Autor: Marcela Mercado, gestora cultural
Columnas de Opinión: "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero
Columnas de Opinión: "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero iempre, nunca, palabras absolutas que no podemos comprender siendo como somos pequeñas criaturas atrapadas en nuestro pequeño tiempo. ¿ No jugaste, en la niñez, a intentar imaginar la eternidad? ¿ La infinitud desplegándose delante de ti como una cinta azul mareante e interminable? Eso es lo primero que te golpea en un duelo: la incapacidad de pensarlo y de admitirlo.
Simplemente la idea no te cabe en la cabeza. ¿ Pero cómo es posible que no esté? Esa persona que tanto espacio ocupaba en el mundo, ¿dónde se ha metido? El cerebro no puede comprender que haya desaparecido para siempre. ¿ Y qué demonios es siempre? Es un concepto inhumano. Quiero decir que está fuera de nuestra posibilidad de entendimiento.
Pero cómo, ¿no voy a verlo más? ¿ Ni hoy, ni mañana, ni pasado, ni dentro de un año? Es una realidad inconcebible que la mente rechaza: no verlo nunca más es un mal chiste, una idea ridícula. "A veces [tengo] la idea ridícula de que todo esto es una ilusión y que vas a volver. ¿ No tuve ayer, al oír cerrarse la "S puerta, la idea absurda de que eras tú?” "La ridícula idea de no volver a verte", uno de los libros más singulares y conmovedores de la reconocida escritora Rosa Montero, fue publicado el año 2013 y se trata de un texto que nace del impacto que produjo en la autora la experiencia devastadora de la muerte de su compañero y el encuentro con el diario de Marie Curie, escrito tras la muerte de Pierre Curie, cuyo cuaderno, sobrio, casi clínico, le es entregado a la escritora para su lectura.
Las palabras de Marie Curie impactan a Montero por su desnudez emocional ante el duelo y de este modo, lo que en principio iba a ser un prólogo de parte de nuestra autora, terminó convirtiéndose en una obra que desborda cualquier clasificación sencilla, pues encontramos, simultáneamente, una biografía fragmentaria, un ensayo íntimo, un cuaderno de duelo y una reflexión sobre la condición femenina. Lo que hace Rosa Montero es que no se limita a narrar la vida de Marie Curie ni tampoco a contar su propia pérdida. Lo que logra, entonces, es establecer entre ambas una conversación transversal, un espacio donde dos mujeres separadas temporalmente por casi 100 años, se reconocen en la experiencia devastadora de la ausencia. La fuerza del texto reside en su negativa a la solemnidad: el duelo no aparece envuelto en retórica funeraria ni en consuelo religioso. Por el contrario, se presenta como una fractura cognitiva.
El cerebro, insiste la autora, no logra procesar el "nunca". La muerte no es solo la desaparición física del otro, sino la implosión del sentido compartido: el mundo continúa, pero lo hace con una grieta estructural. Desde el punto de vista formal, Rosa Montero construye un artefacto literario discontinuo: incorpora fragmentos del diario de Marie Curie, datos históricos, reflexiones personales, etiquetas temáticas que interrumpen la linealidad. Esta fragmentación no es un capricho estilístico, lo que logra es representar la lógica mental del duelo, donde los pensamientos no avanzan de modo ordenado, sino en formas espirales, con regresos y asociaciones inesperadas. La figura de Marie Curie cumple una función doble. Por una parte, permite revisar la trayectoria de una científica excepcional, doble Premio Nobel, que debió enfrentar no solo el escepticismo académico, sino también la hostilidad moral de su época. Por otra parte, la pérdida relatada en el diario de la científica permite un espejo donde la autora observa su propia herida. Curie, descrita en su diario como devastada, pero disciplinada, continúa trabajando mientras el dolor la atraviesa. Esa imagen de resistencia silenciosa se convierte en un punto de apoyo para Montero. El libro también despliega una reflexión sobre el amor entendido como experiencia radical. No hay sentimentalismo en su planteamiento. Amar implica aceptar la vulnerabilidad absoluta. En este escenario, el duelo no es un accidente trágico, sino más bien la consecuencia inevitable de haber compartido una vida con intensidad. En ese sentido, la "ridícula idea" del título no es un gesto de ingenuidad, sino la expresión honesta de la mente humana que se rebela contra la desaparición. Por otra parte, Rosa Montero examina la invisibilización histórica de las mujeres en la ciencia y la cultura, pero evita convertir el libro en un panfleto. La reivindicación surge, más bien, de la narración misma: de la constatación de que las mujeres han debido sostener su talento en contextos adversos, combinando genialidad, maternidad, precariedad y prejuicio.
El libro está escrito con una prosa clara, directa, desprovista de todo artilugio, por el contrario, su mayor virtud es la honestidad emocional e intelectual de una autora que no pretende ofrecer lecciones sobre cómo atravesar el duelo, sino que se limita a pensar en voz alta, a registrar la oscilación entre incredulidad y aceptación, entre la risa y el desconsuelo.
En tiempos en que la muerte suele banalizarse o convertirse en espectáculo, La ridícula idea de no volver a verte propone un gesto distinto: detenerse a examinar el lenguaje con el que intentamos comprenderla. ¿ Qué significa "para siempre"? ¿ Cómo se incorpora la ausencia al tejido de la vida cotidiana? La respuesta no es tranquilizadora. La herida no desaparece, sino que se integra. Quizás esa sea la enseñanza más profunda del libro, que no se trata de superar la pérdida, sino que de enfrentarse a una idea inasimilable y aprender a convivir con ella. La escritura se transforma entonces en un acto de resistencia: ordenar el caos interior, dar forma a lo incomprensible, sostener la memoria como un territorio habitable. Al cerrar el volumen, el lector comprende que la literatura no resuelve el duelo, pero lo ilumina. Y en esa iluminación hay una forma de consuelo: saber que la experiencia de la pérdida, por devastadora que sea, nos vincula con una comunidad humana más amplia. Pensar el "nunca" sigue siendo imposible. Pero leerlo, en la voz lúcida y valiente de Rosa Montero, lo vuelve al menos pronunciable. Y en ese gesto mínimo, profundamente humano, reside la potencia perdurable de este libro. A la amada memoria de Marko Franasovic Bojanovic (QDDG). 03 "La fuerza del texto reside en su negativa a la solemnidad: el duelo no aparece envuelto en retórica funeraria ni en consuelo religioso.
Por el contrario, se presenta como una fractura cognitiva". Autor: Marcela Mercado, gestora cultural. "La fuerza del texto reside en su negativa a la solemnidad: el duelo no aparece envuelto en retórica funeraria ni en consuelo religioso. Por el contrario, se presenta como una fractura cognitiva".