Editorial: Reactivar Chile desde las regiones
Editorial: Reactivar Chile desde las regiones A partir de la reunión sostenida esta semana entre los representantes de los distintos rubros que conforman la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) y el Presidente electo, José Antonio Kast, se ha abierto un espacio de diálogo que resulta especialmente relevante para las regiones. En el encuentro quedó en evidencia un diagnóstico compartido: Chile enfrenta un periodo de estancamiento económico que exige decisiones claras, tempranas y ejecutables desde el inicio del nuevo gobierno. Para la provincia y la región del Biobío, este debate no es abstracto ni lejano. En particular, la actividad agroforestal constituye una parte estructural de la identidad territorial, del empleo rural y de la seguridad alimentaria. Por ello, se espera que el gobierno entrante tenga una preocupación especial por estos rubros, entendiendo que su fortalecimien to es condición necesaria para cualquier estrategia de crecimiento equilibrado y descentralizado. El documento entregado al Mandatario electo por la CPC, denominado "Motores para los primeros 100 días", pone el acento en medidas habilitantes para reactivar la inversión, el crecimiento y el empleo formal. En ese marco, se reconoce que los primeros meses de gestión son una ventana clave para enviar señales claras en materia de seguridad, certeza jurídica y competitividad.
Estas variables, muchas veces discutidas en clave macroeconómica, tienen un impacto directo en la economía de Biobío, donde proyectos de riego, tecnificación, agroindustria y exportación se ven frenados por la incertidumbre normativa y la excesiva permisología.
No es casual que, entre las propuestas sectoriales, la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) destaque la urgencia de combatir la delincuencia rural, facilitar el empleo de temporada, asegurar disponibilidad de mano de obra y avanzar decididamente en un plan de inversión hídrica crítica. En una región golpeada recurrentemente por la escasez de agua y por episodios de violencia en sectores rurales, estas medidas son urgentes. Biobío necesita que la reactivación económica se mire desde el territorio. Apostar por la agricultura y sector forestal implica fortalecer encadenamientos productivos, generar empleo local, dinamizar exportaciones y otorgar estabilidad a miles de familias que dependen directa o indirectamente del campo. Ignorar esta realidad sería desperdiciar uno de los motores más potentes de desarrollo regional. El llamado al gobierno es que las señales de crecimiento, inversión y empleo habitualmente anunciadas en Santiago se traduzcan en políticas concretas para el mundo agrícola y forestal de Biobío. La recuperación del dinamismo económico que el país necesita pasa, necesariamente, por reconocer el rol estratégico de las regiones y por darle un lugar prioritario en la agenda de los primeros 100 días. F.