HISTORIA PARA EL GRAN PÚBLICO: LOS LIBROS QUE RECONSTRUYEN LA TRAYECTORIA DEL SER HUMANO
FRANCISCO JAVIER OLEA El éxito mundial de Yuval Noah Harari, con libros como “Sapiens” y "Homo deus”, ha reactivado un tipo de libros que pretende contarlo todo, ya sea en clave cultural o científica: Jorge Volpi publica una historia de las ideas hiladas por la ficción, siguiendo la estela de Irene Vallejo, pero también del geógrafo Jared Diamond, que reinterpreta el camino de las civilizaciones. Con ambición masiva y divulgativa, son una tendencia: "contar en breve” la ruta de la humanidad, como dicen desde la industria editorial. ROBERTO CAREAGA C. Rimero fue la televisión. Un hombre cálido y cercano ante la pantalla de millones de estadounidenses explicaba las ideas científicas que permitían entender cómo el ser humano surgió en el planeta hasta levantar civilizaciones e incluso viajar al espacio. El astrónomo Carl Sagan consiguió que la ciencia tuviera una presencia inédita en las conversaciones públicas. La serie de TV “Cosmos, un viaje personal” (1980-1981) fue tan exitosa que cuando al poco tiempo Sagan adaptó los contenidos en un libro, que llevaba el mismo nombre, se transformó en un superventas internacional. Y en ese tránsito llegó a las manos de un adolescente mexicano que devoró el libro.
Más aún, lo marcó: el escritor Jorge Volpi sospecha que es la inspiración original de un libro que acaba de publicar y en el que, al igual que Sagan, intenta explicar qué diablos ha hecho el hombre en la Tierra. Y sobre todo, cómo.
Recién publicado, el libro “La invención de todas las cosas” es un proyecto total de Volpi: el novelista toma el papel de documentalista de las bambalinas de los relatos que han modelado al mundo y al ser humano. Religión, política, ciencia y literatura pasan por la mirada del mexicano, que lee bajo la perspectiva de que todo es, en el fondo, ficción.
No tiene dudas de que su volumen es parte de una suerte de género muy particular de libros: “Es un tipo de libro que a mí siempre me ha gustado, y quizás mi versión responde a “Cosmos”, de Sagan, que ya tenía la intención de explicarlo todo, utilizando la ficción y la no ficción simultáneamente”, dice el escritor desde Madrid, donde dirige el centro Cultura Contemporánea Condeduque.
“Es una tradición de libros que intentan dar una perspectiva amplia de un tema y englobar toda la historia de la humanidad, y hacerlo de la manera más atractiva y, por lo tanto, de la manera más literaria posible. Intentan también esa ficción de explicarlo todo a partir de una teoría que, en el caso de mi libro, es que todo es ficción”, añade. SIGUE EN E 2 historia para el [ eran público... | Hay un tipo de lector autoformativo. No son solo lecturas recreacionales, también es un tipo de educación. Es visto por los intelectuales con cierto desdén, pero es un fenómeno muy bueno, porque significa que la gente quiere aprender. Estos son libros destinados a un público masivo y que el mundo de la academia los ha abandonado”. MARCELO SOMARRIVA HISTORIADOR Me parece que este género, cuando está bien hecho, tiene un impacto sumamente positivo. Promueven la pasión por la lectura y así estimular la buena conversación.
Además, acercar temas complejos a un público general nos hace apreciar el aporte de diferentes disciplinas a través de una buena narrativa”. IVÁN JAKSIC PREMIO NACIONAL DE HISTORIA VIENE El impacto formativo El tipo de libros al que alude Volpi tiene hoy su más exitosa representación en “Sapiens.
De animales a dioses”, de Yuval Noah Harari, nada menos que una historia de la humanidad en solo 400 páginas que propone que el ser humano se impuso por sobre todas las especies por su capacidad cognitiva e imaginativa.
Echando mano de historia y antropología evolutiva, Harari firmó uno de los títulos más influyentes de los últimos años: desde que se publicó en 2011, ha sido traducido a más de 60 idiomas y por lo menos ha vendido 20 millones de copias en el mundo.
En Chile aún suele aparecer entre los libros más vendidos, ahora con su último libro “Nexus”. “Sin duda que la publicación de “Sapiens” instaló formato de contar “en breve” la historia de la humanidad desde distintas perspectivas”, sostiene Josefina Alemparte, directora del grupo Planeta en Chile, y menciona que al alero de su sello se han publicado títulos como “El amanecer de todo”, de David Graeber y David Wengrow, o “La gran historia de todo”, de David Christian.
