Editorial: Cultura preventiva
Editorial: Cultura preventiva Los incendios forestales que afectan a las regiones del y los días con condiciones extremas han configurado Biobío y Nuble desde el fin de semana exponen una vez más un escenario donde la prevención debe dejar de ser una campaña estacional para convertirse en una política territorial permanente. Esto implica que el Estado, especialmente a nivel local, debe articularse con las unidades vecinales y fortalecer la regulación del uso de suelo en zonas de interfaz. la fragilidad de nuestras ciudades. Académicos especializados en análisis de riesgo sostienen que Chile necesita avanzar hacia una cultura de prevención tan sólida como la que existe frente a los terremotos. Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres plantean que la reacción ciudadana debe ser automática ante la percepción del riesgo, sin esperar alertas tecnológicas que pueden fallar. El problema central no es la falta de recursos para combatir el fuego, sino la ausencia de una política territorial permanente que incorpore el riesgo como variable central del desarrollo urbano. La región del Biobío mantiene actualmente más de 40 focos activos, varios de ellos reactivados en comunas como Los Ángeles y Quilleco.
Especialistas en reducción de riesgos señalan que los incendios forestales se han convertido en el principal riesgo socionatural para ciudades como Concepción, especialmente por la cercanía entre zonas urbanas y áreas con alta carga de vegetación. Este escenario no es producto del azar, sino de décadas de expansión urbana sin criterios claros de planificación que consideren la interfaz urbano-rural como zona de alto riesgo. Investigadores en desastres socionaturales explican que la crisis climática genera condiciones más favorables para que los incendios comiencen y se propaguen con velocidad. Las sequías, las olas de calor más tempranas La planificación territorial, cuando existe, carece de articulación efectiva entre políticas de vivienda, ordenamiento territorial y gestión del riesgo. Planes reguladores comunales desactualizados, ausencia de instrumentos metropolitanos en zonas que ya funcionan como tales, y débil coordinación generan condiciones donde se construye donde no se debiera y como no se debiera. Académicos enfatizan que los planes comunales y regionales deben incorporar el manejo de vegetación que reduzca la propagación del fuego, promover heterogeneidad de especies y actualizar estos instrumentos de manera permanente. La región del Biobío cuenta con ventajas significativas en capacidad de respuesta. Cerca del 70% de la fuerza de combate proviene del sector forestal privado, que opera de forma integrada con recursos públicos. Esta coordinación público-privada ha permitido enfrentar emergencias complejas con recursos terrestres y aéreos que sitúan a la región como la mejor equipada del país para combate de incendios. Sin embargo, ninguna capacidad de respuesta es suficiente si no se trabaja simultáneamente en prevención estructural..