CONVERSACIONES PRIVADAS, CONFIANZAS PÚBLICAS
CONVERSACIONES PRIVADAS, CONFIANZAS PÚBLICAS CONVERSACIONES PRIVADAS, CONFIANZAS PÚBLICAS La reciente filtración de chats entre la exalcaldesa Irací Hassler y la diputada Karol Cariola reabrió una conversación que incomoda, pero que es fundamental: ¿ qué ocurre cuando lo que se dice en privado no coincide con lo que se sostiene en público? En un mundo donde la tecnología y la inteligencia artificial desdibujan las fronteras entre lo público y lo privado, esta situación deja de ser un tema personal para convertirse en un dilema colectivo. Lo que antes quedaba confinado en una conversación privada ahora puede recorrer rápidamente el país, generando preguntas sobre la ética y la pertinencia de hacer públicas las opiniones más privadas de las personas. Lo preocupante de estas filtraciones no es solo el contenido de las conversaciones, sino lo que revela sobre la distancia entre lo que expresamos públicamente y lo que decimos en los espacios privados. Esa incoherencia genera un daño profundo en las relaciones personales y, sobre todo, en la confianza dentro de las organizaciones. En el ámbito laboral, la confianza es esencial. Según el cuarto estudio de capacidad adaptativa de Adapsys, la confianza y el juicio propio son las dos variables culturales más debilitadas en Latinoamérica. Esto nos indica que, culturalmente, nos cuesta tener conversaciones sinceras, expresar lo que pensamos sin filtros y escuchar al otro con apertura. Cuando hay una desconexión entre lo que se dice en público y lo que se dice en privado, la confianza se ve afectada, y la capacidad de colaborar de manera efectiva comienza a decaer. El daño a la confianza no es algo que sea evidente de inmediato, pero sus efectos pueden ser devastadores. Las personas tienden a volverse más cautelosas, menos abiertas y, en algunos casos, incluso defensivas. Cuando no confiamos en lo que se nos dice, dejamos de colaborar de manera auténtica. Y en una organización, este tipo de desconfianza es uno de los mayores obstáculos para alcanzar objetivos comunes. La pregunta que debemos hacernos no es si lo privado debe filtrarse, sino qué dice de nosotros el hecho de que no podamos sostener en público lo que conversamos en privado. La incoherencia entre lo que se dice en ambos ámbitos crea una barrera invisible, pero poderosa, que dificulta las relaciones de confianza y, por ende, el trabajo colaborativo. Las organizaciones necesitan recuperar la coherencia. La valentía para tener conversaciones sinceras, para ser transparentes y para abordar las diferencias de manera directa es más urgente que nunca. Solo así podremos construir ambientes laborales más honestos, efectivos y capaces de adaptarse a los desafíos del presente y del futuro. Análisis CAROLINA YACHAN Consultora Sin Asignar. - - - -