Aquellos libros tienen una vocación muy directa de discutir o responder a Harari, pero el género tiene distintos derroteros y alcances, y en él subyace un impulso que, entre el ensayo y la divulgación, pretende honey? Y- ;, abordar temas que se han desarro- / an ion gor NG win llado por siglos: la española Irene Ghere its Bons Vallejo, por ejemplo, se ha convertido en un éxito con “El infinito en un junco”, una historia del libro y la lectura narrada casi como una novela de aventuras; mientras que el británico Niall Ferguson hace un recorrido por la historia de los últimos siglos para explicar cómo Occidente impuso su hegemonía en el mundo, en el libro “Civilización”. A su vez, el psicólogo y científico estadounidense Steven Pinker, en “La tabla FRANCISCO JAVIER OLEA Jorge Volpi: “Son seres rasa”, actualiza un argumento para defender que la psicología evolutiva ha.. . 99 modelado al ser humano, en contra de la Sa fi CCIO nale S y n arrativo S. Idea de que el hombre nace bueno y es pl corrompido por la sociedad, su alma lo a dioses domina o que la mente no tiene características innatas. Son libros de temas muy distintos, pero unidos por erudición, puntos de vista y la intención de narrar otra vez, y ojalá de una forma sorprendente, histoEl rias y discusiones que hemos escuchado muchas veces. “Me parece que este género, cuando está bien hecho, tiene un impacto sumamente positivo”, sostiene junco Iván Jaksic, Premio Nacional de HistoW ria 2020. Y agrega: “De partida, proIS mueven la pasión por la lectura y así esE timular la buena conversación.
Además, acercar temas complejos a un público general nos hace apreciar el aporte “Tras pasar la vida entera sumergido entre ficciones, me apresto a practicarles una autopsia”, escribe Jorge Volpi en las primeras páginas de "La invención de todas las cosas”, adelantando lo que vendrá en 700 páginas. Autor de una decena de novelas, también algunos ensayos dedicados a desentrañar cómo funciona la ficción, este volumen es una suerte de historia de las ideas que enhebra con el hilo de la ficción.
No es una novela, pues de fondo subyace una idea: “Un viaje personal a la ficción; desde sus orígenes entre los seres vivos, los mamíferos, los primates, los homínidos y al cabo los humanos hasta nuestros días, cuando gracias a las computadoras de bolsillo, que aún llamamos teléfonos, devoramos más ficciones que nunca”, plantea.
Y es así: Volpi hace un largo recorrido, desde el origen de la vida en la tierra hasta la actualidad —cubriendo los clásicos griegos y romanos, las religiones, ideologías políticas, el imperio de la razón y la ciencia, y por cierto la literatura y las artes— relatando cómo se han construido historia de la infinito. AT de diferentes disciplinas a través de una esas ideas que han ido modelando a la humanidad. Buena narrativa.
Como historiador, los ARMAS Su punto es que todos esos relatos están articulalibros de Alfred Crosby, de Richard GÉRMENES dos por la ficción, pues esa es la forma en que nos Dawkins y Jared Diamond me ayudaY ACERO relacionamos con la realidad. ¿Y la verdad? Pues ron muchísimo en el aspecto pedagógico de la profesión. Yo agregaría nombres entre los nuestros como Benjamín Labatut y Eric Goles, que nos acercan a la física y las matemáticas de una forma didáctica, entretenida y, a la vez, seria.
Creo que todos representan un respiro ante la creciente especialización, el lenguaje oscuro y la obsesión por las revistas indexadas”. Eso es más resbaloso y acaso no exista. —En esta historia, los grandes, las religiones 0 la ciencia aparecen en el mismo nivel que relatos artísticos, desde Ilíada a las novelas de Kafka. ¿Cómo han ido adquiriendo esa importancia y, por ejemplo, aún utilizamos a Shakespeare para explicar al ser humano? “Porque es la manera natural de acercarnos a la realidad del ser humano. Son seres ficcionales y narrativos.
Durante mucho tiempo lo hicimos construyendo estos grandes universos mentales que llamamos religiones o ideología, pero siempre acompañados de esa capacidad de que esos relatos adquieran un componente emocional primero y artístico después, que están permanentemente sacudiéndonos. Es natural que las distintas disciplinas y expresiones artísticas estén produciendo nuestra propia manera de acercarnos a la realidad.
Aún se construyen relatos, ficciones; yo creo que se están produciendo todo el tiempo”. Científicos y gurúes Lo dice Jaksic, e incluso el mismo Harari lo ha mencionado como una influencia, el estadounidense Jared Diamond es un punto de referencia.
Geógrafo de primera profesión, pero luego con estudios en microbiología y experto en las aves de Oceanía, Diamond ganó el Premio Pulitzer por “Armas, gérmenes y aceros” (1997), el libro llevaba un subtítulo sugerente, “Breve historia de la humanidad de los últimos trece mil años”. Diamond fue una fuente de consulta muy usual durante la pandemia del covid, en parte, porque en aquel volumen trazaba el impacto de las enfermedades en la evolución de la civilización.
“Trabajo y doy clases en el Departamento de Geografía (UCLA), pero —¿ Cómo se relaciona el hecho de que la escritura y publicación de “La invención de todas las cosas” se produzcan en un momento en que las verdades suelen estar en entredicho ante lo se ha llamado posverdad? "No es casual escribir una historia de la ficción en esta época, en la que somos tan hiperconscienLA uso la geografía cuando es útil, uso la tes de la ficción.
