Autor: Bernardo Donoso Riveros Profesor emérito PUCV
Columnas de Opinión: La otra reconstrucción
Columnas de Opinión: La otra reconstrucción R ecuerdo en una clase de posgrado la respuesta de un alumno de un gran país latinoamericano, ante la invitación a referirse a nosotros, el pueblo de Chile, basada en la experiencia de su estadía en nuestra tierra. Hace, tal vez, unos quince años. Nos dijo a los presentes, con gentil convicción, que le impresionaba la consideración y el respeto nuestro. Le pedimos que nos ilustrara acerca de su mirada. Lo hizo dando ejemplos cotidianos que daban forma a su percepción. Con pequeños detalles sostuvo que él sentía en su interioridad que nosotros éramos considerados y gentiles. Además, dicho con el encanto, en mi opinión, que es hablar en castellano con el acento musical de su lengua. Claro que de ese caso no podemos inferir que se prueba tal característica de nuestra cultura en ese tiempo. Siempre es riesgoso generalizar. Es mejor no afirmar que todos son de una manera a partir de experiencias particulares. Aunque esas experiencias van colocando los ladrillos de las imágenes -con grado diverso de justiciasobre conglomerados mayores. Y las imágenes se tienden a congelar en ocasiones. Es razonable aceptar que la cultura es "el modo de ser de los pueblos", aunque no todos los pertenecientes a ellas son "iguales" en atributos que nos importan.
Pensemos en ejemplos reales, esporádicos, impactantes y penetrantes comunicacionalmente: las bandas de delincuentes chilenos que hacen del metro, principalmente de dos países europeos, su espacio para violentar a las personas y colocar ladrillos a la simple imagen de nosotros; también "colaborando al daño" como lo hacen los que roban en las viviendas familiares de California.
Un caso local inverso puede ser la generalización construida de los inmigrantes que han llegado a nuestra nación, buscando un destino, siendo parte de la diáspora que huye del terror; ellos también son víctimas de sus connacionales que son sofisticados delincuentes del narcoterrorismo que siembran el terror en las comunidades locales. La consideración y el respeto, como decía nuestro joven, maduro y cosmopolita alumno, son dos columnas esenciales de la relación entre las personas que habitamos una tierra.
Son virtudes que alimentan "el árbol de la sabiduría" de la convivencia. ¿ Cuáles serán los vientos, las temperaturas y la humedad ambiental que crean las condiciones para que haya "incendios" que arrasen un modo de ser? Estamos invitados a observar, darnos cuenta de ello, pensar en nuestras propias conductas, ser actores y testigos del cuidado del respeto y la consideración. Estas virtudes también son un "mineral precioso" o una "tierra rara" que acrecientan la riqueza de las naciones: el material y, esencialmente, la confianza humana, esa sutil y profunda riqueza.
Pequeñas muestras del bien que al suceder son gigantes: la valoración del otro como un igual, el compromiso con la no violencia, el ser actores del cumplimiento de las reglas sociales, jurídicas y del deber, el respeto a la palabra empeñada, el cuidado de las reglas del tránsito, el ceder el paso, el aceptar la fila de espera sin eludirla tramposamente, el orientar al otro que busca un camino, el cuidado del repertorio lingüístico que hace más noble la conversación. Autor: Bernardo Donoso Riveros Profesor emérito PUCV. C Columna