El futuro de la Reserva Federal está en riesgo tras los ataques de Trump
El futuro de la Reserva Federal está en riesgo tras los ataques de Trump 13 La Segunda jueves 28 agosto 2025 © THE FINANCIAL TIMES LIMITED 2020. ALL RIGHTS RESERVED. NOT TO BE REDISTRIBUTED, COPIED OR MODIFIED IN ANYWAY. L a decisión de Donald Trump de despedir a la gobernadora de la Reserva Federal (Fed), Lisa Cook, es un momento crucial. Es la señal de que el presidente estadounidense ha pasado de los desagradables insultos a la Fed a un ataque total a la independencia del banco central. Hay sobradas razones para temer por la supervivencia de un pilar clave de la estabilidad económica estadounidense y mundial. Es importante ver el bosque detrás de los árboles en este caso. Que no nos distraigan las preguntas detalladas sobre las solicitudes de hipoteca de Cook, de las que sólo conocemos una historia incompleta y parcial. Lo que estamos presenciando es una fría y calculada demostración de intenciones para garantizar que la Fed se pliegue a la visión del presidente sobre cómo dirigir la economía estadounidense.
La primera pregunta es por qué una persona de los siete miembros de la junta de la Reserva Federal es tan importante cuando hay 12 miembros con derecho a voto en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), encargado de fijar las tasas de interés. Esto es más sencillo de lo que parece. Si Cook abandona la Fed, Trump tendrá una mayoría de designados en la junta de la Fed. En su última administración eligió a Christopher Waller y Michelle Bowman, y ha nominado a Stephen Miran para ocupar la vacante que dejó a principios de mes la dimisión de Adriana Kugler. Waller y Bowman ya disintieron de la decisión mayoritaria de la reunión de julio del FOMC de mantener las tasas de interés. No funciona si hay políticos Se supone que los gobernadores de la Fed deben dejar la política a un lado cuando entran en el Edificio Eccles, que alberga las oficinas principales de la Fed. La institución no funciona con normalidad si hay agentes partidistas en la junta y ésa parece ser la intención del presidente.
A diferencia de los gobernadores de la Fed, los otros cinco miembros del FOMC son presidentes regionales de la Fed y no son nombrados por el presidente ni confirmados por el Congreso (y pueden ser reemplazados por los gobernadores de la Fed). Esto los coloca en una posición constitucional legalmente difícil si se unieran a una minoría de miembros de la junta de la Fed para votar en contra de la mayoría del consejo sobre las tasas de interés.
Según el exgobernador de la Fed y ahora profesor Dan Tarullo, de la Facultad de Derecho de Harvard, la mayoría de la junta podría despedirlos en última instancia, lo que garantiza que una mayoría en la junta pudiera imponerse a la hora de fijar la política monetaria. El año pasado escribió que un escenario así "no sería forma de dirigir un banco central". Añadió: "El drama del personal del FOMC consumiría los mercados financieros. La proyección de un fundamento institucional sólido, en la que los bancos centrales basan su credibilidad, se vería socavada al menos durante un tiempo". Eso es cierto, pero es el método de Trump. Si Cook se va, pocos miembros del FOMC pueden sentirse seguros. Una batalla larga Por supuesto, Cook puede impugnar su despido ante las cortes estadounidenses y ha prometido hacerlo. A juzgar por la suerte que han corrido casos similares ante la justicia, esta batalla promete ser larga.
Otros responsables de organismos no partidistas, como Gwynne Wilcox, a quien Trump destituyó como miembro de la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB, por sus siglas en inglés) en enero, tienen sus casos aún en las cortes, pero no se les permite ejercer hasta que las decisiones sean definitivas.
Las cortes inferiores los restituyeron alegando que las acciones del presidente habían sido ilegales, pero la Corte Suprema dijo en última instancia que quería que se escucharan los argumentos y que, mientras tanto, se perjudicaría más al presidente si seguían en el cargo que el daño que se harían a sí mismos o a sus instituciones si mantenían al margen. No sabemos si ésta será la vía judicial que seguirá el caso de Cook, pero es una expectativa inicial razonable.
En última instancia, los defensores de la independencia de la Reserva Federal dependerán de la Corte Suprema, que ha establecido un patrón de ver más valor en un poder ejecutivo fuerte que en los controles y equilibrios. A los mercados financieros no les gustan mucho las medidas de Trump, pero no hay señales del tipo de colapso que probablemente haga que el presidente dé marcha atrás. Mientras esperamos a que el proceso judicial resuelva las cuestiones, hay pocas dudas de que el camino de menor resistencia de la Fed es inclinar los argumentos económicos hacia las creencias del presidente.
El presidente de la Fed, Jay Powell, ya ha indicado que la Fed recortará las tasas en septiembre, mucho antes de que se resuelva la tensión entre la inflación y los riesgos del mercado laboral, y podemos esperar que la Fed siga adoptando una postura conciliadora. No se trata de un final absoluto de la independencia, sino de una lenta desaparición en la que aumentan los riesgos para la inflación estadounidense. Las tasas bajarán, los mercados podrían estar más contentos durante un tiempo, pero los riesgos aumentan. Y cuando se produzca la próxima crisis financiera, el mundo extrañará una Fed totalmente independiente, dispuesta a prestarle dólares al mundo cuando éstos escaseen. No se puede garantizar que la Fed siga adoptando esas medidas si Trump es quien da las órdenes. El caso de una gobernadora de la Fed no es tan significativo por sí solo. Pero no es exagerado decir que la independencia de la Fed y su papel en el sistema financiero internacional podrían depender del destino de Cook y de su experiencia con los jueces estadounidenses. Deberíamos desearle lo mejor.
La FED en la mira del magnate El futuro de la Reserva Federal está en riesgo tras los ataques de Trump El banco central estadounidense no funciona bien si un Presidente puede doblegarlo a su voluntad. Chris Giles/Financial Times.