Editorial: Coordinación público-privada
Editorial: Coordinación público-privada Los incendios forestales que afectaron durante el fin de semana a las provincias de Biobío y Concepción pusieron a prueba la capacidad de respuesta institucional y privada ante emergencias de gran escala. La coordinación entre brigadistas forestales, Bomberos, Fuerzas Armadas, Carabineros, Policía de Investigaciones y equipos de salud permitió contener focos críticos en Laja, Nacimiento, Penco y Tomé, evitando que la tragedia alcanzara dimensiones aún mayores. Dicha labor merece reconocimiento formal por su impacto directo en la protección de vidas y bienes. El Cuerpo de Bomberos de Los Ángeles mantuvo todas sus compañías bajo acuartelamiento preventivo, asegurando respuesta inmediata en múltiples frentes simultáneos. Los voluntarios enfrentaron emergencias en zonas urbanas y rurales, que incluyeron intervenciones en el sector La Suerte, la localidad de San Carlos de Purén y el apoyo en focos estructurales de gran magnitud. Esta disponibilidad constituye el núcleo de la primera línea de defensa ante incendios en la provincia. Las brigadas forestales privadas desplegaron recursos significativos para enfrentar los focos en terreno. CMPC operó con 200 brigadistas y 18 aeronaves, seis aviones cisterna y cuatro helicópteros medianos, concentrados principalmente en Laja, Los Ángeles y Nacimiento. La Cámara Chilena de la Construcción aportó maquinaria y equipos que reforzaron las labores iniciales de control, coordinando con el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres y autoridades comunales. El Destacamento de Montaña Los Ángeles implementó patrullajes intensificados en las comunas críticas de Laja y Nacimiento, sin descuidar la vigilancia en Mulchén y Antuco. Este despliegue bajo el marco del estado de excepción constitucional de emergencia permitió proteger rutas principales, colaborar con el sistema de riesgo y desastre, y apoyar la detección de posibles focos intencionales. La presencia militar y policial contribuyó a mantener el orden y facilitar las operaciones de evacuación cuando fue necesario. La coordinación entre el sector público y privado demostró ser el factor determinante para enfrentar una emergencia de esta magnitud.
Los recursos aéreos y terrestres del sector forestal complementaron la capacidad operativa de la Corporación Nacional Forestal y Bomberos, mientras que la maquinaria del sector de la construcción aportó capacidades específicas para cortafuegos y apertura de accesos. La labor de los equipos de emergencia en esta jornada evitó que la situación alcanzara proporciones aún mayores. El esfuerzo sostenido durante días, bajo condiciones de viento, altas temperaturas y zonas de difícil acceso, permitió ganar terreno progresivamente sobre los focos activos. Este resultado no minimiza la gravedad de las pérdidas materiales ni humanas registradas, pero confirma que la capacidad de respuesta institucional y privada es efectiva cuando opera de manera coordinada..