Autor: JOSÉ SANFUENTES
CARTAS: Da pena Cuba
CARTAS: Da pena Cuba Señor Director: Sesenta y cinco años sometida a bloqueo por los Estados Unidos, sostenido en mayor o menor grado por todos sus gobiernos y ahora llevado al límite de la asfixia económica y humana, por el republicano Donald Trump. Su pecado fue no entender que "América es para los (norte) americanos". Pero también tienen responsabilidades los dirigentes históricos y actuales de la isla. Hasta el día de hoy, las necesidades del pueblo han sido subordinadas a una ideología y liderazgos mesiánicos, con una fatal ausencia de realismo. Terquedad que permanece a pesar de constatar que sus históricos apoyos, Rusia y China, se han convertido al capitalismo y negocian con la potencia occidental repartiéndose el planeta. Rusia se quedará con el Donbás y China recuperará Taiwán. Es claro que Cuba es un daño colateral de esa repartija. Más allá de palabras y gestos de buena crianza, la han abandonado. América Latina quiso entenderse como un continente, pretensión que no ha pasado de ser más que una ilusión.
En un cuadro de grandes bloques territoriales, económicos y humanos, en este lado del mundo cada país es una isla y hace lo que puede para su inserción en un planeta híper globalizado, buscando proteger individualmente sus intereses y agachando la cabeza cuando se percibe algún peligro.
Si ayer hubo algún pudor moral latinoamericano ante agresiones imperiales a los pueblos al sur del Río Grande --también las burguesías eran parte de ese sentimiento--, hoy, la solidaridad ante un pueblo de 11 millones de habitantes, agredido con brutalidad inhumana y sometido al hambre por los Estados Unidos de Trump, no da para más de un millón de dólares, incluso polémicos en el deshumanizado debate político nacional. JOSÉ SANFUENTES Ayuda Señor Director: La mejor ayuda humanitaria a Cuba sería promover la existencia de elecciones con más de un candidato no oficial. Simple. JOSÉ MANUEL SILVA S. Apuntes de verano Señor Director: Desde Villarrica, algunos comentarios. Las contribuciones suben a las nubes y los hoyos en las calles de la ciudad llegan al infierno. Los camiones madereros con cargas que nadie controla destruyen los caminos que tanto ha costado pavimentar. Los cobros de estacionamiento aparecen con valores inusitados y en calles desconocidas. Ahora, la ciudad, aunque repleta, tiene mucho encanto aún con el mal tiempo de este mes. ROBERTO PIRIZ SIMONETTI Viudo de partido Señor Director: Soy militante de Evópoli, y en mis días de verano leo "El Pedestal Vacío", de Cristián Warnken.
Ante la posibilidad de la desaparición de nuestro partido, reflexiono sobre lo positivo que sería que los dirigentes de Amarillos, Demócratas y Evópoli unieran fuerzas, reuniendo a liberales de izquierda y derecha, formando un partido de centro que represente el equilibrio, la mesura, el sentido común, el respeto irrestricto a los derechos humanos, el Estado de Derecho, y también la promoción de derechos sociales. ARTURO GUZMÁN V. Ingeniero comercial Kast y la democracia iliberal Señor Director: Agradezco la extensa respuesta de Carlos Peña a mis críticas a su columna del domingo pasado.
Efectivamente, la deriva individualista de las democracias liberales no procede solo de una errónea concepción de la libertad ("our own good is our on way"), sino que se ha visto reforzada por profundas transformaciones sociales, de las que da cuenta la sociología, y que se manifiesta en una creciente anomia y una autonomía relativista y permisiva. La argumentación del columnista rector se funda en una distinción entre una concepción filosófica moral y una cuestión institucional. Si bien se pueden distinguir, en la realidad no cabe separarlas. En todo lo que hacemos se comunica una determinada concepción del bien y de una vida digna de ser vivida.
El Presidente electo, en su campaña, decidió dejar de lado cuestiones a las que adhiere y que considera que son el tejido esencial de la urdimbre de la sociedad (matrimonio, familia), porque hay tareas prioritarias y esos asuntos dividen a los chilenos en posturas irreconciliables. Mostró gran amplitud de criterio al nombrar algunos ministros liberales.
Sin ir más lejos, nombró ministro de la Cultura (nada menos ¡ de la cultura!, en la que siempre ha predominado un izquierdismo progresista) a Undurraga, quien es partidario de la ideología de género, la eutanasia, el aborto, el matrimonio igualitario, adopción homoparental, experimentos "trans". Es verdad "que la adhesión a las instituciones de una democracia liberal no significa ser liberal en un sentido filosófico moral", aunque yo preferiría no separarlos.
No me cabe duda de que el ministro Undurraga podrá hacer una gran labor en el ámbito de la cultura, pero si renueva el compromiso que adoptó el 27 de agosto de 2024 con organismos LGBT. - - - - -