Autor: Araxzha Navarro García, psicóloga y docente de Ceduc UCN (Centro de Educación y Capacitación de la Universidad Católica del Norte) Sede Chiloé
Columnas de Opinión: Amenazas de bomba, anomia y colapso
Columnas de Opinión: Amenazas de bomba, anomia y colapso En las últimas semanas, las alertas por amenazas de bomba y tiroteos en Chile han afectadoa universidades, liceos y colegios. En Chiloé, se han registrado en colegios, liceos, hospitales y el aeródromo. La reacción institucional ha sido predecible: despliegue policial, investigaciones, llamados a la responsabilidad individual. Todo eso es necesario, pero no es suficiente. Corre el riesgo de volverse una cortina de humo que nos impida hacer una pregunta incómoda. La tentación de individualizar el problema "este sujeto, esta amenaza, este caso" es comprensible, pero limita la mirada.
Lo que tenemos ante nosotros no es una suma de actos aislados, sino un fenómeno psicosocial que expresa un malestar profundo: las instituciones encargadas de sostener el orden colectivo han perdido credibilidad, dejando tras de sí una sociedad polarizada en la que no es extraño que aparezcan distintos actos de anomia. La anomia es un estado de desregulación social donde se debilitan los lazos de soporte y guía moral, desencadenando violencia contra otros y contra sí mismos.
La tasa de suicidio en Chile en 2024 llegó a 10,5 muertes por 100.000 habitantes -superior al promedio mundial y entre las más altas de América Latinay el suicidio se encuentra entre las primeras causas de mortalidad en jóvenes de 15 a 29 años, según el Minsal. Las amenazas en espacios públicos y estas cifras comparten el mismo sustrato: la pérdida de horizonte institucional. El sociólogo Ignacio Cáceres, de la Encuesta Bicentenario UC(2025), advierte que este malestar no es un quiebre repentino, sino una acumulación sostenida: más del 80% de la población cree que las instituciones son muy corruptas. Esa desconfianza socava no solo el sistema político, sino la idea misma de un orden compartido. Cuando las salidas institucionales se perciben como inútiles, aparecen salidas extrainstitucionales. Cada vez que alguien amenaza con hacer explotar un espacio público, no estamos solo ante un delito. Estamos ante un síntoma de descomposición social. Y los síntomas no se tratan con represión, sino con diagnóstico, escucha y reconstrucción del tejido social. Necesitamos instituciones percibidas como propias, donde la norma sea un puente y no un muro. Porque sin sentido, la norma es solo coerción. Y la coerción sin legitimidad genera más anomia, no menos. El resto-investigaciones, penas, partes policiales-que lo haga la fiscalía. Nosotros tenemos otra pregunta: ¿ cómo reconstruimos un lazo social donde estos actos dejen de tener cabida, porque el malestar ha encontrado cauces dignos para ser tramitado? Esa pregunta no la responde un juzgado. La responde la sociedad en su conjunto. Autor: Araxzha Navarro García, psicóloga y docente de Ceduc UCN (Centro de Educación y Capacitación de la Universidad Católica del Norte) Sede Chiloé. COLUMNA