Ecosistemas de Aysén
Ecosistemas de Aysén mediancalidad te la retención de sedimentos y nutrientes. Asimismo, cumplen un rol clave como sumideros de carbono, contribuyendo a la reducción de gases de efecto invernadero y a la regulación del clima. Importancia estratégica de los humedales en Aysén La extensa presencia de humedales en la Región de Aysén otorga a estos ecosistemas un valor estratégico a escala territorial.
En particular, las turberas cumplen una función crítica frente al cambio climático, al almacenar grandes volúmenes de carbono en sus suelos orgánicos y regular el régimen hídrico, actuando como reservas naturales de agua en zonas donde la influencia glaciar es limitada o inexistente.
La conservación de estos ambientes resulta fundamental no solo para la estabilidad climática, sino también para la disponibilidad hídrica a largo plazo, especialmente en un escenario marcado por el aumento de temperaturas, la variabilidad de las precipitaciones y el retroceso progresivo de glaciares.
Humedales en áreas protegidas: valor ecológico y bioindicadores Desde el territorio, el jefe del Área La Junta de Conaf, Álvaro D'Amico Najum, destaca la relevancia de los humedales presentes en áreas silvestres protegidas, particularmente en el Parque Nacional Queulat. "Dentro del Parque Nacional Queulat existen diversos humedales de gran relevancia ecológica.
En el sector sur se encuentra la Laguna Los Quetros, una zona baja y permanentemente húmeda que recibe aguas de deshielo provenientes de las montañas, formando un ambiente que alberga fauna característica, como una pareja estable de quetros que da nombre al lugar", explica. Otro humedal destacado corresponde a la zona baja del lago Risopatrón, en el sector Angostura del parque.
Desde una perspectiva geológica, este lago quedó separado del canal de Puyuhuapi por la formación de conos volcánicos, generando una plataforma natural donde hoy se emplaza la localidad, lo que explica la similitud ambiental entre ambos cuerpos de agua.
En este sector se desarrollan bosques de arrayanes y se ha registrado la población más austral y continental conocida de la ranita de Darwin (Rhinoderma darwinii), especie altamente sensible a los cambios ambientales, lo que refuerza el valor de estos humedales como bioindicadores del estado de conservación del ecosistema.
D'Amico agrega que existe una continuidad de valles húmedos que conecta el Parque Nacional Queulat con el Parque Nacional Melimoyu, zonas que reciben aportes de pequeños glaciares en retroceso y que, durante el verano, mantienen condiciones de humedad favorables para la reproducción de anfibios entre los meses de octubre y diciembre. "Desde una perspectiva técnica, los humedales -permanentes o temporalescumplen funciones esenciales: retención y regulación del agua, mejora de su calidad, mitigación de riesgos naturales como aluviones y crecidas, y monitoreo natural de los efectos del cambio climático. Su conservación es clave para la estabilidad ecológica y la seguridad ambiental de los territorios", enfatiza..