Autor: MATÍAS BAKIT R.
“EL SEGUNDO PISO instaló, sin informarnos, circuitos paralelos a la estructura ministerial”
“EL SEGUNDO PISO instaló, sin informarnos, circuitos paralelos a la estructura ministerial” “Muy ocupado” dice estar Roberto Ampuero, escritor, excanciller y exembajador, en los últimos días. Pronto se embarcará a una nueva misión en el extranjero, esta vez en Nueva York, donde fue designado como representante de Chile en la ONU. Llegará en un momento clave, justo cuando se decide quién será la nueva, o el nuevo, secretario general de la organización. Una carrera que incluye a la expresidenta Michelle Bachelet.
“Como lo ha dicho el Presidente José Antonio Kast en consonancia con sus atribuciones exclusivas, la decisión en relación con el proceso de postulaciones a próximo secretario general de Naciones Unidas la definió ya en forma clara y pública”, dice, consultado al respecto. Desde su casa en Olmué, donde está preparando las maletas, cuenta que aún no está fijada la fecha de su salida del país, pero estima que es inminente. Sin embargo, el viaje no es la única razón que lo tiene ajetreado.
La otra es que esta semana llegará a librerías su nuevo libro, “Entre la pluma y la política”. Un texto que promete hacer ruido, pues esta vez no se trata de una novela, sino de un relato del año y tres meses en que fue ministro de Relaciones Exteriores durante el segundo mandato de Sebastián Piñera.
Aclara que “como embajador, no me corresponde referirme a asuntos de política coyuntural nacional o internacional en términos personales” y agrega que “me refiero a mi libro, porque abarca el período entre 2018 y 2022, y fue escrito y sus derechos se vendieron cuando yo no ocupaba cargo oficial alguno”. Sin embargo, el texto, que comenta por primera vez en esta entrevista, muchas veces habla por sí solo. ¿Cuál fue su momento más difícil como canciller? El viaje del presidente a Cúcuta. Por varias razones: fue un cambio de opinión repentino de él sobre lo acordado inicialmente. Se suponía que viajaría solo yo en un avión Hércules a entregar las donaciones de alimentos y medicamentos. Pero para el presidente la solidaridad con los demócratas no era simple retórica, sino que consideraba que debía expresarse en suministro efectivo de comida y medicamentos, y la exigencia de una solución pacífica. “Fue duro como canciller, porque no pudimos entregar las donaciones, el presidente, gallardo, se expuso, y después la izquierda chilena lo responsabilizó de la emigración. Un disparate mal intencionado: 8 millones de venezolanos han huido de la dictadura. Esa gente no se fue frívolamente por una invitación. Nadie deja su patria y familia por algo así”. ¿Marcó eso un antes y un después? Cúcuta fue a fines de febrero de 2019. Dos meses más tarde la izquierda chilena formó el Foro Permanente de Política Exterior, que se encargó de coordinar posiciones en materia exterior, muy críticas a nuestro gobierno.
Pero la defensa maciza de las dictaduras venezolana y cubana venía del Foro de So Paulo, al que pertenecían prácticamente todos los partidos de izquierda chilenos, instancia que sustentaban los petrodólares venezolanos y la épica revolucionaria castrista. Creo que allí la izquierda moderada chilena perdió su batalla frente a la izquierda dura.
Su gestión estuvo marcada por varias gestiones, que usted encabezó incluso a nivel latinoamericano, por los DD.HH. en Cuba y Venezuela. ¿Por qué en ese momento esas gestiones no prosperaron? Fue un potente énfasis a la política exterior que dimos con el presidente Piñera en pro de la defensa de la democracia y la libertad en nuestra región, pero el estallido, la pandemia y las tensiones económicas cambiaron las prioridades.
En todo el mundo, la pandemia produjo una involución hacia dentro. ¿Hoy existe un escenario diferente en Venezuela?, ¿y en Cuba? En Venezuela hay un proceso de cambio sui generis, que en algún momento debiera conducir a elecciones pluralistas, como las que exigimos en 2018 junto con la comunidad democrática internacional. Y en Cuba aspiran, tras 67 años de régimen comunista, a un cambio. No hay gobierno, por notable y benéfico Roberto Ampuero fue nombrado representante de Chile ante la ONU. que sea, que la ciudadanía confirme durante siete decenios.
