Columnas de Opinión: Sólo seis meses de gobierno
Columnas de Opinión: Sólo seis meses de gobierno avier Cercas publicó en J 2009 "Anatomía de un Instante", su interesante análisis del intento de golpe de Estado en España el 23 de febrero de 1981.
Entre las muchas virtudes de este libro está su capacidad de sintetizar todo el contenido y todo el dramatismo de ese episodio en un instante: aquel en que los guardias civiles disparan sus armas en el Congreso de los Diputados y todos los que están presentes se arrojan al suelo debajo de sus asientos. .. menos tres personas: el presidente del gobierno Adolfo Suárez, su vicepresidente el general Gutiérrez Mellado y el dirigente comunista Santiago Carrillo. Así, el libro se constituye en una magistral demostración de que, en política, a veces toda una vida, toda una intención o toda una voluntad puede expresarse en apenas un instante. Y todo el tiempo restante es otra cosa, apenas un complemento incapaz de volver a mostrar con igual nitidez y sinceridad la verdadera intención y voluntad de un actor político. Hoy, cuando apenas faltan horas para que termine la existencia formal de la administración del Presidente Gabriel Boric, cabe preguntarse cuál fue ese momento para su Gobierno. Cuánto tiempo pudo expresar con total transparencia sus verdaderas intenciones, su verdadera voluntad y vocación. Cuánto tiempo duró en realidad siendo él mismo.
HASTA EL 4 DE SEPTIEMBRE Y yo creo que ese Gobierno duró exactamente ciento setenta y siete días, entre el 11 de marzo y el 4 de septiembre de 2022, esto es el tiempo que medió entre el día que se instaló y el que un plebiscito determinó la suerte del proyecto de Constitución que elaboró la Convención Constitucional. Durante ese semestre, ellos vivieron en estado de espera activa. No gobernaban: aguardaban.
Su programa, las reformas estructurales, la promesa de "transformaciones profundas", la convicción de que iban a convertir a Chile en la "tumba del neoliberalismo", que habían desplegado para alcanzar La Moneda estaban en suspenso, condicionadas a la aprobación de una nueva Constitución que cambiaría las reglas del juego. Y fue durante esa espera Hardy Knittel V.
Analista político que se hizo presente también su verdadero "yo". Fue el período en que el Presidente y sus ministros se mostraron tal cuales eran y exhibieron su concepción del mundo y sus verdaderas y profundas aspiraciones para Chile.
Fue el tiempo en que los ministros hablaban más del texto constitucional que habría de plebiscitarse que de sus carteras; las vocerías parecían arengas de campaña y todas las señales indicaban que lo urgente no era gestionar el presente sino preparar el terreno para el día después del plebiscito.
Eran los días en que Antonia Urrejola, la ministra de Relaciones Exteriores (¿ se acuerdan de ella?), hablaba de llevar a la práctica una "diplomacia turquesa" e Izkia Siches, la ministra del Interior, pretendía visitar Temucuicui para inaugurar una nueva relación con el conflicto en La Araucania y era recibida a balazos por aquellos a los que creía interpretar y pretendía representar. SEPTIEMBRE DE 2022 Pero el 4 de septiembre todo se derrumbó para ellos. El texto constitucional fue rechazado por una mayoría abrumadoramente amplia y transversal y con ese resultado no sólo cayó una propuesta normativa: cayó el eje articulador del Gobierno. Desapareció su ánimo inspiradora y sin eso desapareció el propio Gobierno. Lo que sigue es historia. La ministra del Interior fue reemplazada inmediatamente y algo después la ministra de Relaciones Exteriores.
La "izquierda socialista", uno de los enemigos a vencer, los portadores de una moral inferior al decir de Giorgio Jackson, se hicieron cargo de los ministerios más importantes: Interior, RR.EE., Hacienda, Secretaría General de la Presidencia. Personas con experiencia administrativa y un verdadero conocimiento de Chile y el mundo reemplazaron a quienes, durante esos primeros seis meses, habían expresado el genuino sentir del Gobierno que pretendió encabezar Gabriel Boric.
Ceder el control de piezas claves de la administración a la "izquierda democrática" fue quizás la mejor decisión de Gabriel Boric como gobernante, porque ni en ese momento ni ahora alguien podría imaginarse a una política con la experiencia de Carolina Tohá pensando en ir a abrazar a los comuneros de Temucuicui, o a un caballero diplomático como Alberto Van Klaveren hablando de "política turquesa". A partir de ese momento esa izquierda antes vilipendiada aportó la madurez que se necesitaba para administrar sin mayores ambiciones lo ya existente, mientas Boric caía en una seguidilla de chambonadas -por alguna misteriosa razón casi siempre en el ámbito de las relaciones internacionalesque competían en intensidad y frecuencia con las de sus compañeros.
A una metida de pata del Presidente que criticaba la ausencia en una reunión internacional de un representante de Estados Unidos que estaba sentado a su lado, seguía la renuncia de Giorgio Jackson a su ministerio incapaz de resistir el escándalo de la asignación de recursos públicos a organizaciones vinculadas con el oficialismo.
FUNDACIONES A la decisión del Presidente de no recibir las credenciales del embajador de Israel seguía el juicio penal a militantes de su partido por el uso delictivo de dineros públicos que llegaban con generosidad a sus fundaciones. Cierto que este otro GobierBLICA DE REPI no, no el original de Gabriel Boric, mostró en sus primeros seis meses, realizaciones. Pero fueron logros ni siquiera emparentados con aquellos que se proponía aquel novel Presidente. Y los alcanzó asociado con la oposición y, paradoja de paradojas, a pesar del rechazo de sus socios originales del Partido Comunista y el Frente Amplio.
Fue lo que ocurrió con la reforma del sistema de pensiones cuyo formato final se acercó más a lo propuesto por la administración de Sebastián Piñera -en realidad resultó menos reformadora que la propuesta por él-y con las leyes relativas a la seguridad pública en donde iniciativas que respondían a una demanda ciudadana creciente debieron contar con votos opositores mientras parte del oficialismo se desmarcaba o votaba en contra. De ese modo, lo que se presentó como un ciclo transformador terminó convertido en un ejercicio de administración compartida y con una oposición que pasó de adversario estructural a socio táctico imprescindible.
Y así, en el momento que usted lee estas líneas está concluyendo esa micro-saga presidencial: un Gobierno que apostó todo al "sí se puede" y acabó aceptando el "la verdad es que no puedo". Por ello Boric probablemente será recordado como el Presidente que esperó más que gobernó, que perdió su proyecto antes de comenzar a gobernar y que, en vez de escribir un capítulo de la historia sólo hizo una anotación a pie de página: el de ser un mini gobierno de seis meses. 03. "CEDER EL CONTROL DE PIEZAS CLAVES DE LA ADMINISTRACIÓN A LA "IZQUIERDA DEMOCRÁTICA" FUE QUIZÁS LA MEJOR DECISIÓN DE GABRIEL BORIC COMO GOBERNANTE", DESTACA KNITTEL.