Editorial: Incendios forestales
Editorial: Incendios forestales ada verano la temporada de incendios forestales vuelve a dejar en evidencia que gran parte de estas catástrofes no son inevitables, como ocurre en estas últimas horas en las regiones de Ñuble y C Biobío. En Chile, la mayoría de este tipo de siniestros tiene origen humano, ya sea por descuido, negligencia o acciones intencionales. Esta realidad convierte a la denuncia ciudadana en una herramienta clave de prevención, justicia y protección del bien común.
Las autoridades han sido claras y reiterativas al respecto, en especial desde la Corporación Nacional Forestal, Conaf, desde donde han insistido en que evitar el uso de fuego en períodos de alto riesgo, respetar las prohibiciones de quemas, no realizar fogatas y actuar con máxima precaución en zonas rurales o forestales son conductas básicas para reducir la ocurrencia de incendios. Sin embargo, la prevención no termina en la conducta individual, sino que también exige alertar oportunamente cuando se detectan comportamientos riesgosos o derechamente delictivos. Debemos tener presente que el impacto de los incendios forestales va mucho más allá de las hectáreas quemadas. Para los habitantes de las zonas afectadas significan la pérdida de viviendas, trabajos, seguridad y arraigo. A eso se suma que para el medio ambiente, implican destrucción de ecosistemas, muerte de fauna, degradación del suelo y retrocesos graves en la lucha contra el cambio climático. Son daños que no se reparan en una temporada ni con recursos económicos inmediatos.
Por eso, denunciar es un acto de responsabilidad cívica y solidaridad, en cambio callar ante una conducta peligrosa es permitir que el riesgo crezca, aunque se trate de una situación que en el momento se detecte de manera casual o pasajera. Alertar a tiempo es una forma concreta de cuidar a otros, de proteger nuestros bosques y de afirmar que como sociedad no estamos dispuestos a normalizar la devastación.
En Chile, la mayoría de este tipo de siniestros tiene origen humano.. Alertar a tiempo es una forma concreta de cuidar a otros, de proteger nuestros bosques E Editorial En Chile, la mayoría de este tipo de siniestros tiene origen humano.