EDITORIAL: Acumulación de problemas en Santiago
Acumulación de problemas en Santiago El camino de solución parte por una postura de inclaudicable apego a las reglas. Apoco de asumir, el nuevo alcalde de Santiago, Mario Desbordes, ha podido constatar la acumulación de problemas que el municipio arrastra.
Al deterioro del casco histórico, luego de la destrucción que sufriera durante la revuelta de octubre de 2019, se suman el desmoronamiento de sus liceos emblemáticos, otrora bastiones de la educación chilena; el desfinanciamiento de su educación por la pérdida de alumnos, dado lo anterior, y por la insostenible suma de beneficios que se entregan a sus profesores; el descontrol de los toldos azules y el comercio informal en torno al barrio Meiggs; la necesidad de cerrar un acceso al metro en la estación Cal y Canto, por haberse transformado en un foco delincuencial, yel déficit de la Corporación de Desarrollo de Santiago (Cordesan), por una administración anterior que está ahora siendo cuestionada, entre otros.
En el origen de estos problemas es posible identificar el que las reglas o los modos de convivencia en ciertas instancias fueron sobrepasados o vulnerados por grupos de activistas o de quienes persiguen intereses particulares, sin que la autoridad actuara con prontitud y energía para impedirlo o corregirlo.
Así, una mal entendida democracia estudiantil dio lugar al caos educativo que terminó por ahuyentar a los estudiantes de la comuna; un exceso de populismo ha impedido actuar con la decisión necesaria frente a los comerciantes am-bulantes que operan fuera de las reglas, o ha entregado beneficios insostenibles a profesores, desfinanciando el sistema, y la falta de acción represiva oportuna ha permitido la entronización de la delincuencia en puntos específicos de la comuna. Estos problemas se encaran con energía y con convicción.
Vale la pena recordar cómo el alcalde Alcaíno enfrentó, en 2006, la crisis del Teatro Municipal, cuando los beneficios acumulados por los músicos de la orquesta les permitían trabajar una fracción muy pequeña del año, prácticamente decidían cuándo ensayaban e incluso se dieron el lujo de no presentarse a un concierto con público lleno.
La drástica decisión de desvincular a los que no quisieran trabajar en con-diciones normales, de contratar a una orquesta extranjera durante la huelga ilegal que se generó y la firmeza con que se actuó luego de que el diálogo se agotara, lograron cambiar radicalmente la situación.
El alcalde Desbordes ha dado indicios de que actuará con una decisión y convicción similares para enfrentar el desfinanciamiento educacional, el exceso de contrataciones de la administración anterior o la laxitud para tratar a los ambulantes ilegales y a la delincuencia, entre otros. Solo una postura de inclaudicable apego a las reglas para corregir las malas prácticas permitirá iniciar un camino de solución para los problemas de una comuna histórica y emblemática..