CARTAS: Comisión para la Paz y Entendimiento
CARTAS: Comisión para la Paz y Entendimiento Señor Director: Uno de los grandes desafíos de la interculturalidad es la creación de confianzas. Para ello es importante no solo un discurso, sino mecanismos para llevarlo a la práctica y el compromiso individual de las personas que encabezan programas, proyectos o comisiones.
Con más de diez años de implementación de políticas interculturales, la clase política debería a lo menos partir del principio de que cuando se convoca a dialogar a miembros de los pueblos originarios se deben concluir los procesos que se inician.
En ese contexto, la decisión de Víctor Ramos, quien encabezó hasta la semana pasada la Comisión para la Paz y Entendimiento, es un retroceso para lograr llegar a un diálogo fructífero con el pueblo mapuche, debido al clásico error de quienes convocan a nombre de la interculturalidad a las personas de pueblos originarios: no concluyen los procesos que se inician y debilitan las confianzas de quienes participan.
En una dimensión complementaria, queda la sensación, como ocurre con otros actores políticos que participan en comisiones o temas étnicos, que son usados para ascender en sus carreras políticas antes que un genuino deseo de resolver un problema político que se arrastra desde el retorno a la democracia. Quedan pocas semanas para que concluya la Comisión convocada por el Presidente Gabriel Boric.
Si tuviese en este momento la piedra azul con la que Kallfukurra se comunicaba con el futuro, me atrevería a sostener que la Comisión se desmorona, lentamente, por distintas razones, pero una me parece clave: los procesos se terminan por quienes los convocan, porque de eso depende la creación de confianzas con los pueblos originarios. De eso trata la interculturalidad. FERNANDO PAIRICAN Historiador y académico de la Escuela de Antropología UC.