Autor: JORGE PEÑA VIAL
Cartas: Kast y la democracia iliberal
Cartas: Kast y la democracia iliberal Señor Director: Agradezco la extensa respuesta de Carlos Peña a mis críticas a su columna del domingo pasado.
Efectivamente, la deriva individualista de las democracias liberales no procede solo de una errónea concepción de la libertad (“our own good is our on way”), sino que se ha visto reforzada por profundas transformaciones sociales, de las que da cuenta la sociología, y que se manifiesta en una creciente anomia y una autonomía relativista y permisiva. La argumentación del columnista rector se funda en una distinción entre una concepción filosófica moral y una cuestión institucional. Si bien se pueden distinguir, en la realidad no cabe separarlas. En todo lo que hacemos se comunica una determinada concepción del bien y de una vida digna de ser vivida.
El Presidente electo, en su campaña, decidió dejar de lado cuestiones a las que adhiere y que considera que son el tejido esencial de la urdimbre de la sociedad (matrimonio, familia), porque hay tareas prioritarias y esos asuntos dividen a los chilenos en posturas irreconciliables. Mostró gran amplitud de criterio al nombrar algunos ministros liberales.
Sin ir más lejos, nombró ministro de la Cultura (nada menos ¡ de la cultura!, en la que siempre ha predominado un izquierdismo progresista) a Undurraga, quien es partidario de la ideología de género, la eutanasia, el aborto, el matrimonio igualitario, adopción homoparental, experimentos “trans”. Es verdad “que la adhesión a las instituciones de una democracia liberal no significa ser liberal en un sentido filosófico moral”, aunque yo preferiría no separarlos.
No me cabe duda de que el ministro Undurraga podrá hacer una gran labor en el ámbito de la cultura, pero si renueva el compromiso que adoptó el 27 de agosto de 2024 con organismos LGBT para promover derechos LGBTIQ+, seguramente le pedirán la renuncia.
Son muchas más cosas las que nos unen a los liberales de derecha (vigorizar la sociedad y recortar los tentáculos del Estado, principio de subsidiariedad, gestión pública privada de universidades, hospitales, carreteras, etc. ) y no les reprocho, como hace el columnista, su mudez cercana a la inconsecuencia. Algunos podrán considerar cándido e ingenuo a Kast; yo valoro su apertura a una sociedad diversa y plural.
Puede estar tranquilo Carlos Peña: Kast no encabezará una frontal batalla cultural, aunque comunicará, sin necesidad de hacerlo expresamente, esas cuestiones cruciales simplemente tomando de la mano a su cónyuge, teniendo una familia numerosa y con una dedicación plena al país. Autor: JORGE PEÑA VIAL.