En el libro, usted menciona que varios de los problemas que se le achacaron a su gestión en Cancillería fueron, en verdad, decisiones de Presidencia inconsultas. ¿Cuál es el problema de fondo que ve ahí? Los abordo en el marco de tensiones que suelen surgir entre Cancillería y el denominado Segundo Piso de La Moneda, particularmente en materia de política exterior. ¿De qué forma afectó el asesor del Segundo Piso su trabajo? ¿ Qué cuidados hay que tener con ese modelo? Es un tema delicado que puede generar tensiones si quienes llevan en La Moneda la agenda internacional de un presidente recurren a Cancillería, pero eludiendo su estructura jerárquica, pues desactivan los checks and balances propios de la institución y pueden arrastrar a Presidencia a cometer errores y faux pas en la arena internacional.
Y en ese caso, la crítica de los medios recae sobre Cancillería, que es la institución visible, y no sobre quienes se saltaron niveles jerárquicos de la institución para acelerar. ¿Cuál es su autocrítica?, ¿qué le faltó? Hoy no me cabe duda de que debí haber sido más vehemente, resiliente y persuasivo ante el presidente, un hombre siempre bien premunido de razones y argumentos para sustentar sus decisiones. Debí haber sido más persuasivo y haber contado con mejores vínculos con políticos que él escuchase a menudo. Pero el presidente es quien conduce las relaciones. Le tocó el inicio de la disputa EE.UU. China. Al respecto, en el libro dice que es imposible para Chile tener una posición totalmente neutral. ¿A qué se refiere? Me remito a mi período como canciller.
Nuestro planteamiento fue realista y optiADIDEC mía se vienen estrechando para todos por la creciente rivalidad entre Estados Unidos y China, principales socios comerciales nuestros, Chile era capaz de mantener excelentes relaciones con ambas superpotencias basado en la mutua conveniencia, pero sin desconocer que pertenecemos a una comunidad de valores occidental, lo que China comprende y acepta sin reparos.
En el libro, usted también es crítico del orden mundial, por ejemplo de la ONU, lugar donde va a representar a Chile. ¿Qué es lo que debe mejorar? No hay nadie que diga que la ONU lo está haciendo muy bien.
Basta con escuchar los programas de los candidatos a secretario general: todos están en la misma sintonía: mayor austeridad, eliminar la duplicación de organismos y funciones; reducir personal; resolver la crisis financiera; reconstruir su prestigio y recuperar la presencia, eliminar inconsecuencias en que regímenes dictatoriales presidan comisiones de derechos humanos, autoridad y prestigio que la organización tuvo.
Hay un consenso amplio en ese sentido y en el sentido de que la humanidad necesita una instancia donde encontrarse. n PÁRRAFOS DESTACADOS “Para nuestra sorpresa y preocupación, el Segundo Piso instaló, sin informarnos, circuitos paralelos a la estructura jerárquica ministerial para asegurar que las instrucciones presidenciales se ejecutaran de forma rápida; es decir, siempre con mayor rapidez que a través de la Cancillería. (... ) Me irritó constatar la existencia de un canal paralelo y a mis espaldas.
Lo consideré desleal y se lo hice saber al presidente”. “El mandatario sabía, en su fuero interno, que los grandes errores cometidos en política exterior bajo mi conducción de la Cancillería su viaje a Cúcuta, la demora en el nombramiento de embajadores, la gira a China con dos de sus hijos en la delegación empresarial y la reiterada intromisión de su asesor en Cancillería no habían sido de mi responsabilidad, sino consecuencia de lamentables decisiones de Presidencia no consultadas con Teatinos 180.
Por eso, en el momento de máxima presión ejercida por la izquierda, Piñera resolvió quemando el fusible que era su canciller, pero al mismo tiempo, y de manera noble e hidalga, quizá por arrepentimiento, ofreciéndome una salida del gabinete por la puerta ancha: representarlo ante el Reino de España”. “Cuando acordamos que yo viajaría solo, un día antes, a Cúcuta con la donación, el presidente parecía tranquilo y satisfecho con eso. Súbitamente cambió de parecer. Alguien lo convenció, probablemente, de que, si deseaba alcanzar el liderazgo, no debía restarse de la iniciativa de Duque. Quien desatara el nudo gordiano que representaba Maduro, deben haberle dicho, se convertiría en líder de la región. Por ello, constituiría un error no acompañar al colombiano.
