Autor: Claudio Alvarado Director ejecutivo del IES
Columnas de Opinión: El pluralismo de Kast
Columnas de Opinión: El pluralismo de Kast E I verano político ha estado marcado por la intensa agenda del Presidente electo, José Antonio Kast. Es notorio el contraste con el Presidente Boric y su modo, un tanto cansino, de ejercer el poder. Pero tras esa vorágine también asoma una cuestión de fondo: la renovada aproximación de Kast al hecho del pluralismo. Recapitulemos. Con independencia del ruido mediático que generó su última gira, lo cierto es que en este plano JAK ha sorprendido a moros y cristianos. Es sabido que el progresismo azuzó hasta la saciedad el fantasma de la "ultraderecha" durante la campaña de 2025, e intenta reflotarlo cada vez que puede. No obstante, esa narrativa (de nula eficacia electoral) no logra describir ni al Presidente electo ni a su diseño de gobierno. Así lo confirmó el discurso de Kast la noche del triunfo, cuando exigió a sus adherentes respeto para la exministra Jara; y así lo volvió a ratifcar la integración de su gabinete. Guste o no, ahí incluyó a figuras del Partido Radical, Demócratas y Evopoli.
Vaya ultraderecha; vaya falta de diversidad. ¿Pero acaso Kast no se reunió recientemente con Bukele y con Orbán? Sí, y sin duda pudo marcar más distancia con ese tipo de liderazgos que -a diferencia del virtuoso ejemplo de Melonicargan con la pesada mochila de la deriva autoritaria. Con todo, el Presidente electo se cuidó de no identificarse con ellos. Y más importante aún, JAK se ha reunido con mandatarios de todos los sectores.
Quizás el encuentro más emblemático fue el que sostuvo con Lula, en medio del cual subrayó la necesidad de cultivar una "relación entre Estados, más allá de diferencias ideológicas". Podría argüirse que eso es un mínimo y, sin embargo, ya representa un avance considerando la actitud del Presidente Boric ante otros jefes o autoridades de Estado (baste recordar sus continuos desaires a Trump, Milei o el anterior embajador de Israel). Pero hay más. En un amplio sentido, es inevitable la comparación entre esa lógica -dialogar con todosy la manera en que vastos sectores de izquierda tienden a concebir el pluralismo.
Se trata de una bandera que suelen invocar con la misma fruición con la que, en paralelo, excluyen de forma pública o soterrada a quien ose cuestionar el paradigma progresista dominante (como la nueva ministra de la Mujer). El cuadro descrito plantea un ingrato desafío para el progresismo político e intelectual, círculos donde la cancelación y la intolerancia han crecido más de lo que quisieran sus mentes más lúcidas. Pero este panorama también desafía a las derechas. De una parte, la centroderecha tradicional debe preguntarse qué la diferencia realmente (si es que algo la diferencia) de una administración como la que perfila Kast.
De otra, el entorno de JAK ha de dilucidar si quiere ser fiel a su ideario fundacional, cómo encarnar su legítima impronta conservadora, sin desdibujar los ejes del gobierno de emergencia. ¿ Qué decisiones, qué programas, qué agendas remitirán a dicha impronta? ¿ O esta se recordará solo en discursos en el extranjero? Estas interrogantes no son retóricas. El diálogo, la sana convivencia con los adversarios y definir prioridades a la hora de conducir el Estado son sensatos e indispensables; pero ninguno es sinónimo de neutralidad. Autor: Claudio Alvarado Director ejecutivo del IES. ESPACIO ABIERTO