Ha habido otras épocas en las que | INVENCIÓN ciencia política cuando es útil, uso la anno ha habido esta ansiedad ante la ficción, sobre DE TODAS tropología cuando hace falta y uso la todo porque se creía en verdades absolutas y LAS COSAS microbiología cuando es oportuna, y cuando uno cree en eso, tiene algo a lo que asirse.
Jorge Volpi esta última, por ejemplo, fue importanEn una época como la nuestra, que parecería que Alfaguara, te en “Armas, gérmenes y acero”, un liesas verdades han quedado demolidas, hay una 694 páginas, bro donde estudié el contacto entre civiansiedad mayor ante la verdad y la ficción, y ante $26.000 lizaciones y entre el Viejo Continente, y la realidad y la mentira. Lo que ahora llamamos | ENSAYO donde incluí capítulos enteros sobre microbiología”, dijo hace unos años. Con los años, Diamond fue más lejos y, por ejemplo, escribió libros como “Colapso” y “Crisis”, en los que se mueve hasta a temas políticos y de actualidad. Su mirada siempre es amplia y pretende encontrar una teoría general para explicar el funcionamiento del mundo y las civilizaciones.
Son obras divulgativas, con base científica, que por cierto fake news o posverdad no es que los políticos mientan, porque siempre han mentido, sino que parecería que esa mentira no tiene consecuencias y en el fondo, estamos metidos en una especie de inversión que significa que, en contra de la aparente sensación de estar en un mundo donde todo es relativo (por lo tanto, no hay verdades absolutas), estamos queriendo regresar a una época de verdades absolutas, un tanto teocráticas, en la que no importa lo que diga el líder, incluso si se prueba con hechos que es falso, porque se asume que su papel es superior y lo que dice tiene un estatuto de dogma”. Yuval Noah Harari en Corea del Sur, la semana pasada cuando lanzó su último libro, "Nexus". Tiene antecedentes más antiguos. En 1979, el estadounidense Alvin Toefler publicó el libro “La tercera ola”, que pretendía predecir un futuro en una sociedad posindustrial. Antes de eso, reconstruía las olas anteriores: la revolución agrícola y la industrial, y, al igual que Diamond, echaba mano a conocimientos científicos e históricos para su narración. Ya tenía una reputación como futurólogo al haber publicado “El shock del futuro” y, de hecho, se volvió un consultor de políticos y millonarios. Casi en un gurú.
Lo que abandonó la academia La tentación de convertirse en oráculo sucede: el último libro de Harari es “Nexus”, subtitulado “Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA”. Ahí advierte sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial pueda llegar a convertirse en una fuerza que dispute el control del mundo a los humanos. Para hacerlo, narra la historia de la información en las diferentes civilizaciones. Es decir, regresa en el tiempo para dar un panorama general.
Es el modo usual de reconstruir con variaciones: en el ámbito de la ciencia, uno de los títulos más influyentes en el terreno de la divulgación y pensamiento original de las últimas décadas es “El gen egoísta” (1976), en el que Richard Dawkins intentó actualizar e incluso corregir la teoría de la evolución de Darwin, quitando el foco en los individuos y poniéndolo en los genes.
El tema es de por sí complejo, pero Dawkins tiene la capacidad para explicar con la claridad de un profesor masivo, y, de hecho, el libro no es solo un clásico de la divulgación científica, él mismo hoy es uno de esos científicos de alcance popular capaz de defender en todo el mundo el ateísmo o escribir libros sobre los deseos de volar de la humanidad (“La fantasía de volar”, 2023). Recurrir a la ciencia parece ser una necesidad básica de este tipo de libros.
También lo hace Jorge Volpi en “La invención de todas las cosas” (aunque sea para mostrar sus mecanismos), pero también es un trabajo de narración histórica: el escritor argentino Javier Argúello acaba de publicar “El día que inventamos la realidad”, un ensayo sobre la idea de la conciencia en los seres humanos, desde el big bang hasta la inteligencia artificial, en el que indaga en los límites que ha expandido la física cuántica, pero también en la documentación histórica sobre el tema. Por supuesto, no todos estos libros tienen el éxito de Harari o el de Irene Vallejo. Para el académico e historiador Marcelo Somarriva, ubicar en el mismo espacio a estos últimos autores es excesivo, pero quizás lo que los une es un tipo de lector. “Veo que detrás de muchos de estos casos hay un deseo de los lectores de buscar estos libros de autocultivo”, dice Somarriva. “Hay un tipo de lector, en Chile al menos, autoformativo. No son solo lecturas recreacionales, también es un tipo de educación. Y parece ser un deseo ciudadano que tiende a ser menospreciado. Es visto por los intelectuales con cierto desdén, pero es un fenómeno muy bueno, porque significa que la gente quiere aprender. Estos son libros destinados a un público masivo y que el mundo de la academia los ha abandonado. Lo que hace Irene Vallejo, por ejemplo, es salirse de la pista académica y publicar un libro de alcance masivo”, añade. El historiador Iván Jaksic agrega, ante el entusiasmo, una advertencia: “Por buena que sea la narrativa, no reemplaza a la investigación. En algún momento, hay que hacer investigación básica para abrir nuevas fronteras”. HÉCTOR YÁNEZ