Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL
Guerra en Irán entra en nueva fase tras ataques a infraestructura energética
Guerra en Irán entra en nueva fase tras ataques a infraestructura energética El Presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que la guerra contra Irán está “prácticamente terminada”, pero lo cierto es que la ampliación de la ofensiva israelí para incorporar a la infraestructura energética civil dentro del territorio, y los ataques de Teherán a plantas desalinizadoras, marcan una nueva fase del conflicto.
Los ataques alcanzaron en los últimos días depósitos de combustible y terminales de almacenamiento, en un giro que marca distancia respecto de la etapa inicial de la campaña, centrada en mandos militares, bases de misiles y otras capacidades estratégicas del régimen.
Hasta ahora, la operación israelí, apoyada por Estados Unidos, podía leerse principalmente como una campaña destinada a reducir la capacidad de respuesta de Teherán en el plano militar, pero el paso hacia instalaciones energéticas sugiere una lógica más amplia de presión, orientada a debilitar la estabilidad interna del régimen y a elevar el costo doméstico de la guerra, según analistas.
Ese punto es subrayado por Ali Alfoneh, analista sénior del Arab Gulf States Institute en Washington, quien observa que Israel y Estados Unidos “parecen estar distinguiendo” entre la infraestructura petrolera doméstica y las instalaciones de exportación que abastecen los mercados internacionales.
“Las primeras han sido atacadas para debilitar y desestabilizar al régimen, mientras las segundas en gran medida han sido evitadas, presumiblemente para impedir un mayor aumento de los precios globales del petróleo que pueda dañar la economía mundial”, sostiene, junto con destacar que esa distinción no existe para Irán. Refinerías y plantas desalinizadoras: los nuevos objetivos Teherán ha sido acusado de atacar refinerías y otros activos energéticos en el Golfo Pérsico, al tiempo que ha intensificado la presión sobre rutas estratégicas de transporte marítimo.
En paralelo, la atención internacional se ha concentrado otra vez en el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte sustantiva del petróleo y del gas que sale del Golfo hacia Asia, Europa y otros destinos. Cualquier interrupción, restricción o amenaza sostenida sobre esa ruta tiene efectos inmediatos en los precios que se mostraron volátiles ayer y en la evaluación del riesgo geopolítico. La ampliación del conflicto hacia infraestructura crítica no se limita al ámbito del petróleo. Bahréin afirmó el domingo que drones iraníes causaron daños materiales en plantas desalinizadoras, en lo que describió como los primeros incidentes de ese tipo desde el inicio de la guerra. El episodio añade un elemento nuevo a la escalada, porque introduce la afectación de instalaciones vinculadas directamente al suministro de agua potable. En varios países del Golfo, la desalinización es un componente central del abastecimiento doméstico, del funcionamiento urbano y de la actividad económica.
En ese mismo país, la principal empresa energética, Bapco Energies, que opera la única refinería n Soldados y comandantes muertos del país, declaró ayer la fuerza mayor en sus operaciones, tras un ataque contra esas instalaciones.
El domingo, en tanto, Irán dijo que un ataque de EE.UU. golpeó a una planta desalinizadora, afectando el suministro de agua para 30 pueblos, y lo llamó “un movimiento peligroso, con graves consecuencias”. El impacto económico de la ofensiva La dimensión económica de esta nueva fase aparece entre sus consecuencias más visibles.
Los ataques cruzados sobre infraestructura energética han contriEl portavoz del Ejército de Israel, Effie Defrin, dijo que la fuerza aérea ha matado a más de 1.900 soldados y comandantes iraníes desde el inicio de la guerra hace una semana.
Además, aseguró que también “se han completado una serie de ataques contra seis aeródromos militares” en Irán, que dañaron “las capacidades de armamento” no solo de Teherán sino que también “de los representantes terroristas en todo Oriente Próximo”. “Quiero reiterar que la amenaza aún existe. Nuestro sistema de defensa es el mejor del mundo, pero la defensa no es hermética”, indicó. buido a elevar los precios del crudo y a intensificar la incertidumbre sobre la continuidad del suministro.
La reacción de los mercados no depende solo del daño material ya producido, sino también de la posibilidad de que los ataques continúen y alcancen instalaciones de mayor escala o de mayor relevancia para la exportación. A ello se suma la preocupación por el efecto que una prolongación de la c r i s i s t e n d r í a sobre la actividad económica internacional.
Según organismos internacionales y analistas del mercado energético, un alza sostenida en los precios de la energía presionaría los costos del transporte y de la producción industrial, además de encarecer el costo de vida de los consumidores, en particular en las economías importadoras. La posición de Estados Unidos frente a esta ampliación de blancos también ha concitado atención.
Axios reportó que funcionarios estadounidenses expresaron malestar por la magnitud de los ataques israelíes contra depósitos de combustible en Irán, debido a su eventual impacto sobre los mercados de energía y a l r i e s g o d e que el efecto político dentro de I r á n t e r m i n e siendo el contrario al buscado. Washington no h a e n t r e g a d o una declaración pública detallada en el mismo sentido.
Fuera del plano económico, los ataques a infraestructura amenazan con ampliar aún más el conflicto: Arabia Saudita dijo a Teherán que si los ataques iraníes hacia el reino y, especialmente, su sector energético continúan, Riad respondería, según reportó Reuters.
Líbano ya está involucrado en el conflicto, después de que Hezbolá lanzara la semana pasada cohetes y drones contra Israel, lo que gatilló una campaña de ese país contra la milicia proiraní que ya ha dejado más de 400 muertos, de acuerdo al Ministerio de Salud libanés. De aumentar la tensión y sumarse nuevos frentes de batalla, nada impide que haya nuevos blancos de infraestructura civil no vinculados a la energía. “Las instalaciones de exportación de petróleo de Irán parecen ser una de las pocas categorías de objetivos que Israel probablemente bajo presión de Estados Unidos se ha abstenido hasta ahora de atacar. Desde la perspectiva israelí, gran parte de lo demás se considera un objetivo válido”, sostuvo Alfoneh.
Los ataques recientes a infraestructura tanto de Israel como de Irán, sin embargo, podrían tensar la disposición a cruzar esa “línea roja”, ante la atenta mirada de Washington y de las capitales del Golfo frente a la posibilidad de que los blancos militares dejen de ser el principal foco del conflicto. “TOMAR EL CONTROL” DEL ESTRECHO En entrevista con CBS, Trump amenazó a Irán si intentaba cerrar el estrecho de Ormuz y explicó que estaba “pensando en tomar el control” de esa zona. Autor: NICOLÁS GARCÍA DE VAL. Israel comenzó a centrarse en depósitos de combustible en lugar de mandos militares, mientras que Teherán ha golpeado a plantas desalinizadoras en países vecinos, como Bahréin.
Giro con respecto a las etapas iniciales: “TOMAR EL CONTROL” DEL ESTRECHO En entrevista con CBS, Trump amenazó a Irán si intentaba cerrar el estrecho de Ormuz y explicó que estaba “pensando en tomar el control” de esa zona. LA REFINERÍA DE PETRÓLEO de Shahran fue una de las que recibió ataques israelíes en Teherán.