Editorial: Áreas Silvestres Protegidas
Editorial: Áreas Silvestres Protegidas hile es un país de contrastes geográficos extraordinarios, desde los bosques templados y los fiordos de la Patagonia hasta los desiertos costeros y humedales urbanizados.
Para preservar este C patrimonio natural, que está plenamente expresado en sus ecosistemas, especies y servicios ambientales, contamos con un sistema de áreas protegidas que, por ley, tiene la misión de conservar la diversidad biológica de nuestro territorio.
Este sistema, históricamente conocido como Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (Snaspe) y ahora complementado por la Ley Nº21.600 que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, incluye categorías como parques nacionales, reservas nacionales, monumentos naturales y otras figuras de protección integral.
Estas áreas no son meros paisajes bonitos para postales o selfies, si no que son células vivas del patrimonio natural chileno, nodos de biodiversidad que mantienen procesos ecológicos esenciales, funciones que sostienen tanto la vida silvestre como el bienestar humano. Asimismo, su valor educativo y científico es incalculable: constituyen aulas naturales donde aprender sobre la evolución, los ciclos de vida de las especies, y los efectos del cambio climático en tiempo real. Sin embargo, no basta con declarar áreas como protegidas en el papel, ya que su integridad depende de un respeto ciudadano y un cumplimiento estricto de la normativa vigente.
Lamentablemente, en los últimos años hemos sido testigos de videos e imágenes difundidos en redes sociales que muestran comportamientos irresponsables dentro de áreas protegidas, algunos de ellos en días recientes con denuncias concretas de quienes los observaron.
La protección efectiva de áreas naturales no ocurre solo con cercos o señales, si queremos que quienes hoy son niños o adolescentes lleguen a la adultez con la riqueza natural actual es urgente enseñarles a querer, comprender y defender estos lugares. Falta cumplimiento estricto de la normativa vigente.. No basta con declarar áreas como protegidas en el papel, ya que su integridad depende del respeto ciudadano. E Editorial Falta cumplimiento estricto de la normativa vigente.