Leonor en aguas chilenas: Cuando los guardiamarinas del "Elcano" aprenden liderazgo
Leonor en aguas chilenas: Cuando los guardiamarinas del "Elcano" aprenden liderazgo T ras haber navegado por el mar interior de la Isla Grande de Chiloé, el buque escuela español "Juan Sebastián de Elcano" ya cruzó el canal de Chacao y se encontraba ayer frente a Ancud.
Con 76 guardiamarinas a bordo --entre ellos la princesa Leonor de Borbón, heredera de la corona de su país-realiza un crucero de instrucción para los futuros oficiales de esa Armada. "En el `Elcano' se aprende a mandar y a ser mandado", resume el capitán de navío Luis Carreras-Presas, comandante del buque, sobre el trabajo de estos días. Con 97 años de servicio, el bergantín-goleta zarpó desde Punta Arenas el 23 de marzo y tiene previsto recalar en Valparaíso el 4 de abril. Son 12 días en altamar --muchos más que los estrictamente necesarios para unir ambos puertos--, en los que los guardiamarinas avanzaron a la tercera etapa de instrucción: la de responsabilidad.
Superadas las fases de adaptación y aprendizaje, que se cumplieron entre el zarpe del 11 de enero en Cádiz y la estadía en Punta Arenas, detalla Carreras-Presas, en la de responsabilidad los guardiamarinas "repiten las mismas guardias que han hecho hasta ahora, pero adoptando un rol de más relevancia.
Empiezan a asumir el liderazgo de los equipos que trabajan en cada una de las guardias y empezamos a darles más voz y peso a los asesoramientos que me hacen a diario sobre la meteorología, navegación y maniobra". Por eso, cada día, Leonor y sus compañeros deben ofrecerle al comandante un estado de la situación meteorológica, sus proyecciones y propuestas de navegación. Esa asesoría, de hecho, llevó al capitán a descartar el esperado cruce del Cabo de Hornos --"la mar iba a estar brava y el viento fuerte", precisa-y a fijar proa hacia el norte.
El solo hecho de que los cadetes tuviesen que evaluar la opción de ir al último rincón de América fue un aprendizaje, plantea Carreras-Presas: "Permite que los guardiamarinas profundicen muchísimo el conocimiento en el estudio de la meteorología y de la navegación, calculando la derrota, que es al final el camino por el que navegamos los marinos". En esta etapa, precisa el comandante, en su buque "se aprende a mandar y a ser mandado", pues los guardiamarinas van rotando en las distintas guardias, asumiendo responsabilidades, tomando la voz en el puente y dando órdenes de maniobra, de modo que comprendan lo que significa dar instrucciones al personal a su cargo. Pero también, añade, "aquí son mandados, y además hacen todos los trabajos manuales de a bordo.
Trabajan manualmente la maniobra, suben a los palos, aferran las velas, limpian los metales y preparan el barco para las entradas en puerto". Otro desafío a bordo es el de la conectividad, considerando que el crucero mantendrá a jóvenes de entre 19 y 20 años alejados de sus familias por casi seis meses.
Carreras-Presas explica que tienen conexión de internet permanente a bordo, no solo para que la dotación se comunique con sus familias, sino también para enlazar las aulas del buque con profesores o conferenciantes que están en tierra, a miles de kilómetros de distancia.
Tras salir de los canales australes, el "Elcano" dejó de utilizar sus motores y, ya en el Pacífico abierto, desplegó sus velas para avanzar a una velocidad promedio de 5 nudos (unos 10 km/h). De ahí que demoren cerca de dos semanas en arribar a Valparaíso. n Leonor en aguas chilenas: Cuando los guardiamarinas del "Elcano" aprenden liderazgo PRINCESA DE ASTURIAS VIAJA EN EL BUQUE ESCUELA DE LA ARMADA DE ESPAÑA Jóvenes deben asumir responsabilidades y sacar la voz de mando en las guardias, además de asesorar al comandante en meteorología y navegación. La princesa de Asturias y algunos de sus compañeros guardiamarinas trabajan con una carta de los canales australes chilenos mientras navegaban por el Estrecho de Magallanes. EFE En el "Elcano" se aprende a mandar y a ser mandado", dice el capitán Carreras-Presas. ANTONIO VARELA.