cómo varían las brechas dependiendo del desarrollo económico y las normas de género predominantes en cada contexto. Nuestros resultados muestran que aunque las mujeres están subrepresentadas en STEM en todos los países estudiados, en seis de ellos obtienen puntajes superiores a los hombres. La conclusión es clara: no basta con eliminar brechas en aptitudes; incluso con iguales aptitudes, las mujeres son cerca de 25 puntos porcentuales menos propensas a elegir carreras STEM. Es decir, diferencias en preferencias explican una parte relevante de la subrepresentación femenina en STEM. Queda abierta la pregunta sobre el origen de las diferencias en preferencias.
Si bien no abordamos este debate en detalle, nuestros datos revelan algo sorprendente: la magnitud de esta brecha es notablemente similar en contextos tan diversos como Finlandia y Uganda, países con instituciones, culturas y normas de género muy diferentes. Esto sugiere que hay factores más profundos que subyacen a las preferencias por carreras STEM.