No hay otra razón que explique, a mis ojos, el cambio de opinión del presidente: su decisión de cancelar mi vuelo y volar él conmigo a Cúcuta en el Boeing 767, acompañado de invitados y un contingente de prensa chilena”. “La ola migratoria comenzó al igual que la haitiana, con más de cien mil personas durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Prueba fáctica de lo que sostengo: los presidentes de Perú y Ecuador, dos de los países más afectados por la migración, no asistieron a Cúcuta, como ya lo expliqué. Y Paraguay, cuyo mandatario sí estuvo presente, registra hoy apenas unos siete mil venezolanos en su territorio.
Y España, que hasta hoy mantiene vínculos con el régimen de Caracas y que tampoco envió representante alguno a Cúcuta, es el país europeo donde residen más emigrados venezolanos”. n mista: a pesar de que los espacios de autonoAutor: MATÍAS BAKIT R.. “El mandatario sabía que los grandes errores cometidos en política exterior bajo mi conducción de la Cancillería no habían sido de mi responsabilidad”, afirma el escritor en “Entre la pluma y la política”, libro que llegará a librerías esta semana y donde relata su experiencia como ministro en el segundo mandato de Piñera.
Acá, ahonda en su reflexión con “El Mercurio”. | ADELANTO DEL NUEVO LIBRO DE ROBERTO AMPUERO: PÁRRAFOS DESTACADOS “Para nuestra sorpresa y preocupación, el Segundo Piso instaló, sin informarnos, circuitos paralelos a la estructura jerárquica ministerial para asegurar que las instrucciones presidenciales se ejecutaran de forma rápida; es decir, siempre con mayor rapidez que a través de la Cancillería. (... ) Me irritó constatar la existencia de un canal paralelo y a mis espaldas.
Lo consideré desleal y se lo hice saber al presidente”. “El mandatario sabía, en su fuero interno, que los grandes errores cometidos en política exterior bajo mi conducción de la Cancillería —su viaje a Cúcuta, la demora en el nombramiento de embajadores, la gira a China con dos de sus hijos en la delegación empresarial y la reiterada intromisión de su asesor en Cancillería— no habían sido de mi responsabilidad, sino consecuencia de lamentables decisiones de Presidencia no consultadas con Teatinos 180.
Por eso, en el momento de máxima presión ejercida por la izquierda, Piñera resolvió quemando el fusible que era su canciller, pero al mismo tiempo, y de manera noble e hidalga, quizá por arrepentimiento, ofreciéndome una salida del gabinete por la puerta ancha: representarlo ante el Reino de España”. “Cuando acordamos que yo viajaría solo, un día antes, a Cúcuta con la donación, el presidente parecía tranquilo y satisfecho con eso. Súbitamente cambió de parecer. Alguien lo convenció, probablemente, de que, si deseaba alcanzar el liderazgo, no debía restarse de la iniciativa de Duque. Quien desatara el nudo gordiano que representaba Maduro, deben haberle dicho, se convertiría en líder de la región. Por ello, constituiría un error no acompañar al colombiano.
No hay otra razón que explique, a mis ojos, el cambio de opinión del presidente: su decisión de cancelar mi vuelo y volar él conmigo a Cúcuta en el Boeing 767, acompañado de invitados y un contingente de prensa chilena”. “La ola migratoria comenzó —al igual que la haitiana, con más de cien mil personas— durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Prueba fáctica de lo que sostengo: los presidentes de Perú y Ecuador, dos de los países más afectados por la migración, no asistieron a Cúcuta, como ya lo expliqué. Y Paraguay, cuyo mandatario sí estuvo presente, registra hoy apenas unos siete mil venezolanos en su territorio.
Y España, que hasta hoy mantiene vínculos con el régimen de Caracas y que tampoco envió representante alguno a Cúcuta, es el país europeo donde residen más emigrados venezolanos”. n mista: a pesar de que los espacios de autonoEl nuevo libro del excanciller.