CARTAS: ADVERTENCIAS QUE NO SE PUEDEN POSTERGAR
CARTAS: ADVERTENCIAS QUE NO SE PUEDEN POSTERGAR SEÑOR DIRECTOR: Faltando una semana para conocer los datos del cierre fiscal 2025 y a la espera del próximo IFP, las cifras de ejecución fiscal a noviembre ya confirman un escenario largamente advertido: los ingresos no cumplieron las proyecciones y los esfuerzos de contención del gasto no fueron suficientes. Resultado de ello, tercer incumplimiento consecutivo de la regla fiscal y riesgos de financiamiento. Aunque hablamos del año pasado, la preocupación se traslada al presente y debiera ser parte central de las definiciones en materia de política fiscal.
El punto de partida es complejo cuando los ingresos de 2025 podrían ubicarse más de US$2.000 millones por debajo de lo proyectado, tensionando aún más el balance fiscal, que con segumás el balance fiscal, que con seguridad superará el 3% del PIB. A este escenario se suman presiones relevantes por el lado del gasto. El reajuste del sector público, cuyo financiamiento aún genera interrogantes, representará más de US$800 millones adicionales, según ha advertido el CFA. La actualización de cifras de febrero constituirá una oportunidad para sincerar el estado de la hacienda pública. Más allá de los números coyunturales, lo que está sobre la mesa es la institucionalidad fiscal. Persistir en supuestos excesivamente optimistas, sin ajustes oportunos cuando los escenarios cambian, debilita la regla fiscal y limita el margen de acción de las próximas administraciones. Cristina Torres Delgado Directora Centro de Políticas Públicas Facultad Economía, Negocios y Gobierno, U. San Sebastián Gobierno, U.
San Sebastián LA DC Y EL VALOR DE LA DELIBERACIÓN PÚBLICA SEÑOR DIRECTOR: En recientes declaraciones públicas, tanto la excandidata presidencial Evelyn Matthei como la senadora electa Vanessa Kaiser han recurrido a la Democracia Cristiana (DC) como un supuesto ejemplo negativo, aludiendo a una crisis de identidad o a prácticas de "cuoteo" político. Resulta llamativo que sectores que hoy se identifican con posiciones radicales y conservadoras pretendan erigirse como jueces morales de un partido que ha sido un pilar relevante de la estabilidad democrática de Chile.
La Democracia Cristiana no representa aquello que "no se debe ser". Por el contrario, encarna una tradición política que ha contribuido de manera decisiva a la construcción democrática del país, a la ampliación de derechos sociales y a la defensa del pluralismo en momentos críticos de nuestra historia. Su legado se asocia a la búsqueda del bien común, al fortalecimiento institucional y a la convicción de que el progreso social se alcanza mediante acuerdos amplios y responsables. Frente a visiones que exaltan la rigidez ideológica o la confrontación permanente, la DC ha comprendido que la política democrática exige diálogo, gradualidad y disposición al consenso. En este marco, gobernar, participar del Estado y asumir responsabilidades públicas no es oportunismo, sino una expresión concreta de compromiso con el país y, especialmente, con los sectores más vulnerables. La democracia se fortalece cuando el debate público se funda en el respeto, la memoria histórica y la deliberación argumentada, y se debilita cuando se recurre a desca. - -