Columnas de Opinión: Semblanza de Andrés Sabella
Columnas de Opinión: Semblanza de Andrés Sabella A 1951 concurríamos, en compañía de otros escritores jóvenes, al Café Iris, lugar frecuentado por cierta bohemia literaria.
Entre los asistentes habituales, sobresalían Andrés Sabella, Víctor Castro, Hugo Goldsack, Irma Astorga, Mario Ferrero y un personaje pintoresco llamado Luis Cerda Barrios, al que algunos lo habían bautizado como "el Poeta Barata". Mención especial merece Stella Díaz Varín, una colorina agresiva y camorrista, de notable talento poético. Por cierto que la figura principal la constituía Andrés Sabella. Bajo, de apariencia abacial, imponente, y de contextura adiposa, Andrés era un escritor con alma de niño. Él me sugirió el título de mi primer libro "La Noria" e ilustró algunas de sus páginas. Andrés Sabella Gálvez, hijo de un joyero palestino y de una madre copiapina, había nacido en Antofagasta el 13 de diciembre de 1912. Estudió las humanidades en el Colegio San Luis de Antofagasta. Después, viaja a Santiago para estudiar Derecho en la Universidad de Chile. En la capital alterna sus estudios universitarios con la vida literaria. Fue un eterno alumno de leyes.
El poeta confesó más de una vez que no tenía prisa en recibirse de abogado, porque su padre le había dicho que cuando esto sucediera, se "moriría de gusto". Y, naturalmente, él no quería que su padre se muriera. Se dice que sus exámenes eran notables. Las respuestas, sumamente ingeLinterna de Papel Matías Rafide, escritor (1929-2020). mediados de 1950 o niosas, poéticas, incluso contenían citas de Rimbaud y Lautremont. Hacía la defensa del mito como elemento de prueba jurídico. Al mismo tiempo sirve la ayudantía de las cátedras: "Derecho del Trabajo" y "Filosofía del Derecho". Sabella era un charlador infatigable. La conversación fluía de sus labios espontánea y vital. Sus poemas iniciales nos señalan ya a un hombre de honda raíz imaginista, con increíble dominio del oficio. Escritor multifacético, cultivó la poesía, el cuento, la novela, el ensayo, el periodismo, el teatro. Fue además un dibujante e impulsor de cuanta actividad cultural se realizara en Santiago o la Perla del Norte, en la que permaneció la mayor parte de la vida. En Santiago participa en la vida noctámbula intensamente.
Las calles Bandera y San Pablo constituían el escenario de sus veladas nocturnas. "Todas las reuniones, manifiestos, planes, etc. dice Mario Ferrerolos realizábamos en la Antoñana, un restaurante bailable de la calle Bandera, del que Sabella era una especie de cliente honorario.
Allí también se estrenaron los grandes éxitos musicales de Sabella, porque nadie sabe que Andrés además de escritor, dibujante, pintor, actor y conferenciante, escribía canciones, especialmente boleros románticos, que el Guatón Zamora estrenaba en las noches de gala, frente a su orquesta de la Antoñana. Así era el Sabella que, venturosamente, conocí. 03. EFE